Fuera, la noche oscura, y lloviendo.
Dentro, el dolor de la vida.
Silenciosa la mente.
Silente el cuerpo.
¿Mandas tú en tus sentimientos?
¿Tú mandas en lo que piensas?
¿En tus sueños mandas tú?
¿Sentirías tristeza por propia voluntad?
¿Sentirías soledad? ¿Miedo? ¿Hastío?
¿Sentirías el dolor de la vida?
¿Elegiste tú la lengua de tus pensamientos?
¿El mundo en el que habitas, lo creaste tú?
¿Fuiste dueño de tu origen?¿Serás amo de tu fin?
jueves, 27 de diciembre de 2018
miércoles, 28 de noviembre de 2018
Todo y nada
Escapa de la cárcel de las palabras.
No tengas miedo de dejar de pensar.
No tengas miedo de dejar de sentir.
No tengas miedo de dejar de soñar.
No tengas miedo de dejar de vivir.
Mientras vivas, no avives los malos pensamientos.
Mientras vivas, no avives los malos sentimientos.
Mientras vivas, no avives los pesarosos sueños.
Serás tú quien sufra los delirios de tu mente.
Tú quien sufra las pasiones de tu corazón.
Tú serás quien sufra los castigos de tu alma.
Hay días serenos y días atormentados.
Y hay noches de luminarias y noches oscuras.
Los pensamientos más sublimes y los más abominables
pasan, como pasan los pájaros, como pasan las nubes.
Los sentimientos más dichosos y los más penosos pasan.
Como pasan las auroras, como pasan los huracanes.
Pasan los sueños luminosos y pasan las pesadillas.
Como pasan el viento y la lluvia, como pasa la luna.
Pero hay algo que no pasa nunca.
Que ni el tiempo muda ni el espacio cambia.
Es el vacío que todo lo contiene.
La nada donde todo se pasa.
Cuando te vacíes de lo que crees que eres
te darás cuenta de que en verdad nada eres.
No naciste por tu propia voluntad.
Ni está en tu mano la hora de tu muerte.
Esclavos de un cuerpo que no es amo de lo que siente.
Esclavos de una mente que no es ama de lo que piensa.
Esclavos de un alma que no es dueña de lo que sueña.
¿Sientes acaso lo que quieres sentir?
¿Acaso piensas lo que quieres pensar?
¿Sueñas acaso lo que quieres soñar?
No tengas miedo de dejar de pensar.
No tengas miedo de dejar de sentir.
No tengas miedo de dejar de soñar.
No tengas miedo de dejar de vivir.
Mientras vivas, no avives los malos pensamientos.
Mientras vivas, no avives los malos sentimientos.
Mientras vivas, no avives los pesarosos sueños.
Serás tú quien sufra los delirios de tu mente.
Tú quien sufra las pasiones de tu corazón.
Tú serás quien sufra los castigos de tu alma.
Hay días serenos y días atormentados.
Y hay noches de luminarias y noches oscuras.
Los pensamientos más sublimes y los más abominables
pasan, como pasan los pájaros, como pasan las nubes.
Los sentimientos más dichosos y los más penosos pasan.
Como pasan las auroras, como pasan los huracanes.
Pasan los sueños luminosos y pasan las pesadillas.
Como pasan el viento y la lluvia, como pasa la luna.
Pero hay algo que no pasa nunca.
Que ni el tiempo muda ni el espacio cambia.
Es el vacío que todo lo contiene.
La nada donde todo se pasa.
Cuando te vacíes de lo que crees que eres
te darás cuenta de que en verdad nada eres.
No naciste por tu propia voluntad.
Ni está en tu mano la hora de tu muerte.
Esclavos de un cuerpo que no es amo de lo que siente.
Esclavos de una mente que no es ama de lo que piensa.
Esclavos de un alma que no es dueña de lo que sueña.
¿Sientes acaso lo que quieres sentir?
¿Acaso piensas lo que quieres pensar?
¿Sueñas acaso lo que quieres soñar?
Etiquetas:
preguntas rareza poesia filosófica
domingo, 25 de noviembre de 2018
Como nunca la vida has sentido
¡Es tanto el placer y es tanto el dolor de haber vivido!
El cuidado y el abandono; la búsqueda y el encuentro.
El deseo y la apatía; la culpa y el perdón.
Tiempos de lluvias y tiempos de sequías.
Tiempos de sol y tiempos de nubes.
Tiempos de calmas y tiempos de tormentas.
De haber vivido entusiasmos y angustias.
Ansiedades, tedios, odios y amores.
Ambiciones y decepciones.
De haber vivido miseria y opulencia.
De haber sido siervo y señor.
De haber gozado y de haber sufrido.
¡Es tanto el placer y el dolor de haber vivido!
Que el pecho es un rescoldo de brasas y nieves.
Por nacer humano, agradecido.
De haber vivido lealtades y traiciones.
De haber sido valiente, y de haber sido cobarde.
De al cielo haber subido, y al infierno haber bajado.
La memoria de la vida, en la carne grabada, y en el alma.
Y en un momento sentir a la vez el mal y el bien, transfigurados.
Y en un momento sentir como nunca la vida has sentido.
De haber vivido entusiasmos y angustias.
Ansiedades, tedios, odios y amores.
Ambiciones y decepciones.
De haber vivido miseria y opulencia.
De haber sido siervo y señor.
De haber gozado y de haber sufrido.
¡Es tanto el placer y el dolor de haber vivido!
Que el pecho es un rescoldo de brasas y nieves.
Por nacer humano, agradecido.
De haber vivido lealtades y traiciones.
De haber sido valiente, y de haber sido cobarde.
De al cielo haber subido, y al infierno haber bajado.
La memoria de la vida, en la carne grabada, y en el alma.
Y en un momento sentir a la vez el mal y el bien, transfigurados.
Y en un momento sentir como nunca la vida has sentido.
Etiquetas:
contradicciones. dentar nuevo,
dolor,
placer,
sufrir,
traición
miércoles, 10 de octubre de 2018
De taoísmo y sufismo y de un olvido en el sueño.
El soñador no sabe por qué olvidó una parte del sueño que en el momento de producirse le impresionó especialmente. Al trasladarse del este al oeste, le dio toda la sensación de que se había tele-transportado y tuvo miedo de no saber volver. De pronto apareció a su lado alguien, el arquetipo de un cura al que le preguntó si él sabía, pero lo miró con ojos de extrañeza y desapareció. Entonces el soñador tuvo la seguridad de que él mismo sabría.
Ahora recuerda que a finales del verano estuvo en Ágreda, un pueblo de una provincia apartada de España viendo la cara incorrupta de Sor María de Jesús, una monja que decía haberse tele-transportado alrededor de quinientas veces de España a Méjico y de Méjico a España. No tiene explicación de cómo y por qué aquella mujer aún nos mira como miraba hace más de trescientos años. Las pruebas de que estuvo en Méjico sin haber salido de España la dieron cientos de indígenas que decían haberla escuchado predicarles el evangelio a los frailes que venían años más tarde a hacer lo mismo. Javier Sierra, el último premio Planeta, escribió una novela sobre esta monja olvidada.
Después de un rato el soñador piensa. "¿En qué lengua se comunicaban? Ni la monja sabía el idioma indígena ni los indígenas sabían el idioma de la monja. Por fuerza tuvo que existir un tipo de comunicación sin palabras, una comunicación emocional o sentimental que los indios traducían a su idioma."
Y luego de otro rato. "¿Pueden algunos seres humanos comunicarse en sueños? ¿Pueden dos o más seres humanos encontrarse en un sueño? ¿Pueden los santos de otros tiempos encontrarse con los de hoy en sueños?
El taoismo como el sufismo hunden sus raíces en el suelo de la magia y airean sus frutos en el cielo de la unidad. Pero sin negarse mutuamente. No se niega el politeismo, no se niega la magia, lo que se niega es que la magia haga el mundo. El mundo ya está hecho. Taoísmo y sufismo entienden al hombre, al mundo y a Dios de la misma manera. No los separan. Ambos acaban en paradojas lógicas con las que tratan de que el lector trascienda la lógica para internarse en la Realidad.
Para ambas corrientes de pensamiento el mundo no está regido por los que en apariencia lo rigen, sino por hombres perfectos ocultos a los desconocedores del misterio.
Cuando se enfrentan al problema del mal, taoismo y sufismo dan la misma respuesta. El Mal no existe. No existe el Mal como tampoco existe el Bien. En la Realidad no hay ni Bien ni Mal. El Bien y el Mal son ideas. Ante semejante afirmación la mayoría de la gente se sentiría muy incómoda y pensaría que lo que predican taoísmo y sufismo es una amoralidad manifiesta. A lo largo de la Historias han sido frecuentemente atacados y perseguidos por eso.
Para una mente acostumbrada a bueno y malo, esta idea les repugna, pero aunque les repugne no podrán dejar de reconocer que Bien y Mal no existen por sí mismos, sino que son producto de la forma de pensar, sentir y soñar de los hombres. Entonces, ¿matar o robar no es bueno ni es malo? En la realidad no humana igual de importantes para la supervivencia del conjunto de las vidas son los animales rapaces y carniceros que los herbívoros y los frugívoros.
Ahora bien, el ser humano además de animal es cultural. Crea su propia forma de integrarse con la naturaleza y con los otros hombres. Ni sufíes ni taoístas son inmorales, al contrario, son predicadores de una moral humana basada en la consciencia de que mal y bien que hagamos al prójimo nos lo hacemos a nosotros mismos, dado que su principio básico es la Unidad, el Tao. La moral del sufismo y del taoísmo se encamina a que estos tengan salud, vivan en paz entre ellos y se armonicen con la naturaleza.
Hay una cuestión fundamental en la historia de las ideas humanas, que el sufismo, en particular su más excelso maestro, el andalusí Ibn Arabí, resuelve de una manera bastante convincente. Se trata del Destino. Se plantea el problema en apariencia irresoluble entre el Destino y la Libertad de los hombres. Es una paradoja, porque si hay un Destino es imposible que haya Libertad y si hay Libertad no puede haber un Destino prefijado. Ibn Arabí integra los dos términos con la ayuda de un nuevo concepto: el Mandato. Todos los seres humanos tienen un Destino, unas circunstancias vitales determinadas que no pueden ser cambiadas por la libre voluntad humana, pero sentado esto, todos los seres humanos tienen un Mandato de cómo vivir esa vida humana predestinada.
Ahora recuerda que a finales del verano estuvo en Ágreda, un pueblo de una provincia apartada de España viendo la cara incorrupta de Sor María de Jesús, una monja que decía haberse tele-transportado alrededor de quinientas veces de España a Méjico y de Méjico a España. No tiene explicación de cómo y por qué aquella mujer aún nos mira como miraba hace más de trescientos años. Las pruebas de que estuvo en Méjico sin haber salido de España la dieron cientos de indígenas que decían haberla escuchado predicarles el evangelio a los frailes que venían años más tarde a hacer lo mismo. Javier Sierra, el último premio Planeta, escribió una novela sobre esta monja olvidada.
