jueves, 29 de septiembre de 2011

Al aprendiz le gustaría entrar en la cofradía de los gustadores de los misterios, pero ni de lejos cumple los requisitos. Tiene aún demasiados miedos, demasiadas angustias, demasiadas ataduras. Pensó que podría trascender su yo, pero no lo ha conseguido. Cada vez con menos fuerzas, hasta el más leve dolor le resulta insoportable. Intenta ser paciente, pero, sin poder controlarlo, hay veces que explota su espíritu guerrero.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Contradicciones

¿Está condenada la especie humana a guerrear por los siglos de los siglos?
¿No contendrán jamás su ira y su instinto asesino los hijos de la Bestia?
¿Todas las pasiones se extinguen solas o ni la muerte las puede matar?
¿En verdad habrá un día en el que toda la cizaña sea ofrendada al Fuego?

Por las calles del mundo se proclama la paz.
Los corazones puros cantan al buen amor.
Por las calles del mundo se declara la guerra.
Los corazones sucios graznan de envidia y odio.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Guerra y Paz

En este mundo de hoy cualquiera podría acometer una masacre. Bastaría un rapto de locura. Lo mismo que cogen un avión y lo estrellan sobre dos torres, que ponen bombas en trenes, en metros o en mercados, podrían ponerlas en cualquier otro sitio donde hubiera mucha gente reunida.
Mientras haya una mayoría de la Humanidad que justifique la muerte de un congénere, por razones de cualquier tipo, existirá la posibilidad de que esa locura colectiva se condense en una mente o un grupo de ellas y se desencadenen guerras, guerrillas y atentados terroristas.
La paz es el verdadero progreso moral de la historia humana. Lograr cada vez mayores cotas de paz implica desarmar la ira en el interior de los seres humanos.
El discurso pacifista no entiende de guerras justas, ni preventivas, ni vengativas. El sufrimiento que genera la guerra no compensa ningún sufrimiento, al contrario, lo multiplica y lo ahonda.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Viajes

Dar un paso en el mundo de los sueños lúcidos, de la imaginación creadora, tiene más mérito y da más conocimiento y felicidad que dar la vuelta al mundo parando en las doce ciudades que hoy son los doce pilares del mundo.
Antes de que la ciudad de San Francisco fuera construida, hubo un alma que la soñó.
Las sombras del mundo espiritual brillan más que las luces de los trillones de estrellas del mundo físico.
San Francisco fue antes un mundo feliz y bello en la imaginación creadora de un santo.
Los ranchos de Punta Reyes guardan las vacas del sacrificio. Los esteros de la Bahía de Drake contienen las aves para la ofrenda por el nacimiento de nuevos niños.
Un alma pacífica vale más que un millón de Pacíficos.

jueves, 8 de septiembre de 2011

San Francisco

San Francisco es una ciudad niña. Comparada con Damasco, con Carmona, con Atenas o con Roma, apenas se le podría suponer la edad en la que los niños empiezan a hablar.
Indios, españoles, mejicanos, rusos, anglosajones, chinos, hindúes, paquistaníes, brasileños... se mezclan en cualquier rincón de esta ciudad, que no es más que la más conocida de un conjunto de poblaciones que se levantan en torno a las bahías de San Pablo y San Francisco.
Para los amantes del cine, la literatura, las universidades, la arquitectura..., estos lugares son mitos: Berkeley, Stanford, Sausalito, Napa, Richmon, Oakland, Monterrey, Santa Cruz, Petaluma, Valle Lucas, Punta Reyes, Peable Beach...
No extraña ver a personas que andan de acá para allá, obnubilados por tanta diversidad y tanta belleza. Hasta los montones de chatarra del sur de San Francisco parecen encantados.
Para enmudecer.

