sábado, 29 de noviembre de 2014
Más allá qué hay.
Más allá de los dolores y de los miedos, de las carencias y los derroches, de las ilusiones y los desengaños, de las pasiones y las virtudes, de las memorias y los olvidos, de las alegrías y las penas, de los gustos y los disgustos. ¿Qué hay?
Pero, ¿hay seres humanos?
¿Qué es un ser humano?
¿Qué hace de un animal un ser humano?
¿Es la Consciencia? ¿Es el Amor?
¿Quién puede afirmar que los animales ni conocen ni aman?
¿Qué hace de un animal un ser humano?
¿Es la Consciencia? ¿Es el Amor?
¿Quién puede afirmar que los animales ni conocen ni aman?
miércoles, 19 de noviembre de 2014
lunes, 17 de noviembre de 2014
DICEN LOS SUFÍS
DICEN LOS SUFÍS:
Mientras tu mente desvaría, tu corazón sufre.
El espacio-tiempo es una ficción. Aquí y ahora sin donde ni cuando.
En el fondo del corazón de todos los humanos hay luz y amor.
Un gobernante sabio se rodea de santos, un gobernante necio de aduladores.
No hay iluminación sin compasión.
No te atrevas a llamarte hombre si no te duele el dolor de los otros hombres.
sábado, 15 de noviembre de 2014
Dicen los sufís
DICEN LOS SUFÍS:
Hay gentes que saben pero sin saber que saben.
Cuando se sabe que se sabe es cuando en verdad se sabe,
Concluyen los sufís.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Paseos íntimos por Sevilla y por Marchena
Paseos íntimos por Sevilla y por Marchena
A Sevilla se puede entrar, desde Triana, su barrio más conocido, por el puente de san Telmo, que enlaza las dos orillas en un punto clave.
La torre del Oro nos recibe con curiosidad. ¿Qué se esconde en una torre que no es grande, ni se adorna, ni se pinta, pura en su forma única? Armonía a escala perfecta. Torre hada que con mirarla al sesgo, seduce y rapta. No ha habido escritor que la contemplara y no la elogiara, ni arquitecto que no la delineara, ni pintor que no la pintara, ni músico que no captara su música entrañable. Vigía del Guadalquivir, torre del Oro.
Pudiera ser que esta torre reflejara el alma de dos personajes históricos, grandes entre los grandes, que vivieron en esta ciudad en el tiempo en el que esta torre fuera erigida: Ibn Arabí de Murcia y Fátima de Córdoba. El primero, maestro supremo de la mística islámica y universal; la segunda, arquetipo excelso de la Misericordia del corazón, auxilio de todos los necesitados. Además inspirada bailaora, que con ochenta años aún se movía con el encanto de una niña. Dos personajes de la historia del mundo, casi olvidados, pero aún presentes en el alma honda de Sevilla y de Triana.
Ya no existe la puerta islámica de Jerez, pero en su lugar se abre una hermosa plaza en cuyo fondo se levanta una pequeña iglesia gótica, que fuera mezquita y acaso basílica romana. Casonas y palacios de alcurnia y a pocos pasos, los Reales Alcázares, con su Patio de Armas, y la catedral, con su Giralda, torre cristiana sobre alminar muslim.
Sevilla de califas y emires, reyes y príncipes, cardenales y canónigos, visires y maestres, mercaderes y constructores, poderosos agricultores y ganaderos. Dos milenios de esplendor.
Es Sevilla ciudad para perderse, como Venecia, para dejarse llevar por los genios que conocen los rincones más sorprendentes, las calles más solitarias, las plazuelas más inesperadas. El arte y la belleza se casan en Sevilla en cada esquina. Amable y dulce, extensa e intensa, ciudad del mundo, edén terrenal.
En nuestro deambular pasamos por bajo la puerta de Abd el-Azziz a la calle de don Miguel de Mañara, personaje histórico en el que el poeta Zorrilla se inspirara para su don Luis, el adversario de don Juan Tenorio. Antonio Machado el gran poeta sevillano del siglo XX conocía bien su historia y le dedicó aquellos versos: "Gran pagano se hizo hermano de una santa cofradía y el jueves santo salía llevando un cirio en la mano, un trueno vestido de nazareno..."
En la otra punta de la ciudad vieja, donde los jardines del pintor Murillo se juntan al este con el barrio de Santa Cruz y al norte con el de la Alfalfa, hay una placita donde hay abierta una freiduría de pescado que acaba de cumplir cien años. Para dos personas, calamares, huevas y cazón en adobo por 14 euros, para comer sentados en una placita dedicada a don Juan Tenorio. Uno se siente en paz, entre el cielo y la tierra, al dulce sol del invierno.