Después de un rato el soñador piensa. "¿En qué lengua se comunicaban? Ni la monja sabía el idioma indígena ni los indígenas sabían el idioma de la monja. Por fuerza tuvo que existir un tipo de comunicación sin palabras, una comunicación emocional o sentimental que los indios traducían a su idioma."
Y luego de otro rato. "¿Pueden algunos seres humanos comunicarse en sueños? ¿Pueden dos o más seres humanos encontrarse en un sueño? ¿Pueden los santos de otros tiempos encontrarse con los de hoy en sueños?
El taoismo como el sufismo hunden sus raíces en el suelo de la magia y airean sus frutos en el cielo de la unidad. Pero sin negarse mutuamente. No se niega el politeismo, no se niega la magia, lo que se niega es que la magia haga el mundo. El mundo ya está hecho. Taoísmo y sufismo entienden al hombre, al mundo y a Dios de la misma manera. No los separan. Ambos acaban en paradojas lógicas con las que tratan de que el lector trascienda la lógica para internarse en la Realidad.
Para ambas corrientes de pensamiento el mundo no está regido por los que en apariencia lo rigen, sino por hombres perfectos ocultos a los desconocedores del misterio.
Cuando se enfrentan al problema del mal, taoismo y sufismo dan la misma respuesta. El Mal no existe. No existe el Mal como tampoco existe el Bien. En la Realidad no hay ni Bien ni Mal. El Bien y el Mal son ideas. Ante semejante afirmación la mayoría de la gente se sentiría muy incómoda y pensaría que lo que predican taoísmo y sufismo es una amoralidad manifiesta. A lo largo de la Historias han sido frecuentemente atacados y perseguidos por eso.
Para una mente acostumbrada a bueno y malo, esta idea les repugna, pero aunque les repugne no podrán dejar de reconocer que Bien y Mal no existen por sí mismos, sino que son producto de la forma de pensar, sentir y soñar de los hombres. Entonces, ¿matar o robar no es bueno ni es malo? En la realidad no humana igual de importantes para la supervivencia del conjunto de las vidas son los animales rapaces y carniceros que los herbívoros y los frugívoros.
Ahora bien, el ser humano además de animal es cultural. Crea su propia forma de integrarse con la naturaleza y con los otros hombres. Ni sufíes ni taoístas son inmorales, al contrario, son predicadores de una moral humana basada en la consciencia de que mal y bien que hagamos al prójimo nos lo hacemos a nosotros mismos, dado que su principio básico es la Unidad, el Tao. La moral del sufismo y del taoísmo se encamina a que estos tengan salud, vivan en paz entre ellos y se armonicen con la naturaleza.
Hay una cuestión fundamental en la historia de las ideas humanas, que el sufismo, en particular su más excelso maestro, el andalusí Ibn Arabí, resuelve de una manera bastante convincente. Se trata del Destino. Se plantea el problema en apariencia irresoluble entre el Destino y la Libertad de los hombres. Es una paradoja, porque si hay un Destino es imposible que haya Libertad y si hay Libertad no puede haber un Destino prefijado. Ibn Arabí integra los dos términos con la ayuda de un nuevo concepto: el Mandato. Todos los seres humanos tienen un Destino, unas circunstancias vitales determinadas que no pueden ser cambiadas por la libre voluntad humana, pero sentado esto, todos los seres humanos tienen un Mandato de cómo vivir esa vida humana predestinada.
Etiquetas:
Arabí,
Bien,
Chuang Tsé,
Destino. Mandato,
Filosofía,
Mal,
sufismo,
taoísmo,
Teología.
martes, 9 de octubre de 2018
De taoismo y de sueño
El que escribe ha cambiado de hábitos durante una semana, en otro lugar, con otra gente, con otras comidas… En las noches se entretiene releyendo un libro sobre sufismo y taoísmo. La segunda parte que estudia en particular el taoísmo. Me parece un extraordinario estudio sobre esta religión y sobre la coincidencia de fondo de sus ideas con las del sufismo. Pero bueno, el caso es que hablando del hombre perfecto le atribuía una característica que me pareció curiosa. El hombre perfecto no tiene sueños.
El último día el que escribe se despertó a las dos y poco de la madrugada, salió al patio y al corral y miró un momento las estrellas en una atmósfera más neblinosa que los días anteriores que había sido extraordinariamente transparente con el consecuente superior brillo de las estrellas del firmamento. Volvió a la cama, leyó un rato y se volvió a dormir. A las siete y media lo tuvieron que despertar para salir de viaje.
Había tenido uno de los sueños más largos de su vida, después de años en los que apenas había tenido cortos sueños muy espaciados en el tiempo. La impresión al despertarse era de absoluta sorpresa.
De pronto estaba en el pueblo en el que había vivido durante un cuarto de siglo, el el lugar de trabajo en el que había trabajado. Lo habían invitado a una especie de fiesta, pero no conocía a nadie. Parecía gente fría. Se metió en un baño y cuando salió algunos viejos compañeros decían que había estado mucho tiempo. Se mostró sorprendido. Pero él esperaba un fiesta donde hubiese algo de comer, pero no había nada. Y de pronto se vio en una carnicería que parecía el arquetipo de todas las carnicerías con las carnes colgando por todos lados. Había dos carniceros con unos cuerpos de culturistas muy exagerados. En la carnicería había también dos o tres jóvenes normales que le dijeron que no querían trabajar en la carnicería por siete euros la hora. Se solidarizó con ellos y de pronto se vio caminando por el pueblo que de pronto ya no se parecía en nada al pueblo. Le sorprendieron unas bellas murallas de color amarillo y rojizo que quedaban abajo. De súbito estaba en otro territorio lejano, que en un primer momento le pareció un pueblo de montaña donde había pasado meses durante muchos años. Pero luego no le cuadraba lo que veía y supuso que era un lugar más al oeste. Se quedó mirando a un grupo de jóvenes, uno de ellos manipulaba una docena de hongos negros. Aquello le intrigó, pero al instante ya tenía sus ojos sobre otros hombres que marchaban en la otra dirección. Eran tres, uno de ellos, bajo y fuerte, iba vestido con un traje con una chaqueta muy larga como las que usaban los de la NBA. Lo curioso es que todos los hombres que encontraba eran fríos y completamente inexpresivos. Luego se dirigió a una especia de cueva de techos altos donde había gente que quería hacer una fiesta. Pero la fiesta no acababa de arrancar. Muchas idas y venidas y nada que comer.
El que escribe que se pasó años interpretando sueños en un foro, quinientos como poco no acaba de comprender los suyos propios. Pero por lo menos sabe que no es un hombre perfecto y como consecuencia vuelve a recordar su viejo mantra de que la humildad nunca es suficiente.
El último día el que escribe se despertó a las dos y poco de la madrugada, salió al patio y al corral y miró un momento las estrellas en una atmósfera más neblinosa que los días anteriores que había sido extraordinariamente transparente con el consecuente superior brillo de las estrellas del firmamento. Volvió a la cama, leyó un rato y se volvió a dormir. A las siete y media lo tuvieron que despertar para salir de viaje.
Había tenido uno de los sueños más largos de su vida, después de años en los que apenas había tenido cortos sueños muy espaciados en el tiempo. La impresión al despertarse era de absoluta sorpresa.
De pronto estaba en el pueblo en el que había vivido durante un cuarto de siglo, el el lugar de trabajo en el que había trabajado. Lo habían invitado a una especie de fiesta, pero no conocía a nadie. Parecía gente fría. Se metió en un baño y cuando salió algunos viejos compañeros decían que había estado mucho tiempo. Se mostró sorprendido. Pero él esperaba un fiesta donde hubiese algo de comer, pero no había nada. Y de pronto se vio en una carnicería que parecía el arquetipo de todas las carnicerías con las carnes colgando por todos lados. Había dos carniceros con unos cuerpos de culturistas muy exagerados. En la carnicería había también dos o tres jóvenes normales que le dijeron que no querían trabajar en la carnicería por siete euros la hora. Se solidarizó con ellos y de pronto se vio caminando por el pueblo que de pronto ya no se parecía en nada al pueblo. Le sorprendieron unas bellas murallas de color amarillo y rojizo que quedaban abajo. De súbito estaba en otro territorio lejano, que en un primer momento le pareció un pueblo de montaña donde había pasado meses durante muchos años. Pero luego no le cuadraba lo que veía y supuso que era un lugar más al oeste. Se quedó mirando a un grupo de jóvenes, uno de ellos manipulaba una docena de hongos negros. Aquello le intrigó, pero al instante ya tenía sus ojos sobre otros hombres que marchaban en la otra dirección. Eran tres, uno de ellos, bajo y fuerte, iba vestido con un traje con una chaqueta muy larga como las que usaban los de la NBA. Lo curioso es que todos los hombres que encontraba eran fríos y completamente inexpresivos. Luego se dirigió a una especia de cueva de techos altos donde había gente que quería hacer una fiesta. Pero la fiesta no acababa de arrancar. Muchas idas y venidas y nada que comer.
El que escribe que se pasó años interpretando sueños en un foro, quinientos como poco no acaba de comprender los suyos propios. Pero por lo menos sabe que no es un hombre perfecto y como consecuencia vuelve a recordar su viejo mantra de que la humildad nunca es suficiente.
Etiquetas:
numinoso misterio mundo estrafalario,
sueño,
sufismo,
taoismo
sábado, 29 de septiembre de 2018
E-videncia
Cada noche es una nueva noche,
y cada día es un nuevo día.
No hay presente, ni hay pasado, ni hay futuro.
Sólo hay lo que pasa cada noche y cada día.
Nada es igual ni un momento tan solo.
Lo que ayer fue enhiesta flor morada,
hoy es rastrera paja amarilla,
y mañana verde caña.
Año tras año, sí,
pero nunca las mismas flores,
ni las mismas pajas, ni las mismas cañas.
y cada día es un nuevo día.
No hay presente, ni hay pasado, ni hay futuro.
Sólo hay lo que pasa cada noche y cada día.
Nada es igual ni un momento tan solo.
Lo que ayer fue enhiesta flor morada,
hoy es rastrera paja amarilla,
y mañana verde caña.
Año tras año, sí,
pero nunca las mismas flores,
ni las mismas pajas, ni las mismas cañas.
Etiquetas:
Paso del tiempo videncia creación continua
lunes, 24 de septiembre de 2018
Palabras sobre el ego
Cuando alguien te lastima, te hiere, te insulta, te menosprecia, te paga bien con mal, ¿qué lastima, qué hiere, qué insulta, qué menosprecia, qué mal? El ego, el que toma consciencia de la realidad, de los hechos. El ego es el que se lastima, se hiere, se siente insultado y menospreciado y se piensa que le han pagado bien con mal.