lunes, 5 de septiembre de 2011

En Nueva York se detecta un movimiento continuo. Más que un poema se inspira una novela sin fin. En cualquier esquina uno se puede cruzar con un personaje. El somalí sesentón, delgado y serio que habla un español perfecto, portero en un edificio a dos manzanas de Central Park con el que el aprendiz habla sobre la humbrana que se abate sobre su tierra de nacimiento.
Es ciudad para ser recorrida palmo a palmo, para ser mirada profundamente, ciudad para ser amada como se ama a una madre buena, que acoge, que respeta, que educa.
Si el mundo tuviese una llave, estaría en Nueva York.
Desde los pisos altos de los rascacielos se ve atardecer y al mismo tiempo encenderse las luces que inundan la noche. Todo es como se imagina, pero más. La ciudad que más tesoros esconde, que más vidas sustenta, que más ilusiones aguanta.
Nueva York no es una ciudad de U.S.A. Está en U.S.A., pero es una ciudad del mundo. No hay parte del mundo que no tenga aquí su representación.
No hay ciudad más flamenca, ni más negra, ni más árabe, ni más hindú, ni más china, ni más papúana que Nueva York.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Nueva York

El efecto de las ciudades sobre las personas no siempre es inmediato. Hay ciudades que te dejan tan estupefacto, que no eres consciente de lo que has sentido hasta meses e incluso años más tarde.
Nueva York es otra cosa. Lo había escuchado muchas veces, pero no pensaba que fuese cierto. Tenía la idea de que era un tópico más.
Escuché hablar al primer neoyorkino en Boston. Fue el conductor del autobús, un negro alto y bien parecido, que se dirigió al pasaje como si él fuera Ulises y el bus el Argos.
Cuando el vehículo aminora la velocidad, sale del bosque y entra en el Bronx. Atraviesa un puente y empieza a rodar por Harlem.
El aprendiz entra en un estado de concentración al límite de sus sentidos.
La calle es de la gente y las gentes son de la calle. Una calle larga que parece no tener fin. Gente andando por las aceras, gente parada junto a coches en la misma calle. Trapicheo. Gentes de piel negra, de la más oscura a la más clara. Mezclándose imperceptiblemente. Kioskillos de madera, carritos con comida, gentes sentadas en las plazas. Más adelantes aparecen los hispanos, los árabes, los hindúes... No puede creer lo que ve. Una mujer con burka, otra con naquib. Las vestimentas son innumerables. Babel pacífica donde nadie renuncia a su lengua aunque todos hablen inglés y muchísimos español.

sábado, 3 de septiembre de 2011

U.S.A.

Aprendiz de casi nada, casi todo me viene de nuevas. Podría adoptar la pose de resabiado, pero siempre se me olvida. Antes me gustaba mucho más viajar, pero viajaba mucho menos. Ahora viajo mucho más, pero ya lo he dicho, tengo tal miedo a los aviones, que cuando estoy en el aire siempre me digo a mí mismo que es el último viaje. Debo ser muy feliz en la vida cuando temo tanto a la muerte.
Con las ciudades pasa lo mismo que con las personas, amas a unas y eres amado por otras. A veces se produce que amas y eres amado.
Hacer turismo es como irse de putas.
Boston es una ciudad con mucho turismo.
La primera vez que estuve en Boston, amanecía un día de los primeros del invierno. Había nevado, pero los automóviles, más grandes y más modernos que en España, podían circular sin problemas. La visión del "sky line" me dejó anonadado. fue una completa sorpresa ver aquellos rascacielos de cristal con sus pisos más altos tapados por una niebla blanca y pura.
Faneuil Hall es el centro del viejo Boston, muy cerca del puerto. Crema de almejas en pan de trigo blando, sin corteza. Un manjar barato tomado de pie rodeado de gente de multitud de pelajes. Animado, pero triste.

viernes, 2 de septiembre de 2011

El aprendiz ha salido de su mundo diario de duros trabajos y meditaciones para viajar por los Estados Unidos una vez más.
Los aviones lo acobardan sobremanera. Todos los pánicos se empeñan en acompañarlo en sus vuelos. Se le pone un vacío en el vientre y un sudor en las manos. Reza, reza y reza. Pide fe, pide valor, pide esperanza. A la Suprema Voluntad Benéfica.
Cuando se da cuenta avista las costas del Golfo de Maine, luego la Bahía de Massachusset, cerrada por el sur por el alargado y ganchudo Cabo Cob. Incontables veleros blancos entran y salen a los puertos de Boston.
El pajarranco de metal sobrevuela un bosque tupido de verdor oscuro en el que se esconden lagunas negras.