La calle de las Cruces nos saca de los verdes jardines para adentrarnos por los límites del barrio de Santa Cruz. Dédalo de calles y plazas recónditas que esconden misterios y enigmas. Cruces multiplicadas en un barrio que fuera judío. Por ahí hay una taberna donde se bebe buen vino y se comen mejores langostinos y jamón. A ciertas horas también se escucha cante flamenco.
Es muy fácil perderse en la calle de las Siete Revueltas, pero si se pregunta se acaba de boca en la plaza de la iglesia de san Pedro, y a pocos pasos a la izquierda con la plaza de la Encarnación. Antes era el mercado central de Sevilla, pero entró en decadencia y sus precarias instalaciones fueron demolidas. Hace dos décadas largas se planteó edificar en su sitio una construcción singular, que representase la modernidad. El hallazgo en el subsuelo de ruinas romanas paralizó en proyecto. En la actualidad las obras están en marcha.
Andando hacia el oeste pronto se llega a la plaza de la Campana, el ombligo de Sevilla, donde la calle de las Sierpes termina y al poco se abre la plaza del Duque. El admirable palacio de los Medina-Sidonia, fruto del primer Renacimiento español fue sustituido en horas malas por unos grandes almacenes.
Se continúa buscando el río por la vía más ancha, dejando a ambos lados barrios de calles estrechas que antes de la canalización del Guadalquivir eran anegadas por sus aguas en los años muy lluviosos. Sevilla ignorada. No se tarda mucho en arribar al Museo de Bellas Artes de Santa Isabel. Hay que entrar, merece la pena perderse por sus salas laberínticas hasta llegar a lo más hondo, donde Murillo se explaya en proteicos lienzos. Zurbarán y Alonso Cano guardan aquí algunos de sus mejores cuadros. Pero Murillo, para los sevillanos, es el más grande, más incluso que Velázquez, que también era sevillano.
En cualquier plazuela fantasma, en el laberinto de los barrios viejos o en un puente sobre el río se puede uno topar un día con un mago negro y otro con un mago blanco, encuentros en otra fase.
Triana otra vez y otra vez Sevilla, ciudad del mundo, ciudad de todos. Peregrinaje culto y artístico para clásicos y para románticos, para escritores, pintores y músicos.
Tomamos con el vehículo en dirección a Córdoba, pasamos por Carmona y nos adentramos en la verde y negra campiña, que en el término de Fuentes de Andalucía, en esta estación de lluvias es un archipiélago de lagunas que reflejan el cielo nublado. Fuentes es parada y posada, pueblo apartado que esconde un gran tesoro cerrado por amenaza de derrumbe: La iglesia mayor de Santa María la Blanca. Alguien tan conocedor del arte religioso andaluz, español y universal como el cardenal de Sevilla, Amigo Vallejo, la ha rebautizado como la catedralita blanca. Los fontaniegos hacen lo que pueden para restaurarla pero lleva ya media docena de años ensimismada. Quien no ame el misterio que se abstenga.
Esta extensa comarca natural que se extiende a la orilla izquierda del Guadalquivir es para el premio Nobel Amín Mahfuz el paradigma del Perfecto Jardín. Por aquí peregrinó en su juventud Ibn Arabí, el hombre más sabio que ha dado Occidente después de Platón. Sus 400 libros catalogados son ecos de la profundidad insondable de sus conocimientos y experiencias en este mundo y en otros mundos.
Ibn Arabí tenía una maestra en Marchena, la incomparable santa islámica Flor de Jazmín, íntima amiga de Fátima de Córdoba. Ambas mujeres servían al amor cuidando a los pobres y desvalidos.
Marchena es población tranquila de belleza serena. De sus dos kilómetros de muralla apenas quedan restos, raigones derruidos, torres maltrechas. El arco de la Rosa aún se conserva tal cual era en tiempos de Ibn Arabí y de Flor de Jazmín. Pero no hay una sola referencia a ellos en todo el pueblo. Como si no hubiesen existido. Tiene calles estrechas y largas, de casas hidalgas más que de palacios nobiliarios. De plazuelas al sol, de torres y espadañas donde las cigüeñas anidan, de gente tan amable como llana. Historia y arte ocultos en rincones silenciosos, casi monacales.
No hay una torre más fina en toda España que su torre mayor, espiga alta, Santa María la Mayor. Basa romana y medio cuerpo islámico y cristiano el otro medio. Todo el lugar en donde se enclava es numinoso. En sus iglesias cuadros y tallas de buenísimas escuelas. Patria chica de cantaores y guitarristas flamencos de los mejores del siglo XX, como Pepe Marchena y Melchor de Marchena. En verano se celebra uno de los festivales flamencos más antiguos de España, adonde van a cantar, a tocar y a bailar los mejores.