El ego es un constructo humano que hace diferentes a unos humanos de otros. El bebé no tiene ego, el niño muy poco, el adolescente quiere demostrar que lo tiene y así cada cual va haciendo su ego más sólido y más compacto, más lleno de movidas, pensamientos, sentimientos, sueños y meditaciones.
El ego es el que sufre y el que goza, el que cree que triunfa o cree que fracasa, el que tiene miedo y el que se siente seguro, el que se siente feliz y el que se siente desgraciado, el que agradece y el que olvida, el que se enferma y el que se cura.
Las corrientes místicas de todas las religiones, hasta las de las más primitivas, han intentado recorrer el camino que conduce a la extinción del ego. Sin ego, ni bienes ni males, ni éxitos ni fracasos, ni tan siquiera vida o muerte. La extinción del ego lleva la consciencia a otro nivel.
La mayoría de la gente cuida su ego como si no hubiera en el mundo más preciado tesoro. Y cuanto más lo cuidan más esquizofrénicos se vuelven, más pelillosos, más ruines, más desconfiados, más desagradecidos, más orgullosos, más de todo lo que hace la vida un martirio.
Se tiene el mayor de los miedos a perder el yo como si perdiendo el yo se perdiera la capacidad de pensar, sentir, soñar y meditar. Pero eso no es cierto, porque la capacidad de pensar, sentir, soñar y meditar no es una capacidad del ego, sino una capacidad del ser humano. El misterio está en vivir con todas las capacidades humanas con un ego vacío.
El ego es un constructo humano que hace diferentes a unos humanos de otros. El bebé no tiene ego, el niño muy poco, el adolescente quiere demostrar que lo tiene y así cada cual va haciendo su ego más sólido y más compacto, más lleno de movidas, pensamientos, sentimientos, sueños y meditaciones.
El ego es el que sufre y el que goza, el que cree que triunfa o cree que fracasa, el que tiene miedo y el que se siente seguro, el que se siente feliz y el que se siente desgraciado, el que agradece y el que olvida, el que se enferma y el que se cura.
Las corrientes místicas de todas las religiones, hasta las de las más primitivas, han intentado recorrer el camino que conduce a la extinción del ego. Sin ego, ni bienes ni males, ni éxitos ni fracasos, ni tan siquiera vida o muerte. La extinción del ego lleva la consciencia a otro nivel.
La mayoría de la gente cuida su ego como si no hubiera en el mundo más preciado tesoro. Y cuanto más lo cuidan más esquizofrénicos se vuelven, más pelillosos, más ruines, más desconfiados, más desagradecidos, más orgullosos, más de todo lo que hace la vida un martirio.
Se tiene el mayor de los miedos a perder el yo como si perdiendo el yo se perdiera la capacidad de pensar, sentir, soñar y meditar. Pero eso no es cierto, porque la capacidad de pensar, sentir, soñar y meditar no es una capacidad del ego, sino una capacidad del ser humano. El misterio está en vivir con todas las capacidades humanas con un ego vacío.
martes, 18 de septiembre de 2018
Una reflexión conveniente
Lo que vives ahora no lo volverás a vivir. Pases por el peor de los trances, pases por el mejor, tal vez tengas trances parecidos, pero la intensidad no será la misma y tú no serás el mismo o la misma.
Pasa una bandada de gaviotas haciendo una uve, pasarán más bandadas haciendo la uve, pero serán otras uves y otras gaviotas.
Ese cielo que acabas de mirar ya no existe. La emoción que acabas de sentir ya ha pasado.
¿De qué sirve ser misericordioso? ¿De qué sirve ser sincero? ¿De que sirve desear lo mejor a todo el mundo? ¿De qué sirve amar, esperar, creer?
Una gaviota solitaria atraviesa el cielo.
Hay tiempos en los que te hacen putadas por todos lados, te menosprecian, engañan, insultan y calumnian, y hay tiempos que te sobrevaloran, son sinceros contigo, te ensalzan y pregonan tus virtudes. Tiempos de éxitos y de fracasos, de alegrías y de penas, de dolores y placeres, de ocupaciones y de vaguedades. Los budistas dicen que todo es producto de nuestra mente, pero la mente, como decía Teresa de Ávila es la loca de la casa.
Hay tiempos en los que todo te parece monstruoso, aberrante, obsceno, deplorable, falso, macabro, grotesco, estúpido, falso, perverso… Todo te parece una auténtica locura donde mentes estultas, agresivas y rapaces conducen al rebaño humano a ya no sabemos donde. Guerras, hambrunas, catástrofes, malvivir generalizado.
Los bandos de los zorzales vuelan en dirección contraria a los bandos de las gaviotas. La bella libélula que esta mañana te salió al camino puede que aún viva, pero la vieja mariposa que se posó a tu lado un poco más adelante puede que ya haya muerto.
Sales a meditar por el campo y miras la variedad de plantas con la variedad de flores, con la variedad de árboles, de moscas, de mosquitos, de libélulas, de mariposas, de aves, de animalitos de una belleza y una perfección imposibles. El agua que corre, el agua que se estanca, los prados, las vacas, los conejos, los caballos. Las altas cimas de las montañas rezumando nieve. Las rocas ciclópeas, las umbrías gargantas, los paradisíacos pinares donde viven las más hermosas y raras mariposas. Plantas que crecen juntas en su propio orden, que se convienen mutuamente. Armonía.
No sabemos el por qué de los tiempos buenos ni el por qué de los tiempos malos, sólo sabemos que esa es nuestra vida.
Hay momentos en los que piensas que todo es fruto de casualidades infinitas, otros que todo es fruto de causas desconocidas, pero al final acabas vencido por la misteriosa armonía del mundo y por el confuso caos de los seres humanos.
Hay una coherencia de todo, una sintonía, una sincronía, unas condiciones que permiten la vida humana y otras vidas en un planeta diminuto de un sistema solar perdido en una nebulosa que flota en un universo del que apenas se conoce un infinitésimo.
Los seres humanos son unas criaturas tan capaces de crear como de destruir, demasiado egoístas para darse cuenta de que así como tratemos al planeta, así responderá el planeta. Indefectiblemente, como destino inexorable, sin posibilidad de salvación. O la humanidad mejora el orden político y económico actual o el orden político y económico actual seguirá empeorando a la humanidad.
No se sabe el tiempo que puede tardar en producirse el colapso, pero lo cierto es que el clima está empezando a experimentar un evidente cambio de ciclo. Los gobernantes están ciegos y los gobernados están abducidos. Poder militar y poder financiero en manos de unos pocos que temen al cambio, cuando solo el cambio puede salvarlos de su inútil presente.
Mientras haya humanos habrá poetas y habrá santos, siempre habrá soñadores en una Tierra en armonía donde vivan seres humanos con mucha salud y con mucha paz, disfrutando de las maravillas de una creación que se renueva cada momento.
Hay motivos para ser muy optimistas y motivos para ser muy pesimistas. Para ser muy optimista, que la inventiva humana permita una supervivencia cada vez más larga y más cómoda y para ser muy pesimista que esa vida más larga y más cómoda acabe afectando gravemente al planeta.
La humanidad puede comer muchísimo más que hace cien años, pero ¿hablamos de la calidad? Las gallinas, los cerdos y las vacas viven una vida triste y aburrida atiborrados de medicamentos. Comemos la carne de animales criados en las peores condiciones de toda la historia.
Se invierten millones y millones en herbicidas, insecticidas y abonos para producir mucho más de lo que se consume. La producción de alimentos en los países del primer mundo es claramente excedentaria. En el resto del mundo sigue habiendo zonas en las que no menos de mil millones de personas viven con una alimentación deficiente con unas condiciones de vida miserables.
Ni somos los primeros ni seremos los últimos que sepamos que todo lo que ocurre al hombre depende del hombre. El hombre necesita una jerarquía de valores que tengan en su cúspide la salud física y mental de los seres humanos, la convivencia en paz entre ellos y la armonía de su culturas con la naturaleza.
Pasa una bandada de gaviotas haciendo una uve, pasarán más bandadas haciendo la uve, pero serán otras uves y otras gaviotas.
Ese cielo que acabas de mirar ya no existe. La emoción que acabas de sentir ya ha pasado.
¿De qué sirve ser misericordioso? ¿De qué sirve ser sincero? ¿De que sirve desear lo mejor a todo el mundo? ¿De qué sirve amar, esperar, creer?
Una gaviota solitaria atraviesa el cielo.
Hay tiempos en los que te hacen putadas por todos lados, te menosprecian, engañan, insultan y calumnian, y hay tiempos que te sobrevaloran, son sinceros contigo, te ensalzan y pregonan tus virtudes. Tiempos de éxitos y de fracasos, de alegrías y de penas, de dolores y placeres, de ocupaciones y de vaguedades. Los budistas dicen que todo es producto de nuestra mente, pero la mente, como decía Teresa de Ávila es la loca de la casa.
Hay tiempos en los que todo te parece monstruoso, aberrante, obsceno, deplorable, falso, macabro, grotesco, estúpido, falso, perverso… Todo te parece una auténtica locura donde mentes estultas, agresivas y rapaces conducen al rebaño humano a ya no sabemos donde. Guerras, hambrunas, catástrofes, malvivir generalizado.
Los bandos de los zorzales vuelan en dirección contraria a los bandos de las gaviotas. La bella libélula que esta mañana te salió al camino puede que aún viva, pero la vieja mariposa que se posó a tu lado un poco más adelante puede que ya haya muerto.
Sales a meditar por el campo y miras la variedad de plantas con la variedad de flores, con la variedad de árboles, de moscas, de mosquitos, de libélulas, de mariposas, de aves, de animalitos de una belleza y una perfección imposibles. El agua que corre, el agua que se estanca, los prados, las vacas, los conejos, los caballos. Las altas cimas de las montañas rezumando nieve. Las rocas ciclópeas, las umbrías gargantas, los paradisíacos pinares donde viven las más hermosas y raras mariposas. Plantas que crecen juntas en su propio orden, que se convienen mutuamente. Armonía.
No sabemos el por qué de los tiempos buenos ni el por qué de los tiempos malos, sólo sabemos que esa es nuestra vida.
Hay momentos en los que piensas que todo es fruto de casualidades infinitas, otros que todo es fruto de causas desconocidas, pero al final acabas vencido por la misteriosa armonía del mundo y por el confuso caos de los seres humanos.
Hay una coherencia de todo, una sintonía, una sincronía, unas condiciones que permiten la vida humana y otras vidas en un planeta diminuto de un sistema solar perdido en una nebulosa que flota en un universo del que apenas se conoce un infinitésimo.
Los seres humanos son unas criaturas tan capaces de crear como de destruir, demasiado egoístas para darse cuenta de que así como tratemos al planeta, así responderá el planeta. Indefectiblemente, como destino inexorable, sin posibilidad de salvación. O la humanidad mejora el orden político y económico actual o el orden político y económico actual seguirá empeorando a la humanidad.
