sábado, 25 de julio de 2009
La amante de Fangio
Su compañero sostiene que en las relaciones sexuales el hombre siempre debe ir encima, pero uno de los camareros le replica que follar es de pobres. Aquél tiene una charla torrencial y pasa de un tema a otro provocando la reacción de sus interlocutores.
-Todos los que dicen que se van a suicidar no se suicidan, sólo se suicidan los que no lo dicen. En las batallas de la vida uno no tiene que rendirse nunca. Si te rindes estás muerto. Si te pillan intentas retirarte sin dejar rastro, sin reproches, sin amenazas. Has perdido vuelves a empezar. La de gente que he visto yo fracasar. La vida es como una montaña rusa, está muy manido, pero es la verdad, unas veces estás arriba y otras abajo. Bueno, debajo de la mujer, nunca.
Los camareros intervenían poco, sólo para dejar tomar algo de aire a su compañero.
-Ahora tengo que ir a buscar a mi abuela al aeropuerto que viene de Argentina. Fue amante de Fangio.
El aprendiz no se dio cuenta de que la abuela de su compañero debería tener ciento cinco años como poco para que fuera cierto, cosa muy improbable.
-Anda ya, te lo has creído,tú.
Se retiraron del sol junto al mostrador del improvisado bar y se acercaron riendo cogidos de los hombros, en bañador, al gran atrio a la sombra donde conversaban las mujeres que no andaban por el interior de la mansión curioseando y sacando fotos.
El aspirante se alejó pronto de la sombra y se fue a tomar el junto a la piscina con el gúisqui en la mano.
-Todos los que dicen que se van a suicidar no se suicidan, sólo se suicidan los que no lo dicen. En las batallas de la vida uno no tiene que rendirse nunca. Si te rindes estás muerto. Si te pillan intentas retirarte sin dejar rastro, sin reproches, sin amenazas. Has perdido vuelves a empezar. La de gente que he visto yo fracasar. La vida es como una montaña rusa, está muy manido, pero es la verdad, unas veces estás arriba y otras abajo. Bueno, debajo de la mujer, nunca.
Los camareros intervenían poco, sólo para dejar tomar algo de aire a su compañero.
-Ahora tengo que ir a buscar a mi abuela al aeropuerto que viene de Argentina. Fue amante de Fangio.
El aprendiz no se dio cuenta de que la abuela de su compañero debería tener ciento cinco años como poco para que fuera cierto, cosa muy improbable.
-Anda ya, te lo has creído,tú.
Se retiraron del sol junto al mostrador del improvisado bar y se acercaron riendo cogidos de los hombros, en bañador, al gran atrio a la sombra donde conversaban las mujeres que no andaban por el interior de la mansión curioseando y sacando fotos.
El aspirante se alejó pronto de la sombra y se fue a tomar el junto a la piscina con el gúisqui en la mano.
viernes, 24 de julio de 2009
Confusión
El aprendiz va y viene, sube, baja, monta en coche, en autobús, anda y corre de acá para allá, siguiendo a su compañera que atiende familia de más allá del oceáno por motivos equis. Con tanta gente alrededor, recibiendo impactos emocionales de aquí y de allí, se encuentra cada vez más cansado y protestón. Idas y venidas de los más normales: excursiones, museos, comidas especiales.
Se entiende que hablando la mayoría de la gente con la que se encuentra en un idioma diferente al suyo, el hombre no tenga más remedio que callar. Los gestos pueden llegar a decir muchas cosas, pero más allá del lenguaje corporal hay otro lenguaje más sutil con el que las personas pueden maldecir o bendecir a otras personas. La brujería y la magia dan cuenta de una realidad que está por encima de las realidades comunes.
En la vida comprensible con la razón, ocurre algo curioso. Está en una mansión, bajo un porche muy amplio y muy lujoso. ¿Para que vamos a describir la mansión? De esas que salen en las películas que cuentan vidas de ricos.
Los camareros van y vienen llenando copas y ofreciendo canapés a tutiplén. El jefe del servicio corta jamón de pata negra. La hija pequeña de la casa acaba de tener descendencia y todos se vuelcan en madre e hijo, especialmente su abuela, el ama de la casa, la jefa.
Unos se alejan a la piscina, otros pasean por un pequeño bosque, toman unos el sol y otros la sombra. el día es magnífico y todo invita a disfrutar de la vida. El aprendiz se adosa al hombre que quiere la jefa y juntos beben y comen, cada cual a su ritmo, el aprendiz que aborrece sentirse borracho y hastiado, con suma prudencia. Juntos hablan con los camareros de todo y de nada. De negocios, de mujeres, de viajes... El compañero del aprendiz es machista, del tipo del que habla Barico en su Gomorra, pero tremendamente gracioso y de conversación inagotable y divertida.
Cuando terminan los canapés de frutas y los dulces, a tutiplén los dos sujetos se acercan a la piscina y se bañan.
-¡Qué buena está el agua, tú!
