La complejidad de los vigentes sistemas políticos, económicos, sociales e ideológicos, en el presente de la Humanidad y de la Tierra, esconden las sencillas bases en las que se sostienen. El poder, en teoría democrático, es ejercido de forma piramidal, y privilegia a las minorías dominantes que se asientan en el vértice superior de la pirámide. Las instituciones militares detentan el derecho a la violencia y a la guerra.
A pesar de que la Historia demuestra hasta la saciedad que la guerra no sólo no mejora el bienestar de los seres humanos sino que trae como consecuencia más sufrimiento y más miseria. Aunque cada vez es mayor el número de personas radicalmente pacifistas, las minorías que ejercen el poder para mantener sus privilegios siguen difundiendo la idea de que la violencia y la guerra son inevitables.
jueves, 12 de julio de 2012
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