No se sabe el tiempo que puede tardar en producirse el colapso, pero lo cierto es que el clima está empezando a experimentar un evidente cambio de ciclo. Los gobernantes están ciegos y los gobernados están abducidos. Poder militar y poder financiero en manos de unos pocos que temen al cambio, cuando solo el cambio puede salvarlos de su inútil presente.
Mientras haya humanos habrá poetas y habrá santos, siempre habrá soñadores en una Tierra en armonía donde vivan seres humanos con mucha salud y con mucha paz, disfrutando de las maravillas de una creación que se renueva cada momento.
Hay motivos para ser muy optimistas y motivos para ser muy pesimistas. Para ser muy optimista, que la inventiva humana permita una supervivencia cada vez más larga y más cómoda y para ser muy pesimista que esa vida más larga y más cómoda acabe afectando gravemente al planeta.
La humanidad puede comer muchísimo más que hace cien años, pero ¿hablamos de la calidad? Las gallinas, los cerdos y las vacas viven una vida triste y aburrida atiborrados de medicamentos. Comemos la carne de animales criados en las peores condiciones de toda la historia.
Se invierten millones y millones en herbicidas, insecticidas y abonos para producir mucho más de lo que se consume. La producción de alimentos en los países del primer mundo es claramente excedentaria. En el resto del mundo sigue habiendo zonas en las que no menos de mil millones de personas viven con una alimentación deficiente con unas condiciones de vida miserables.
Ni somos los primeros ni seremos los últimos que sepamos que todo lo que ocurre al hombre depende del hombre. El hombre necesita una jerarquía de valores que tengan en su cúspide la salud física y mental de los seres humanos, la convivencia en paz entre ellos y la armonía de su culturas con la naturaleza.
lunes, 20 de agosto de 2018
Sobre el auto-conocimiento
Las personas que siguen un camino de conocimiento llegan a un punto en el que piensan que han llegado al final. Pero en la mayoría de los casos están equivocados. Más al fondo quedan aún rencores y una grandísima dificultad para perdonar de verdad los agravios del prójimo, sobre todo si ese prójimo es alguien amado o al que se ha hecho un gran favor en una situación límite. Cuesta perdonar a los que nos han perseguido o calumniado.
Los que aspiran al verdadero conocimiento de sí mismos saben que sin pasar por la vía purgativa nadie llega a la vía contemplativa. Aunque a veces se olvide, la humildad nunca es suficiente. Ahora que se vende iluminación como se venden bombillas, es más importante que nunca repetir bien alto que la vía purgativa cuesta mucho trabajo y mucha determinación seguirla hasta el final. Mientras quede mierda en el fondo del alma no se podrá reflejar en ella la luz.
Los que aspiran al verdadero conocimiento de sí mismos saben que sin pasar por la vía purgativa nadie llega a la vía contemplativa. Aunque a veces se olvide, la humildad nunca es suficiente. Ahora que se vende iluminación como se venden bombillas, es más importante que nunca repetir bien alto que la vía purgativa cuesta mucho trabajo y mucha determinación seguirla hasta el final. Mientras quede mierda en el fondo del alma no se podrá reflejar en ella la luz.
lunes, 16 de julio de 2018
Amor secreto
Todas las palabras que al amor refieren
son humos que velan la visión certera.
Niebla que oculta la imago que lo encierra.
Aquello que solo el amado conoce.
Intenta leer los espacios vacíos.
Entra al jardín secreto donde él habita.
A través de la selva de las palabras.
A través del desierto de los silencios.
Y espera que despierte la mariposa.
El dibujo y los colores de sus alas
te hablarán de la belleza del amor.
Todo alrededor se ha transfigurado.
Escucha el hondo latido de la tierra.
Diluye tus pensamientos en el cielo.
En cuarto creciente la luna dorada.
Y venus la mira de amor inflamada.
Armonía de átomos y de estrellas.
Paz de sueño profundo, de muerte viva.
Cuando sepas que eres tú la mariposa
volarás por el jardín en primavera.
Te perfumarás con todas sus fragancias
y te pintarás con todos sus colores.
Todas sus formas darán forma a tu cuerpo.
Y entonces sentirás que no hay tú ni yo.
Que el amor no es más que pura desnudez.
Claro, sencillo, auténtico, feliz.
Amor agua, amor fuego, amor luz.
son humos que velan la visión certera.
Niebla que oculta la imago que lo encierra.
Aquello que solo el amado conoce.
Intenta leer los espacios vacíos.
Entra al jardín secreto donde él habita.
A través de la selva de las palabras.
A través del desierto de los silencios.
Y espera que despierte la mariposa.
El dibujo y los colores de sus alas
te hablarán de la belleza del amor.
Todo alrededor se ha transfigurado.
Escucha el hondo latido de la tierra.
Diluye tus pensamientos en el cielo.
En cuarto creciente la luna dorada.
Y venus la mira de amor inflamada.
Armonía de átomos y de estrellas.
Paz de sueño profundo, de muerte viva.
Cuando sepas que eres tú la mariposa
volarás por el jardín en primavera.
Te perfumarás con todas sus fragancias
y te pintarás con todos sus colores.
Todas sus formas darán forma a tu cuerpo.
Y entonces sentirás que no hay tú ni yo.
Que el amor no es más que pura desnudez.
Claro, sencillo, auténtico, feliz.
Amor agua, amor fuego, amor luz.
lunes, 9 de julio de 2018
Fantasmagorías
Querido humano: Soy el genio de la gatita rescatada del hambre por el joven compasivo. Sé que te va a costar comprenderme porque tu comprensión de la realidad del Universo es muy limitada. No diría que eres estúpido en tu totalidad, pero tu cuerpo, tu corazón, tu mente y tu alma están contaminados por el peor de los errores: el egoísmo.
El egoismo es como una cárcel cerrada a cal y canto que te impide ver más allá de las paredes entre las que vives preso junto a otros semejantes.
El egoismo es la base de todas las catástrofes de la Historia. Yo, el faraón, yo, el dios, yo, el emperador, yo, el zar, yo, el califa, yo, el rey de reyes, yo, el caudillo, yo, el guía supremo, yo, el fuhrer, yo, el líder.
El ego tiene un armario fantástico donde guarda caretas y disfraces muy variados. Yo y mi familia, yo y mi clan, yo y mi tribu, yo y mi nación, yo y mi religión, yo y mi cultura, yo y mi raza, yo y mi tierra, yo y mi patria, yo y mi dinero, yo y mi trabajo, yo y mi posición, yo y los humanos, yo y el universo que ven mis ojos y mis máquinas.
Yo, yo, yo… Mis ideas, mis sentimientos, mis sueños, mis aspiraciones… Míos, mías.
En realidad, no hay yo sin otros "yos". No hay yo sin otro yo a quien amar, a quien odiar, a quien hablar, con quien compararse. En realidad el yo aún depende más de la naturaleza en la que se desenvuelve. No hay yo sin sol, sin noche, sin agua, sin estrellas, sin aire, sin vidas verdes.
La verdad se esconde bajo los disfraces y las caretas del yo, la verdad de la unidad de todos los mundos, de la dependencia mutua de todos los entes y todos los seres.
¿Qué es eso que llamas yo? Algo que te hace consciente de lo que haces y de lo que te pasa y que se pregunta, cuando llega a su madurez, por las causas y las consecuencias de tus actos y por las causas y las consecuencias de tus emociones y sentimientos.
Pero no es el yo consciente del movimiento, del sentimiento, del pensamiento, del sueño y de la meditación el responsable de los males del hombre, es el yo que se reduce a los movimientos, sentimientos, pensamientos, sueños y meditaciones propios, sin entender que esa propiedad, ese ego, es común a toda la especie humana.
Es el ego que es inconsciente de su dependencia de otros egos, el que acaba sintiendo mal, pensando mal, soñando mal y meditando mal. Hay que seguir repitiendo que cuando una parte de un cuerpo está enferma todo el cuerpo está enfermo.
Hace más o menos una decena de años, me preguntaba ansiosamente cómo habría de hacer para librarme del dolor y el sufrimiento de la Tierra y sus habitantes y entonces encontré por internet el discurso de un joven progeria que me dio la solución. La única forma de que el sufrimiento y el dolor no te afecten es hacer todo lo posible por evitar las causas del dolor y el sufrimiento.
El egoismo es como una cárcel cerrada a cal y canto que te impide ver más allá de las paredes entre las que vives preso junto a otros semejantes.
El egoismo es la base de todas las catástrofes de la Historia. Yo, el faraón, yo, el dios, yo, el emperador, yo, el zar, yo, el califa, yo, el rey de reyes, yo, el caudillo, yo, el guía supremo, yo, el fuhrer, yo, el líder.
El ego tiene un armario fantástico donde guarda caretas y disfraces muy variados. Yo y mi familia, yo y mi clan, yo y mi tribu, yo y mi nación, yo y mi religión, yo y mi cultura, yo y mi raza, yo y mi tierra, yo y mi patria, yo y mi dinero, yo y mi trabajo, yo y mi posición, yo y los humanos, yo y el universo que ven mis ojos y mis máquinas.
Yo, yo, yo… Mis ideas, mis sentimientos, mis sueños, mis aspiraciones… Míos, mías.
En realidad, no hay yo sin otros "yos". No hay yo sin otro yo a quien amar, a quien odiar, a quien hablar, con quien compararse. En realidad el yo aún depende más de la naturaleza en la que se desenvuelve. No hay yo sin sol, sin noche, sin agua, sin estrellas, sin aire, sin vidas verdes.
La verdad se esconde bajo los disfraces y las caretas del yo, la verdad de la unidad de todos los mundos, de la dependencia mutua de todos los entes y todos los seres.
¿Qué es eso que llamas yo? Algo que te hace consciente de lo que haces y de lo que te pasa y que se pregunta, cuando llega a su madurez, por las causas y las consecuencias de tus actos y por las causas y las consecuencias de tus emociones y sentimientos.
Pero no es el yo consciente del movimiento, del sentimiento, del pensamiento, del sueño y de la meditación el responsable de los males del hombre, es el yo que se reduce a los movimientos, sentimientos, pensamientos, sueños y meditaciones propios, sin entender que esa propiedad, ese ego, es común a toda la especie humana.
Es el ego que es inconsciente de su dependencia de otros egos, el que acaba sintiendo mal, pensando mal, soñando mal y meditando mal. Hay que seguir repitiendo que cuando una parte de un cuerpo está enferma todo el cuerpo está enfermo.
Hace más o menos una decena de años, me preguntaba ansiosamente cómo habría de hacer para librarme del dolor y el sufrimiento de la Tierra y sus habitantes y entonces encontré por internet el discurso de un joven progeria que me dio la solución. La única forma de que el sufrimiento y el dolor no te afecten es hacer todo lo posible por evitar las causas del dolor y el sufrimiento.
sábado, 23 de junio de 2018
Este es el momento
Este es el momento, el único momento.
Haga frío o calor, esté azul el cielo o esté gris.
Camines por un desierto o por un prado florido.
Sientas pena, miedo o desesperación.