-¿Yo? Está de río de montaña.
-¿Fría dices? Está buenísima.
-Ya te digo, de río, fría.
-Eso no es decir nada, en mi tierra dicen que el agua está fría, muy fría y pa su puta madre.
-¡Jajajajá! ¡Eso si que tiene que ser frío!
El aprendíz salió del agua y se fue a por una copa de güisqui, al poco el otro lo siguió y se fue a por otra.
Se entiende que hablando la mayoría de la gente con la que se encuentra en un idioma diferente al suyo, el hombre no tenga más remedio que callar. Los gestos pueden llegar a decir muchas cosas, pero más allá del lenguaje corporal hay otro lenguaje más sutil con el que las personas pueden maldecir o bendecir a otras personas. La brujería y la magia dan cuenta de una realidad que está por encima de las realidades comunes.
En la vida comprensible con la razón, ocurre algo curioso. Está en una mansión, bajo un porche muy amplio y muy lujoso. ¿Para que vamos a describir la mansión? De esas que salen en las películas que cuentan vidas de ricos.
Los camareros van y vienen llenando copas y ofreciendo canapés a tutiplén. El jefe del servicio corta jamón de pata negra. La hija pequeña de la casa acaba de tener descendencia y todos se vuelcan en madre e hijo, especialmente su abuela, el ama de la casa, la jefa.
Unos se alejan a la piscina, otros pasean por un pequeño bosque, toman unos el sol y otros la sombra. el día es magnífico y todo invita a disfrutar de la vida. El aprendiz se adosa al hombre que quiere la jefa y juntos beben y comen, cada cual a su ritmo, el aprendiz que aborrece sentirse borracho y hastiado, con suma prudencia. Juntos hablan con los camareros de todo y de nada. De negocios, de mujeres, de viajes... El compañero del aprendiz es machista, del tipo del que habla Barico en su Gomorra, pero tremendamente gracioso y de conversación inagotable y divertida.
Cuando terminan los canapés de frutas y los dulces, a tutiplén los dos sujetos se acercan a la piscina y se bañan.
-¡Qué buena está el agua, tú!
-¿Yo? Está de río de montaña.
-¿Fría dices? Está buenísima.
-Ya te digo, de río, fría.
-Eso no es decir nada, en mi tierra dicen que el agua está fría, muy fría y pa su puta madre.
-¡Jajajajá! ¡Eso si que tiene que ser frío!
El aprendíz salió del agua y se fue a por una copa de güisqui, al poco el otro lo siguió y se fue a por otra.
jueves, 23 de julio de 2009
El aprendiz lleva una vida muy ajetreada, yendo y viniendo de acá para allá. Ocupa su mente en pensamientos de todo tipo. Algunos le hacen sufrir. Le cuesta acostumbrarse a tratar con personas que no tienen su mismo idioma. Aunque se le presenta la oportunidad de prestar atención a otros lenguajes.
La mejora de las relaciones humanas son el fin de la moral.
La mejora de las relaciones humanas son el fin de la moral.
viernes, 17 de julio de 2009
El aspirante no mira a su compañero está concentrado sólo en lo que dice.
-No es normal ya que dos personas se pongan a hablar en un banco y menos que aguanten tanto. Nadie escucha. Lo jóvenes te aguantan dos minutos. No saben qué decir, muletillas y falsetes.
-Me preocupa más la manipulación. Van donde les llevan, le hacen pensar lo que quieren.
-Ese como se llame. ¡Menudo pájaro!
-Ya te digo, nos engañan. Y yo que pensaba que el alcalde de esta ciudad...
-Propaganda e imagen.
El aspirante sacó un cigarrillo y lo encendió, pero pensó tener cuidado no fuera a molestar a su compañero de banco. Le costaba aceptar el poso pesimista de las palabras de su interlocutor y le lanzó una pregunta:
-¿Y del nuevo presidente del imperio, qué opinas?
-Necesitan dar otra imagen, pero en lo fundamental no cambiará nada. Los grandes acabarán con los medianos y pequeños y al final vamos al poder en una sola mano.
-¿Has visto lo de China?
-Hacen lo que quieren y nadie les dice nada. Les compran la deuda a aquellos. no les conviene decir nada.
-Pero es increible la facilidad con la que mueven al ejército. Es que en un momento son capaces de tener más soldados que gente intentando manifestarse. Y además, si lo intentan los matan a centenares.
-Lo que quieran.
-No es normal ya que dos personas se pongan a hablar en un banco y menos que aguanten tanto. Nadie escucha. Lo jóvenes te aguantan dos minutos. No saben qué decir, muletillas y falsetes.
-Me preocupa más la manipulación. Van donde les llevan, le hacen pensar lo que quieren.
-Ese como se llame. ¡Menudo pájaro!
-Ya te digo, nos engañan. Y yo que pensaba que el alcalde de esta ciudad...
-Propaganda e imagen.
