lunes, 11 de febrero de 2019

Cierto

   Los seres humanos están poseídos por un ansia devoradora. Nada los calma, nada los llena, nada los sacia. Siempre insatisfechos. Los que llegan a lo más alto y los que llegan a lo más bajo experimentan la misma sensación. Ni el éxito es tan dulce, como esperaban, ni el fracaso tan amargo. Los triunfadores se acostumbran a su triunfo y los fracasados a su fracaso.