Sientas alegría, seguridad o esperanza.
Es lo que hay.
Que viva lo que tenga que vivir.
Que muera lo que tenga que morir.
Haga frío o calor, esté azul el cielo o esté gris.
Camines por un desierto o por un prado florido.
Sientas pena, miedo o desesperación.
Sientas alegría, seguridad o esperanza.
Es lo que hay.
Que viva lo que tenga que vivir.
Que muera lo que tenga que morir.
miércoles, 20 de junio de 2018
Poema infantil para contar hasta cien
Bajo la cúpula de un cielo ceniciento se guarda la primavera.
Ángeles de luz de todos los colores cantan, tocan y danzan.
Genios suben y bajan por el éter sirviendo copas de alegría.
Flores exhalan conciertos de aromas.
Mariposas gigantas cargan niñas en sus alas.
Libélulas prodigiosas por niños montadas.
Ángeles de luz de todos los colores cantan, tocan y danzan.
Genios suben y bajan por el éter sirviendo copas de alegría.
Flores exhalan conciertos de aromas.
Mariposas gigantas cargan niñas en sus alas.
Libélulas prodigiosas por niños montadas.
lunes, 11 de junio de 2018
Tú eres nada
Silencio. Vacío. Sequedad.
Vorágine en el vórtice
del espacio y del tiempo.
Pensamientos caóticos.
Sentimientos volcánicos.
Sueños ancestrales.
Búsqueda inútil
de algo que no sabes qué es.
Pero ¿dónde buscar si no sabes qué buscas?
Has hurgado dentro de ti,
pero no has encontrado más que la nada.
Sí, la nada, esa nada sin color, sin olor,
sin sabor... muda y sorda.
Esa nada que no es clara ni oscura.
Ni brillante ni opaca.
Esa nada que no es nada.
Es inútil descifrar los enigmas,
descubrir los secretos,
conocer el destino.
No hay principio ni hay fin
en la nada donde todo aparece y desaparece.
Nada vive ni muere fuera de la nada.
Pasiones ardientes.
Frías monotonías.
Bellezas, bondades, sabidurías.
Dichas y desdichas.
Altas y bajas mareas.
Visiones de infiernos y paraísos.
Gozos sublimes y sufrimientos abominables.
Locura y cordura.
Pecados y virtudes.
Ganancias y pérdidas.
Todo acaba en nada.
Vorágine en el vórtice
del espacio y del tiempo.
Pensamientos caóticos.
Sentimientos volcánicos.
Sueños ancestrales.
Búsqueda inútil
de algo que no sabes qué es.
Pero ¿dónde buscar si no sabes qué buscas?
Has hurgado dentro de ti,
pero no has encontrado más que la nada.
Sí, la nada, esa nada sin color, sin olor,
sin sabor... muda y sorda.
Esa nada que no es clara ni oscura.
Ni brillante ni opaca.
Esa nada que no es nada.
Es inútil descifrar los enigmas,
descubrir los secretos,
conocer el destino.
No hay principio ni hay fin
en la nada donde todo aparece y desaparece.
Nada vive ni muere fuera de la nada.
Pasiones ardientes.
Frías monotonías.
Bellezas, bondades, sabidurías.
Dichas y desdichas.
Altas y bajas mareas.
Visiones de infiernos y paraísos.
Gozos sublimes y sufrimientos abominables.
Locura y cordura.
Pecados y virtudes.
Ganancias y pérdidas.
Todo acaba en nada.
Etiquetas:
filosofía. poesía. zen,
misticismo.,
sufi
viernes, 4 de mayo de 2018
Una primavera más.
Nada llovió en el otoño, ni nada nevó. En el invierno cayeron tres nevadas con distintos tipos de nieve y tres tormentas, a ratos piano, a ratos andante, a ratos presto. Tres granizadas también. Algunos días nieve, lluvia y granizo al mismo tiempo, en el mismo momento, en el mismo lugar. No se recuerda un invierno tan divertido. Ni el otoño ni el invierno respondieron al patrón de los otoños y los inviernos. La primavera entró con más nieve, más lluvia y más granizo, pero luego dejó unos días los cielos rasos con temperaturas tibias, para continuar con más nieve, más lluvia y más granizo y seguir con cielos cambiantes con más nubes que claros y temperaturas suaves.
El hombre ha salido a dar una vuelta para ver el cielo y el campo. Atraviesa una carretera desierta y se mete en la floresta haciendo memoria del secreto del mundo. Dos manchas de flores amarillas atraen su mirada. A cada paso más flores amarillas, y de azules varios. En rinconcitos, ramitos de flores como estrellas blancas con centro amarillo.
El hombre se siente complacido por la visión de tanta belleza y como un loco persigue los macizos rojos y los macizos naranjas de flores en racimo tan diminutas como cabezas de alfiler. Una mariposa de las que llaman chupaleches vuela y revuela sin detenerse. A ras de suelo, flores de extrañas formas y de intensos colores mezcladas con otras de más extrañas formas y colores apagados. Jaramagos blancos y jaramagos amarillos por todos lados.
Por el camino junto al muro de piedra, más flores y solo dos mariposas, una blanca y otra de color tabaco. Las mariposas necesitan un poquito más de calor para volar bien. Al fondo las montañas nevadas en una atmósfera limpia de neblina. Como siempre el águila pasa volando a media altura. Las cigüeñas calientan sus nidos y al fondo una piara de vacas blancas pastan en el verde.
Atraviesa el muro y sale al campo bravo, al campo de la naturaleza que se cuida sola. La variedad de plantas lo lleva a pensar en la diversidad del mundo en la armonía del mundo. Juntas y revueltas. El hombre vuelve a bajar a ras de tierra y ve flores nuevas y plantas nuevas que jamás ha visto. Pequeñas, insignificantes, pero únicas.
El paseante vuelve a un camino y sube una cuesta para después bajarla. A los diez pasos encuentra un nido de setas matacandiles. Once ejemplares jóvenes de diferentes tamaños. Y baja al arroyo de sus días, apenas un cursillo de agua, pero que sostiene a su alrededor todo un mundo. Siempre cantan los pájaros. Ahora, los árboles y arbustos de sus riberas echan flores y hojas nuevas.
En la ladera norte, entre espinos albares se extiende un prado de hierba corta, donde se ha formado una pequeña laguna. Junto a ella, ante la incrédula mala vista del paseante, un setal de grandes proporciones. Se acerca y mira la primera seta, una especie de huevo blanco que apenas se ve entre hierba. Lo coge y lo huele, y luego lo mira por detrás. Un velillo blanco impide ver su interior. Lo quita con un dedo y admira un color rosa salmón. Al lado hay otra seta más alta con la capa del sombrero de un blanco más sucio y manchado de crema y en su interior laminillas de un crema puro.
El hombre se levanta un momento y echa un vistazo a su alrededor. Los champiñones del campo salen a borbotones. Los más grandes llegan a tener casi una cuarta de diámetro. Son los más viejos y solitarios y sus láminillas son de un marrón oscuro muy intenso. Corros de champiñones como si fueran familias cada ejemplar con su forma y su color propio y distinto. El pueblo de los champiñones ha tenido este año más de cien habitantes. El paseante ha cogido como un ogro malo el más bello de cada familia.
El hombre ha salido a dar una vuelta para ver el cielo y el campo. Atraviesa una carretera desierta y se mete en la floresta haciendo memoria del secreto del mundo. Dos manchas de flores amarillas atraen su mirada. A cada paso más flores amarillas, y de azules varios. En rinconcitos, ramitos de flores como estrellas blancas con centro amarillo.
El hombre se siente complacido por la visión de tanta belleza y como un loco persigue los macizos rojos y los macizos naranjas de flores en racimo tan diminutas como cabezas de alfiler. Una mariposa de las que llaman chupaleches vuela y revuela sin detenerse. A ras de suelo, flores de extrañas formas y de intensos colores mezcladas con otras de más extrañas formas y colores apagados. Jaramagos blancos y jaramagos amarillos por todos lados.
Por el camino junto al muro de piedra, más flores y solo dos mariposas, una blanca y otra de color tabaco. Las mariposas necesitan un poquito más de calor para volar bien. Al fondo las montañas nevadas en una atmósfera limpia de neblina. Como siempre el águila pasa volando a media altura. Las cigüeñas calientan sus nidos y al fondo una piara de vacas blancas pastan en el verde.
Atraviesa el muro y sale al campo bravo, al campo de la naturaleza que se cuida sola. La variedad de plantas lo lleva a pensar en la diversidad del mundo en la armonía del mundo. Juntas y revueltas. El hombre vuelve a bajar a ras de tierra y ve flores nuevas y plantas nuevas que jamás ha visto. Pequeñas, insignificantes, pero únicas.
El paseante vuelve a un camino y sube una cuesta para después bajarla. A los diez pasos encuentra un nido de setas matacandiles. Once ejemplares jóvenes de diferentes tamaños. Y baja al arroyo de sus días, apenas un cursillo de agua, pero que sostiene a su alrededor todo un mundo. Siempre cantan los pájaros. Ahora, los árboles y arbustos de sus riberas echan flores y hojas nuevas.
En la ladera norte, entre espinos albares se extiende un prado de hierba corta, donde se ha formado una pequeña laguna. Junto a ella, ante la incrédula mala vista del paseante, un setal de grandes proporciones. Se acerca y mira la primera seta, una especie de huevo blanco que apenas se ve entre hierba. Lo coge y lo huele, y luego lo mira por detrás. Un velillo blanco impide ver su interior. Lo quita con un dedo y admira un color rosa salmón. Al lado hay otra seta más alta con la capa del sombrero de un blanco más sucio y manchado de crema y en su interior laminillas de un crema puro.
El hombre se levanta un momento y echa un vistazo a su alrededor. Los champiñones del campo salen a borbotones. Los más grandes llegan a tener casi una cuarta de diámetro. Son los más viejos y solitarios y sus láminillas son de un marrón oscuro muy intenso. Corros de champiñones como si fueran familias cada ejemplar con su forma y su color propio y distinto. El pueblo de los champiñones ha tenido este año más de cien habitantes. El paseante ha cogido como un ogro malo el más bello de cada familia.
viernes, 30 de marzo de 2018
Más gracias
Me pasaría toda la noche dando gracias.
Hasta que el dulce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
Gracias por haber nacido en un cuerpo mortal.
Gracias por gozar y gracias por sufrir.
Por amar, por creer, por esperar.
Por desamar, por descreer, por desesperar.
Gracias por los sentidos y por la extinción de los sentidos.
Por la memoria y por el olvido.
Gracias por las luces de todas las estrellas.
Y gracias por la oscuridad de todos los agujeros negros.
Gracias por la salud y por la enfermedad.
Por las alegrías y por las tristezas.
Gracias por la debilidad y gracias por la fuerza.
Me pasaría toda la noche dando gracias.
Hasta que el dulce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
¿Cómo puede un ser humano dar gracias por el dolor?