En la calle de san Sebastián hay un restaurante, “Casa Manolo”, al que no hacen falta estrellas Michelín, el “boca a oído” basta para llenar sus salones. De toda Sevilla acude gente a probar sus creativos platos sin preocuparse por la cuenta, que podría pagar un mileurista.
martes, 11 de noviembre de 2014
Miscelánea histórica de España
En la vorágine de los acontecimientos que se suceden día a día, es imposible un juicio profundo sobre la realidad de España en este momento histórico.
Por buscar una referencia temporal reciente, a partir de la cual se producen cambios fundamentales en los planos políticos, económicos, sociales e ideológicos, nos remontaremos al instante en el que España pierde sus islas lejanas. A partir de este momento, entra a formar parte de los estados mundiales contemporáneos. En muy pocos años se crean las grandes empresas industriales, los grandes bancos y las leyes laborales fundamentales. De las trece horas y media de trabajo del último año del siglo XIX a las nueve horas muy pocos años más tarde. De la nulidad política, la clase obrera industrial, campesina y de servicios a organizarse política y sindicalmente para la defensa de sus intereses.
Cuando Joaquín Costa predica su credo regeneracionista los españoles lo escuchan con ilusión y todas las clases sociales, con excepción de la rancia nobleza, la rancia jerarquía de la Iglesia Católica y la rancia aristocracia del Ejército, parecen comulgar con el espíritu del "profeta".
La monarquía muda de la regente María Cristina al rey Alfonso XIII y los partidos del turno, conservadores y liberales, cambian de ideólogos. Antonio Cánovas promueve su regeneración desde arriba, y se arroga la representación de una mayoría social que quiere un cambio para evitar una revolución. Maura es el representante de una derecha moderna y modernizadora que se dota de leyes nuevas que se adaptan al progreso. El liberal José de Canalejas es más radical en su regeneracionismo, pero su talante personal es muy conciliador. Su muerte por los tiros de un anarquista en la misma Puerta del Sol de Madrid, es un durísimo golpe a la posibilidad de una entente política en la que todas las clases sociales puedan salir beneficiadas. La división de España en dos bloques sociales e ideológicos, con el añadido de las reivindicaciones soberanistas de algunas partes del territorio, como Cataluña y las Vascongadas, empieza a manifestarse en el plano político, dejando cada vez menos espacio a las ideas conciliadoras. Frente al sistema caciquil de turno de partido hay una débil oposición republicana y una fortísima oposición sindical encabezada por la CNT y en menor medida por la UGT.
Para hacerse a una idea de la fuerza de la CNT nada mejor que compararla con la fuerza que en la actualidad tiene Podemos. Los afiliados a la CNT en el año 1919 pasan de los seiscientos mil. Podemos no llega a los doscientos mil. Contando que la población española era poco mayor que la mitad de la población actual nos daremos cuenta de que la militancia en la CNT era como cinco veces mayor que la afiliación de hoy a Podemos.
Al lado de la burguesía modernizadora e ilustrada de Maura y Canalejas hay en España una intelectualidad de altos vuelos que no puede ser reducida a una mera generación literaria. La generación del 98 es una apuesta por la libertad de pensamiento y de juicio, por la justicia social y sobre todo por un cambio de valores éticos y estéticos de la población. Médicos y maestros en gran número se implican en esta apuesta, y tras ellos millones de personas que liberan sus mentes y dicen por fin adiós a las cadenas.
La inestabilidad política de las dos primeras décadas del siglo XX no debería tapar los decisivos avances sociales, económicos y científicos que se producen en esos años. La otra cara de España es la que representan los militares con mentalidad decimonónica y la monarquía, que pretenden preservar sus privilegios y ocultar sus chanchullos. El tema militar es básico en el programa de todos los partidos, de los de dentro del sistema y de los de fuera. La proporción entre mandos y soldados es de irrisión, comparándola con las de países como Alemania, Francia o Reino Unido. Un oficial para cada cinco soldados. Aunque no lo parezca, la mayoría de la oficialidad y muchos jefes están por regenerar el Ejército, por organizarlo de una forma más eficaz. El Ejército libra sus batallas políticas y militares; en cuanto a las primeras, sin duda que con victorias, en cuanto a las segundas, las derrotas no pueden ser ocultadas. La política neoimperialista del norte de Africa es de pena. ¡Sálvese quien pueda! Una guerra por fosfatos. Se quiera o no, en ese momento histórico, España apostaba por la regeneración y ello exigía la modernización, en especial de la agricultura, y eso sólo se podía hacer con fosfatos. Tuvo que ser el general Primo de Rivera en los años veinte, luego de sucesos tan luctuosos como los del barranco del Lobo o el desastre de Anual, el que lograra un acuerdo digno de reparto del sangriento fosfato con los marroquíes.