Porque el dolor es una advertencia de la honda consciencia.
Dar gracias por todas las contradicciones de la existencia.
Por las negaciones que se convierten en afirmaciones.
Por los vicios que acaban en virtudes.
Por los odios que transmutan a amores.
Por la ignorancia que muda en sabiduría.
Por la locura que a la cordura aboca.
Por la compañía y por la soledad.
Por las dudas y por las certezas.
Por los abandonos y por los encuentros.
Me pasaria toda la noche dando gracias.
Hasta que el duce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
Gracias por la diversidad de los seres.
Gracias por la coherencia de la Creación.
Gracias por lo que se mueve y por lo que permanece quieto.
Gracias por los sentimientos y gracias por la insensibilidad.
Gracias por los pensamientos y por el vacío de pensamientos.
Por los sueños y por la ausencia de sueños. Por todos los deportes y por todas las danzas.
Por los duendes, por las hadas, por las musas.
Gracias por todas las ciencias, por todas las filosofías, por todas las religiones.
Gracias por los deseos y gracias por la falta de deseos.
Gracias por todo lo que existe y por todo lo que no existe.
Me pasaría toda la noche dando gracias.
Hasta que el dulce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
Gracias por las noches de invierno junto al fuego.
Por las tardes de primavera al tibio sol.
Por las mañanas de otoño en la riberas de los ríos.
Por los amaneceres y atardeceres de verano en los campos.
Por la lluvia, por la nieve, por el viento, por el granizo.
Por las nubes de todos los colores, formas y tamaños.
Por las montañas peladas y por los valles verdes.
Por las selvas y por los desiertos, por las tundras y las taigas.
Por los barrancos hondos y por los picos altos.
Por las cuevas, por los volcanes, por las cataratas.
Gracias por la carne del mundo. Y por su alma.
Me pasaría toda la noche dando gracias.
Hasta que el dulce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
Gracias por el tosco granito y por el puro diamante.
Por cada piedra, por cada flor, por cada insecto.
Gracias por los arrebatos y gracias por los arrobos.
Por las aves que cruzan el cielo y por las que cantan entre el follaje.
Por las playas y las islas de la Tierra.
Por los misterios que se esconden detrás de cada ser.
Gracias por haber sido niño y por haber llegado a viejo.
Gracias por todas las personas a las que amé.
Gracias por los miedos y gracias por las pesadillas.
Gracias por el valor y por los sueños lúcidos.
Y gracias por la ignorancia que es la madre de la sabiduría.
Me pasaría toda la noche dando gracias.
Hasta que el dulce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
Gracias por todas las lenguas y por todos las cifras.
Por todos los misterios desvelados y sin desvelar.
Por los singulares y los plurales.
Por los masculinos, los femeninos, los neutros y los epicenos.
Por los mandalas y por los fractales.
Gracias por la belleza en todas sus dimensiones.
Por la bondad de todas sus maneras.
Por la verdad con todas sus perspectivas.
Gracias por todos los seres humanos uno a uno.
Gracias por los mundos imaginales.
Por la épica, por la lírica, por el teatro…
Me pasaría toda la noche dando gracias.
Hasta que el dulce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
Gracias por todas las geografías y todas las urbes.
Por Sevilla, por Córdoba y por Granada.
Por el Darro, por el Genil y por el Guadalquivir.
Por la Alhambra, la Mezquita y la Giralda.
Por Madrid, por Segovia y por Toledo.
Por Ávila, por Salamanca, por Valladolid.
Por Zaragoza, por Barcelona y por Mallorca.
Gracias por todas las ciudades del mundo.
Gracias por todos los paisajes del mundo.
Por Boston, por Nueva York, por san Francisco.
Por Ámsterdam, por Lisboa, por París.
Me pasaría toda la noche dando gracias.
Hasta que el dulce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
Por Roma, por Florencia, por Venecia.
Por el cañón del Colorado y por las cataratas del Niágara.
Por el Nilo, el Amazonas, el Congo, el Amarillo.
Por todos los templos, por todas las mezquitas, por todas las iglesias.
Por Santa Fe de Bogotá, por Quito, por Lima, por Iquitos.
Por todas las ciudades conocidas y por conocer.
Por todos los climas y por todos los ecosistemas.
Por cada día, por cada hora, por cada minuto, por cada segundo.
Por el entusiasmo y por la desidia, gracias.
Por la cordura y por la locura, gracias.
Gracias hasta por las desgracias. Gracias, gracias, gracias.
Hasta que el dulce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
Gracias por haber nacido en un cuerpo mortal.
Gracias por gozar y gracias por sufrir.
Por amar, por creer, por esperar.
Por desamar, por descreer, por desesperar.
Gracias por los sentidos y por la extinción de los sentidos.
Por la memoria y por el olvido.
Gracias por las luces de todas las estrellas.
Y gracias por la oscuridad de todos los agujeros negros.
Gracias por la salud y por la enfermedad.
Por las alegrías y por las tristezas.
Gracias por la debilidad y gracias por la fuerza.
Me pasaría toda la noche dando gracias.
Hasta que el dulce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
¿Cómo puede un ser humano dar gracias por el dolor?
Porque el dolor es una advertencia de la honda consciencia.
Dar gracias por todas las contradicciones de la existencia.
Por las negaciones que se convierten en afirmaciones.
Por los vicios que acaban en virtudes.
Por los odios que transmutan a amores.
Por la ignorancia que muda en sabiduría.
Por la locura que a la cordura aboca.
Por la compañía y por la soledad.
Por las dudas y por las certezas.
Por los abandonos y por los encuentros.
Me pasaria toda la noche dando gracias.
Hasta que el duce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
Gracias por la diversidad de los seres.
Gracias por la coherencia de la Creación.
Gracias por lo que se mueve y por lo que permanece quieto.
Gracias por los sentimientos y gracias por la insensibilidad.
Gracias por los pensamientos y por el vacío de pensamientos.
Por los sueños y por la ausencia de sueños. Por todos los deportes y por todas las danzas.
Por los duendes, por las hadas, por las musas.
Gracias por todas las ciencias, por todas las filosofías, por todas las religiones.
Gracias por los deseos y gracias por la falta de deseos.
Gracias por todo lo que existe y por todo lo que no existe.
Me pasaría toda la noche dando gracias.
Hasta que el dulce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
Gracias por las noches de invierno junto al fuego.
Por las tardes de primavera al tibio sol.
Por las mañanas de otoño en la riberas de los ríos.
Por los amaneceres y atardeceres de verano en los campos.
Por la lluvia, por la nieve, por el viento, por el granizo.
Por las nubes de todos los colores, formas y tamaños.
Por las montañas peladas y por los valles verdes.
Por las selvas y por los desiertos, por las tundras y las taigas.
Por los barrancos hondos y por los picos altos.
Por las cuevas, por los volcanes, por las cataratas.
Gracias por la carne del mundo. Y por su alma.
Me pasaría toda la noche dando gracias.
Hasta que el dulce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
Gracias por el tosco granito y por el puro diamante.
Por cada piedra, por cada flor, por cada insecto.
Gracias por los arrebatos y gracias por los arrobos.
Por las aves que cruzan el cielo y por las que cantan entre el follaje.
Por las playas y las islas de la Tierra.
Por los misterios que se esconden detrás de cada ser.
Gracias por haber sido niño y por haber llegado a viejo.
Gracias por todas las personas a las que amé.
Gracias por los miedos y gracias por las pesadillas.
Gracias por el valor y por los sueños lúcidos.
Y gracias por la ignorancia que es la madre de la sabiduría.
Me pasaría toda la noche dando gracias.
Hasta que el dulce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
Gracias por todas las lenguas y por todos las cifras.
Por todos los misterios desvelados y sin desvelar.
Por los singulares y los plurales.
Por los masculinos, los femeninos, los neutros y los epicenos.
Por los mandalas y por los fractales.
Gracias por la belleza en todas sus dimensiones.
Por la bondad de todas sus maneras.
Por la verdad con todas sus perspectivas.
Gracias por todos los seres humanos uno a uno.
Gracias por los mundos imaginales.
Por la épica, por la lírica, por el teatro…
Me pasaría toda la noche dando gracias.
Hasta que el dulce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
Gracias por todas las geografías y todas las urbes.
Por Sevilla, por Córdoba y por Granada.
Por el Darro, por el Genil y por el Guadalquivir.
Por la Alhambra, la Mezquita y la Giralda.
Por Madrid, por Segovia y por Toledo.
Por Ávila, por Salamanca, por Valladolid.
Por Zaragoza, por Barcelona y por Mallorca.
Gracias por todas las ciudades del mundo.
Gracias por todos los paisajes del mundo.
Por Boston, por Nueva York, por san Francisco.
Por Ámsterdam, por Lisboa, por París.
Me pasaría toda la noche dando gracias.
Hasta que el dulce sueño me llevara a otro mundo
en el que seguir dando más gracias y más gracias.
Por Roma, por Florencia, por Venecia.
Por el cañón del Colorado y por las cataratas del Niágara.
Por el Nilo, el Amazonas, el Congo, el Amarillo.
Por todos los templos, por todas las mezquitas, por todas las iglesias.
Por Santa Fe de Bogotá, por Quito, por Lima, por Iquitos.
Por todas las ciudades conocidas y por conocer.
Por todos los climas y por todos los ecosistemas.
Por cada día, por cada hora, por cada minuto, por cada segundo.
Por el entusiasmo y por la desidia, gracias.
Por la cordura y por la locura, gracias.
Gracias hasta por las desgracias. Gracias, gracias, gracias.
Etiquetas:
Gracias gracias gracias y más gracias
sábado, 17 de marzo de 2018
Destino
Cada instante de la vida es un nacer y un morir.
Vanidad es preguntarse por qué, para qué, de qué.
Nadie nace por su voluntad ni por su voluntad muere.
El nacer y morir de cada instante es la existencia en la Tierra.
Nacer y morir al mismo tiempo, ese es el misterio.
Todo en el Universo al tiempo se mueve y al tiempo se para.
Armonías de estrellas, sincronías de seres, sintonías de almas.
Los seres humanos sufren porque tienen miedo a la vida.
Y también sufren porque tienen miedo a la muerte.
La guerra es la peor de las formas de vivir y morir.
Vanidad es preguntarse por qué, para qué, de qué.
Nadie nace por su voluntad ni por su voluntad muere.
El nacer y morir de cada instante es la existencia en la Tierra.
Nacer y morir al mismo tiempo, ese es el misterio.
Todo en el Universo al tiempo se mueve y al tiempo se para.
Armonías de estrellas, sincronías de seres, sintonías de almas.
Los seres humanos sufren porque tienen miedo a la vida.
Y también sufren porque tienen miedo a la muerte.
La guerra es la peor de las formas de vivir y morir.
Etiquetas:
existencia,
misterio,
muerte,
tiempo.,
vida
sábado, 10 de marzo de 2018
Hay algo peor que la ignorancia
Peor que la ignorancia es el conocimiento erróneo. El éxito de la propaganda está en lograr que la gente piense lo que a los propagandistas les interesa, ya sean los propagandistas dirigentes políticos, económicos, religiosos o científicos de cualquier tendencia. El incauto humano se deja atrapar en unas u otras redes de propaganda y sintoniza sus ideas con la red en la que cae. Lo que no sabe es que sus ideas no son suyas, no son fruto de su reflexión sobre realidades que conoce, sino de otros que inventan una realidad ajustada a sus propios intereses políticos, económicos, religiosos o científicos.
Un buen lema, una buena consigna, un buen panfleto tienen mucha más influencia social que un análisis objetivo y sin prejuicios de quinientas páginas. La capacidad crítica de las mayorías de abducidos por la propaganda es casi nula. Su nación, su partido, su iglesia, su banco, su hospital son perfectos y fiables mientras que las otras naciones, partidos, iglesias, bancos y hospitales dejan mucho que desear.
La mayoría de la gente se adhiere a un conjunto de ideas, y aunque jamás se hayan preocupado por conocer su veracidad, contrastándolas con la realidad, si se les hace ver que sus ideas no se sostienen en un conocimiento propio, sino en tópicos del ideario al que se han adherido, se lo toman como si se les estuviese atacando.
Los propagandistas imponen sus criterios de verdad, de belleza y de bondad, en función de lo que les conviene en cada momento. La mayoría de la gente que trabaja no tiene tiempo de analizar y contrastar la propaganda que les pasan los propagandistas. Y es así que las medias verdades pasan como verdades completas y hasta las mentiras completas como verdades completas.
Los vendedores de falsas necesidades, de ideas interesadas, de emociones forzadas, se ocupan de llenar la mente y el corazón de la gente con sus promesas de lujo, felicidad y vida. En la realidad todo es falso. Las promesas son humo y la gente en lugar de vivir con más tranquilidad vive con más ansiedad y con más problemas de salud física y mental.
A la gente se le llena la mente con ideas ajenas, con emociones ajenas, con sueños ajenos. Los propagandistas no dejan tiempo para pensar, sentir y soñar por cuenta propia. Se propagan ideas absolutas sin ninguna base en hechos reales y las gentes las creen, porque su capacidad de pensar, por falta de uso, tiende a ser nula.
La gente se deja seducir por el nacionalismo, por el populismo, por el consumismo, por la xenofobia, por el sexismo y en general por todo aquello que lo hace distinto a los demás, que lo hace especial, que lo hace sentirse superior a los otros. Los propagandistas conocen muy bien cuáles son las tentaciones en las que la gente cae con más facilidad.
Lo importante no es la Salud de los humanos, lo importante son los beneficios de las empresas farmacéuticas, lo importante no es la Paz, lo importante son los presupuestos de Defensa, lo importante no es la Armonía con la Naturaleza, lo importante es la producción de lo que sea con tal de que sea vendible.
Un buen lema, una buena consigna, un buen panfleto tienen mucha más influencia social que un análisis objetivo y sin prejuicios de quinientas páginas. La capacidad crítica de las mayorías de abducidos por la propaganda es casi nula. Su nación, su partido, su iglesia, su banco, su hospital son perfectos y fiables mientras que las otras naciones, partidos, iglesias, bancos y hospitales dejan mucho que desear.
La mayoría de la gente se adhiere a un conjunto de ideas, y aunque jamás se hayan preocupado por conocer su veracidad, contrastándolas con la realidad, si se les hace ver que sus ideas no se sostienen en un conocimiento propio, sino en tópicos del ideario al que se han adherido, se lo toman como si se les estuviese atacando.
Los propagandistas imponen sus criterios de verdad, de belleza y de bondad, en función de lo que les conviene en cada momento. La mayoría de la gente que trabaja no tiene tiempo de analizar y contrastar la propaganda que les pasan los propagandistas. Y es así que las medias verdades pasan como verdades completas y hasta las mentiras completas como verdades completas.
Los vendedores de falsas necesidades, de ideas interesadas, de emociones forzadas, se ocupan de llenar la mente y el corazón de la gente con sus promesas de lujo, felicidad y vida. En la realidad todo es falso. Las promesas son humo y la gente en lugar de vivir con más tranquilidad vive con más ansiedad y con más problemas de salud física y mental.
A la gente se le llena la mente con ideas ajenas, con emociones ajenas, con sueños ajenos. Los propagandistas no dejan tiempo para pensar, sentir y soñar por cuenta propia. Se propagan ideas absolutas sin ninguna base en hechos reales y las gentes las creen, porque su capacidad de pensar, por falta de uso, tiende a ser nula.
La gente se deja seducir por el nacionalismo, por el populismo, por el consumismo, por la xenofobia, por el sexismo y en general por todo aquello que lo hace distinto a los demás, que lo hace especial, que lo hace sentirse superior a los otros. Los propagandistas conocen muy bien cuáles son las tentaciones en las que la gente cae con más facilidad.
Lo importante no es la Salud de los humanos, lo importante son los beneficios de las empresas farmacéuticas, lo importante no es la Paz, lo importante son los presupuestos de Defensa, lo importante no es la Armonía con la Naturaleza, lo importante es la producción de lo que sea con tal de que sea vendible.
Etiquetas:
humanidad,
mentiras,
propaganda
lunes, 5 de marzo de 2018
La meditación 2
La meditación es la facultad que permite al ser humano conocerse a sí mismo. Todas las religiones y filosofías clásicas hacen del conocimiento de sí la vía para entrar en el misterio del mundo.
Es fácil empezar a meditar y darse cuenta de que cuanto más meditación más equilibrio físico y emocional. El meditador pasa por un período de limpieza interior más o menos largo.
Luego se pasa a un estado nuevo. Curadas todas las heridas del pasado el meditador comienza a encontrarse sereno, tranquilo y apaciguado a todas horas.
El meditador se da cuenta entonces que apenas acaba de empezar un camino desconocido que lo único que sabe es que lo tiene que llevar a un estado de complacencia permanente.
En el camino se ha dado cuenta de que hay un yo profundo en cada ser humano que es extraordinariamente poderoso, que lleva a cada ser al destino que ha elegido.
Pero por meditar no se deja de sufrir. Por meditar se es más comprensivo. Mientras el meditador no deja su pequeño yo como la culebra deja su camisa vieja, sigue sufriendo.
Mientras el meditador no abandona todos los deseos no está del todo libre del miedo y la ansiedad. Cuando el meditador no desea otra cosa que lo que hace en cada momento ha cubierto otra etapa de su camino.
La senda se hace cada vez más empinada pero el meditador tiene una inflexible determinación de seguir porque el misterio apenas acaba de despojarse de sus primeros velos.
Es fácil empezar a meditar y darse cuenta de que cuanto más meditación más equilibrio físico y emocional. El meditador pasa por un período de limpieza interior más o menos largo.
Luego se pasa a un estado nuevo. Curadas todas las heridas del pasado el meditador comienza a encontrarse sereno, tranquilo y apaciguado a todas horas.
El meditador se da cuenta entonces que apenas acaba de empezar un camino desconocido que lo único que sabe es que lo tiene que llevar a un estado de complacencia permanente.
En el camino se ha dado cuenta de que hay un yo profundo en cada ser humano que es extraordinariamente poderoso, que lleva a cada ser al destino que ha elegido.
Pero por meditar no se deja de sufrir. Por meditar se es más comprensivo. Mientras el meditador no deja su pequeño yo como la culebra deja su camisa vieja, sigue sufriendo.
Mientras el meditador no abandona todos los deseos no está del todo libre del miedo y la ansiedad. Cuando el meditador no desea otra cosa que lo que hace en cada momento ha cubierto otra etapa de su camino.
La senda se hace cada vez más empinada pero el meditador tiene una inflexible determinación de seguir porque el misterio apenas acaba de despojarse de sus primeros velos.
miércoles, 28 de febrero de 2018
La meditación
La meditación es la facultad humana de conectar con el universo y consigo mismo. La meditación es la facultad humana menos desarrollada. La mayoría de las personas que meditan lo hacen acompañados de otros meditadores y de un maestro, pero la facultad de meditar ni la dan los compañeros ni la da el maestro.
En realidad, meditar es mucho más fácil de lo que se piensa. El niño empieza a andar sin darse cuenta y a hablar sin darse cuenta, del mismo modo el meditador empieza a meditar. De verdad que es muy fácil. Cada ser humano tiene su forma de meditar aunque en el fondo todas las formas de meditación llevan al mismo lugar.
Lo más sencillo es tenderse a todo lo largo y cerrar los ojos. Entonces surgen como de una fuente los pensamientos y las sensaciones. Esto me pica, esto me molesta, vaya mierda de día, qué interesante la película…… El meditador que ya esta preparado deja que las sensaciones y los pensamientos pasen sin tratar de detenerlos ni de darles rienda. No pasa nada. Si se tiene que cambiar de postura y buscar otra q más cómoda, sin problemas.
A lo mejor los primeros días uno no sale de la contemplación de los pensamientos y sensaciones yendo y viniendo. Pero llega un día que sin saber como nos encontramos de frente con el vacío del que surge todo. Los hay que atienden a la respiración, otros a los latidos del corazón y otros al pitido en los oídos.
Hay quienes llegan a meditar ayudándose de un mantra que puede ser cualquiera que refleje nuestro estado espiritual de cada momento. No importa la tradición religiosa a la que el meditador pertenezca ni si no tiene ninguna tradición religiosa. Un mantra es un deseo ardiente. Amor, compasión, Bhrama, Shiva, Jesús, Rahmán… Es un camino seguro siempre porque al final en el meditador no queda más que aquello en lo que medita.
Hay que no se ayudan de mantra alguno, que simplemente se disuelven en el vacío sin color y en la vibración de fondo y entran en un estado de ausencia total de sufrimiento. Hay personas que empiezan a meditar sin mantra, luego con mantra, luego sin mantra y al final lo mismo les da. La meditación es igual de maravillosa.
Un solo paso en la meditación ya trae beneficios. Llegar a percibir como llegan y se van los pensamientos es un logro que en la realidad de cada día se traducirá en sosiego donde antes había tensión, en paciencia donde antes había ansiedad, en comprensión donde antes había confusión y en muchos y muchos más beneficios.
Un minuto de meditación son dos minutos de ausencia de sufrimiento.
En realidad, meditar es mucho más fácil de lo que se piensa. El niño empieza a andar sin darse cuenta y a hablar sin darse cuenta, del mismo modo el meditador empieza a meditar. De verdad que es muy fácil. Cada ser humano tiene su forma de meditar aunque en el fondo todas las formas de meditación llevan al mismo lugar.
Lo más sencillo es tenderse a todo lo largo y cerrar los ojos. Entonces surgen como de una fuente los pensamientos y las sensaciones. Esto me pica, esto me molesta, vaya mierda de día, qué interesante la película…… El meditador que ya esta preparado deja que las sensaciones y los pensamientos pasen sin tratar de detenerlos ni de darles rienda. No pasa nada. Si se tiene que cambiar de postura y buscar otra q más cómoda, sin problemas.