Décadas apasionantes de la Historia de las gentes que habitaron este rincón de Europa. Décadas de entusiasmo por los valores morales: por la honradez, por la dignidad, por la formalidad, por la libertad, por la justicia, por el trabajo bien hecho, por la educación, por la higiene… La gente quería en estos tiempos el progreso sobre todas las cosas, el progreso sobre una situación anterior de oscuridad y tinieblas. Pero como diría el buen Machado, armó la envidia pelea. Y en estos términos, de la España neutral en la gran guerra primera se pasó a una España que peleaba contra sí misma.
Han pasado cien años y por el mundo pasó una guerra más grande aún, y muchas revoluciones y cambios en todos los órdenes de la vida. Europa es un ente político y económico de primer orden, pero en su interior hay muchos intereses contrapuestos. Los países deudores del sur, en especial Italia, España, Grecia y Portugal no se sienten cómodos en un sistema que les está perjudicando gravemente en especial en forma de paro crónico y precariedad galopante.
¿Comparar aquellos años regeneracionistas con los años que corren en la actualidad en España?. Años en los que no ha habido nada más allá del vil metal, de los millones y millones de euros que se han repartido entre políticos, financieros e industriales en perfecta armonía. Y para los demás lo que caía. El porcentaje y el pago en negro han sido práctica común entre todas las clases sociales. De enchufismo ya ni hablemos. No se ha salvado de la corrupción ni la monarquía. Y en esta tesitura aparece un partido nuevo con tintes regeneracionistas: Podemos.
Podemos surge como una rebelión cívica contra los abusos del sistema, contra la corrupción, contra lo que ellos llaman la Casta. Pero en su dimensión histórica Podemos recoge todo el movimiento pacifista de los años de las manifestaciones contra la guerra y de los años de manifestaciones contra la miseria económica. Son esas personas que participan en las movidas contra el sistema militarista y capitalista injusto las que se organizan para llevar sus quejas al Parlamento. Nada que no se haya visto ya en Italia y en Grecia con la aparición de partidos parecidos. Podemos, a pesar de las encuestas, es un partido recién salido del cascarón, con una organización aún muy débil. Sobreestimar la fuerza de Podemos podría llevar a su aniquilación. Hay muchos precedentes históricos de fuerzas que parece alumbrarán el futuro que quedan en fuegos fatuos. El mejor activo de Podemos en comparación con los políticos de la Casta son su grupo de dirigentes, que la gente empieza a valorar como personas vivas, lógicas y claras y dan la impresión de gente sencilla.
Como proyecto de futuro a medio plazo, Podemos carece de un gran ideario, pero tiene ideas simples y fáciles de llevar a cabo y cuadros técnicos suficientes para ello. La limitación de sueldos y la universalización de una renta básica ya se lleva a cabo en otros países europeos desde hace muchos años. Si "Podemos" sólo fuera eso no debería ser considerado más que como un partido reformista del Sistema, por mucho que lo critiquen.
El problema de España hoy no es un problema de falta de una identidad común. La única identidad reconocida en los años de la monarquía parlamentaria ha sido la del negocio. En ese punto el acuerdo ha sido de máximos. Cuanto más, mejor. TODOS, desde el más alto al más bajo, y sálvese el que pueda, porque no pudo, y el que pudo y no lo hizo, que hasta en momentos históricos de corrupción generalizada sigue habiendo gentes honestas y decentes.
La mayoría de la gente en España se manifiesta claramente por acabar con este Régimen de corrupción y manipulación y sustituirlo por otro en el que haya más justicia, más libertad y más transparencia. Las gentes de España tienen un nivel de comprensión de la realidad muy alto, son deudoras de muchos años de historia, son pacientes en muy alto grado, constantes y apegados a sus tradiciones, pero al mismo tiempo audaces y abiertos a la aventura. ¡Hay tantas cosas que se pueden mejorar! Las gentes quieren, pueden y saben cómo mejorar.
Cada día es una nueva oportunidad de empezar a pensar de otra manera, no en términos de beneficio dinerario sino en términos de beneficio vital, de mayor bienestar en suma. Cambio de valores éticos y morales. Consciencia universalista. Superar el miedo a la libertad de elegir el futuro.
Cada día es una oportunidad perdida para la gente que sigue viviendo en el fútbol o en la telebasura.
Las gentes que habitan este bastión de Europa son muy diversas, y dentro de estas gentes, cada persona humana es única y diferente. ¿Hay que favorecer política y económicamente a unas gentes sobre otras? ¿A unos ciudadanos sobre otros? ¿Tan difícil es integrar libertad y justicia?
El problema definitivo y de cuya solución va a depender el alcance de la regeneración es el de las penas que deban cumplir aquellos que han usado las arcas públicas en beneficio privado. Si no hay devolución de lo robado o comisionado, y reprobación ciudadana de los ladrones de guante blanco, por mucho que se prometa decencia, no se obtendrá otra cosa que más corrupción.
Grave momento de España.
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