A lo mejor los primeros días uno no sale de la contemplación de los pensamientos y sensaciones yendo y viniendo. Pero llega un día que sin saber como nos encontramos de frente con el vacío del que surge todo. Los hay que atienden a la respiración, otros a los latidos del corazón y otros al pitido en los oídos.
Hay quienes llegan a meditar ayudándose de un mantra que puede ser cualquiera que refleje nuestro estado espiritual de cada momento. No importa la tradición religiosa a la que el meditador pertenezca ni si no tiene ninguna tradición religiosa. Un mantra es un deseo ardiente. Amor, compasión, Bhrama, Shiva, Jesús, Rahmán… Es un camino seguro siempre porque al final en el meditador no queda más que aquello en lo que medita.
Hay que no se ayudan de mantra alguno, que simplemente se disuelven en el vacío sin color y en la vibración de fondo y entran en un estado de ausencia total de sufrimiento. Hay personas que empiezan a meditar sin mantra, luego con mantra, luego sin mantra y al final lo mismo les da. La meditación es igual de maravillosa.
Un solo paso en la meditación ya trae beneficios. Llegar a percibir como llegan y se van los pensamientos es un logro que en la realidad de cada día se traducirá en sosiego donde antes había tensión, en paciencia donde antes había ansiedad, en comprensión donde antes había confusión y en muchos y muchos más beneficios.
Un minuto de meditación son dos minutos de ausencia de sufrimiento.
miércoles, 21 de febrero de 2018
Un discurso diabólico.
Terrible dilema el de los filósofos, en un tiempo en el que domina el genetismo, la variante moderna, con marchamo científico, de la doctrina que enseña que el destino es inexorable, y que los seres humanos son incapaces de determinar sus propias vida. Todo está en los genes, nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.
Impotentes ante nuestras propias pasiones no nos queda más remedio que conformarnos con el gen del arrepentimiento o del perdón, en una vorágine que nos lleva del nacimiento, que no elegimos, a la muerte, que tampoco podemos elegir. Hasta los suicidas son víctimas de sus genes.
El genetismo radical convierte a los humanos en robots programados por la herencia.
Se nace tonto o listo, fuerte o débil, cuerdo o loco, dominante o sumiso, codicioso o generoso, impulsivo o reprimido, envidioso o noble, traidor o leal….. con el único objeto de sobrevivir. Vicios y virtudes dejan de ser valores morales para devenir consecuencias inexorables de un código genético heredado.
Las consecuencias de esta filosofía dominante, inoculada desde la infancia desde todas las tribunas sean éstas vivas o mediáticas, son el conformismo social y político. Nada se puede hacer. Los poderes ocultos lo controlan todo. Resistencia y disidencia son inútiles. No hay más remedio que luchar en las selvas de la economía que a cada cual le toca si no se quiere sucumbir a la marginación y a la miseria.
Un discurso diabólico que esconde la incapacidad de la actual organización política, económica y social. Incapacidad para pensar un futuro más saludable, más pacífico, más armonioso y más justo que el presente.
Se avecinan tiempos revueltos.
Impotentes ante nuestras propias pasiones no nos queda más remedio que conformarnos con el gen del arrepentimiento o del perdón, en una vorágine que nos lleva del nacimiento, que no elegimos, a la muerte, que tampoco podemos elegir. Hasta los suicidas son víctimas de sus genes.
El genetismo radical convierte a los humanos en robots programados por la herencia.
Se nace tonto o listo, fuerte o débil, cuerdo o loco, dominante o sumiso, codicioso o generoso, impulsivo o reprimido, envidioso o noble, traidor o leal….. con el único objeto de sobrevivir. Vicios y virtudes dejan de ser valores morales para devenir consecuencias inexorables de un código genético heredado.
Las consecuencias de esta filosofía dominante, inoculada desde la infancia desde todas las tribunas sean éstas vivas o mediáticas, son el conformismo social y político. Nada se puede hacer. Los poderes ocultos lo controlan todo. Resistencia y disidencia son inútiles. No hay más remedio que luchar en las selvas de la economía que a cada cual le toca si no se quiere sucumbir a la marginación y a la miseria.
Un discurso diabólico que esconde la incapacidad de la actual organización política, económica y social. Incapacidad para pensar un futuro más saludable, más pacífico, más armonioso y más justo que el presente.
Se avecinan tiempos revueltos.
Etiquetas:
futuro,
genetismo. sociedad moderna,
post-verdad. Milenarismo
martes, 23 de enero de 2018
Tú y yo
Yo tiemblo, como trigal recién nacido al menor viento.
Tú resistes, inmutable, cual negro farallón, al huracán.
Yo tengo miedo de todo y tú no tienes miedo de nada.
Yo apenas encuentro un poco de libertad en los sueños.
Tú haces siempre todo lo que quieres en la realidad.
La vida me coge por el cuello y me arrastra por el lodo de las dudas.
En los labios la vida te besa y en el beso encuentras todas las certezas.
Yo sufro porque el tiempo me ha robado las fuerzas.
Tú gozas porque con tus fuerzas has derrotado al tiempo.
¿De qué me sirven quejas y lamentos?
¿De qué, dudas y miedos?
Tú no te haces preguntas.
Cantas y ríes.
Tú resistes, inmutable, cual negro farallón, al huracán.
Yo tengo miedo de todo y tú no tienes miedo de nada.
Yo apenas encuentro un poco de libertad en los sueños.
Tú haces siempre todo lo que quieres en la realidad.
La vida me coge por el cuello y me arrastra por el lodo de las dudas.
En los labios la vida te besa y en el beso encuentras todas las certezas.
Yo sufro porque el tiempo me ha robado las fuerzas.
Tú gozas porque con tus fuerzas has derrotado al tiempo.
¿De qué me sirven quejas y lamentos?
¿De qué, dudas y miedos?
Tú no te haces preguntas.
Cantas y ríes.
Etiquetas:
libertad,
miedo,
realidad tiempo,
sueños
domingo, 21 de enero de 2018
Suerte y desgracia
Donde crees encontrar la desgracia, encuentras la suerte.
Donde crees encontrar la suerte, encuentras la desgracia.
La suerte es imposible sin la desgracia y la desgracia es imposible sin la suerte.
El que sabe, ni se envanece con la suerte ni se humilla con la desgracia.
El que sabe ama tanto su suerte como su desgracia.
Donde crees encontrar la suerte, encuentras la desgracia.
La suerte es imposible sin la desgracia y la desgracia es imposible sin la suerte.
El que sabe, ni se envanece con la suerte ni se humilla con la desgracia.
El que sabe ama tanto su suerte como su desgracia.
jueves, 18 de enero de 2018
Ahora
La palabra no puede nombrarme.
El corazón no puede amarme.
Ni los ojos pueden verme ni los oídos escucharme.
No me puedes tocar, no me puedes oler, no me puedes gustar.
Pero yo sí puedo nombrarte y amarte.
Yo sí puedo verte y oírte.
Y tocarte y olerte y gustarte.
Déjate de pronombres y vive.
Vive como si murieras y nacieras a cada instante.
Piensa que nunca volverás a vivir este momento.
Ahora.
El corazón no puede amarme.
Ni los ojos pueden verme ni los oídos escucharme.
No me puedes tocar, no me puedes oler, no me puedes gustar.
Pero yo sí puedo nombrarte y amarte.
Yo sí puedo verte y oírte.
Y tocarte y olerte y gustarte.
Déjate de pronombres y vive.
Vive como si murieras y nacieras a cada instante.
Piensa que nunca volverás a vivir este momento.
Ahora.
Etiquetas:
Ahora. Mística. Filosofía. Mundo.
miércoles, 3 de enero de 2018
Finito en la infinitud
Finito en la infinitud.
Chispa de luz de un fuego inextinguible.
Gota de agua de un mar sin orillas.
Grano de tierra en una estrella apagada.
Nuestras vidas tienen fin, pero la Vida no.
Nuestras vidas no son más que la Vida contenida en nuestras formas.
Las formas mueren y desaparecen.
Pero lo que animaba las formas extinguidas reaparece en otras formas recién nacidas más allá de este tiempo y este espacio.
Resucitaremos, claro que resucitaremos, cada alma lo hará en los cielos e infiernos que haya buscado en su vida.
Cielos e infiernos finitos, tránsitos a cielos e infiernos siempre finitos en un Universo infinito.
Los que siembran odio cosechan odio.
Los que siembran amor cosechan amor.
Los que siembran mentira cosechan confusión.
Los que siembran verdad cosechan conocimiento.
Los que siembran soberbia cosechan humillación.
Los que siembran humildad cosechan amistad
Los que siembran avaricia cosechan miseria.
Los que siembran generosidad cosechan abundancia.
Los que siembran lujo cosechan resentimiento.
Los que siembran sencillez cosechan perdón.
Los que siembran ira cosechan guerra.
Los que siembran paciencia cosechan paz.
Los que siembran deseo cosechan sufrimiento.
Los que siembran equilibrio cosechan felicidad.
Los que siembran envidia cosechan tristeza.
Los que siembran compasión cosechan alegría.
Los que siembran caos cosechan caos.
Los que siembran armonía cosechan armonía.
Los que siembran egoísmo cosechan abandono.
Los que siembran empatía cosechan compañía.
Chispa de luz de un fuego inextinguible.
Gota de agua de un mar sin orillas.
Grano de tierra en una estrella apagada.
Nuestras vidas tienen fin, pero la Vida no.
Nuestras vidas no son más que la Vida contenida en nuestras formas.
Las formas mueren y desaparecen.
Pero lo que animaba las formas extinguidas reaparece en otras formas recién nacidas más allá de este tiempo y este espacio.
Resucitaremos, claro que resucitaremos, cada alma lo hará en los cielos e infiernos que haya buscado en su vida.
Cielos e infiernos finitos, tránsitos a cielos e infiernos siempre finitos en un Universo infinito.
Los que siembran odio cosechan odio.
Los que siembran amor cosechan amor.
Los que siembran mentira cosechan confusión.
Los que siembran verdad cosechan conocimiento.
Los que siembran soberbia cosechan humillación.
Los que siembran humildad cosechan amistad
Los que siembran avaricia cosechan miseria.
Los que siembran generosidad cosechan abundancia.
Los que siembran lujo cosechan resentimiento.
Los que siembran sencillez cosechan perdón.
Los que siembran ira cosechan guerra.
Los que siembran paciencia cosechan paz.
Los que siembran deseo cosechan sufrimiento.
Los que siembran equilibrio cosechan felicidad.
Los que siembran envidia cosechan tristeza.
Los que siembran compasión cosechan alegría.
Los que siembran caos cosechan caos.
Los que siembran armonía cosechan armonía.
Los que siembran egoísmo cosechan abandono.
Los que siembran empatía cosechan compañía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