El aspirante sacó un cigarrillo y lo encendió, pero pensó tener cuidado no fuera a molestar a su compañero de banco. Le costaba aceptar el poso pesimista de las palabras de su interlocutor y le lanzó una pregunta:
-¿Y del nuevo presidente del imperio, qué opinas?
-Necesitan dar otra imagen, pero en lo fundamental no cambiará nada. Los grandes acabarán con los medianos y pequeños y al final vamos al poder en una sola mano.
-¿Has visto lo de China?
-Hacen lo que quieren y nadie les dice nada. Les compran la deuda a aquellos. no les conviene decir nada.
-Pero es increible la facilidad con la que mueven al ejército. Es que en un momento son capaces de tener más soldados que gente intentando manifestarse. Y además, si lo intentan los matan a centenares.
-Lo que quieran.
El aspirante hacía mucho que no leía nada de Juan. aunque en tiempos fuera santo de su devoción. Sus lecturas habían ido por otros derroteros. Calló un momento y escuchó.
-No me acaba de interesar lo que se escribe ahora. Entretenimientos. Por eso releo.
-¿Has leido Gomorra?
-Sí.
Lo dijo con tan poca convicción, que el aspirante, al que el libro de Barico había impresionado, insistió:
-Las organizaciones mafiosas tienen más poder del que había imaginado.
Si el aspirante es aspirante aún es porque no se fija. Si se hubiese fijado, hubiese notado en la cara de su interlocutor una mueca de miedo. Pasó un ángel y luego habló:
-Puzo en el Padrino los hace parecer honorables, pero este libro...
-Tienen más poder en Italia que ETA en España.
Decididamente el hombre no quería hablar de las mafias ilegales, así que cerró y cambió de tercio:
-No me veas Berlusconi.
Si quisiesemos hacer una gracia le llamaríamos Berluscoñi.
-Pues yo vengo dando un paseo por el Madrid del centro y no me veas. Muchos miserables.
-Los hay que salen perdiendo con la crisis.
-No me acaba de interesar lo que se escribe ahora. Entretenimientos. Por eso releo.
-¿Has leido Gomorra?
-Sí.
Lo dijo con tan poca convicción, que el aspirante, al que el libro de Barico había impresionado, insistió:
-Las organizaciones mafiosas tienen más poder del que había imaginado.
Si el aspirante es aspirante aún es porque no se fija. Si se hubiese fijado, hubiese notado en la cara de su interlocutor una mueca de miedo. Pasó un ángel y luego habló:
-Puzo en el Padrino los hace parecer honorables, pero este libro...
-Tienen más poder en Italia que ETA en España.
Decididamente el hombre no quería hablar de las mafias ilegales, así que cerró y cambió de tercio:
-No me veas Berlusconi.
Si quisiesemos hacer una gracia le llamaríamos Berluscoñi.
-Pues yo vengo dando un paseo por el Madrid del centro y no me veas. Muchos miserables.
-Los hay que salen perdiendo con la crisis.
Sólo había una esquina umbría en uno de los bancos. Era tan estrecha que ni él, cabeza de viejo en cuerpo de niño, cabía. Permaneció al sol un par de minutos totalmente abstraído y al fin decidió sentarse en el rincón del banco a la sombra.
Llevaba el periódico, pero había fallado el sudoku y no le interesaba ninguno de los titulares. De pronto vió un hombre cruzar ante sus ojos y pararse a su derecha. Lo miró distraidamente. Iba vestido con una americana verde que pensó parte de un traje, pero el pantalón era del mismo color, pero no del mismo tono. Era un hombre alto y elegante, una mezcla muy armónica entre un Apolo y un Mercurio.
Iba a abrir el diario cuando el hombre se sentó a su lado y le saludó. Al momento empezaron a hablar sin presentarse el uno al otro de ninguna manera.
- ¿Y ese libro?-inquirió el aspirante.
- Señas de Identidad, de Goytisolo.
- Lo leí en mis tiempos jóvenes.
- Lo estoy entendiendo más.
Al aspirante le sudan las manos mientras se intenta abrir a los recuerdos.
Llevaba el periódico, pero había fallado el sudoku y no le interesaba ninguno de los titulares. De pronto vió un hombre cruzar ante sus ojos y pararse a su derecha. Lo miró distraidamente. Iba vestido con una americana verde que pensó parte de un traje, pero el pantalón era del mismo color, pero no del mismo tono. Era un hombre alto y elegante, una mezcla muy armónica entre un Apolo y un Mercurio.
Iba a abrir el diario cuando el hombre se sentó a su lado y le saludó. Al momento empezaron a hablar sin presentarse el uno al otro de ninguna manera.
- ¿Y ese libro?-inquirió el aspirante.
- Señas de Identidad, de Goytisolo.
- Lo leí en mis tiempos jóvenes.
- Lo estoy entendiendo más.
Al aspirante le sudan las manos mientras se intenta abrir a los recuerdos.
jueves, 16 de julio de 2009
Obligaciones familiares lo interrumpen de tiempo en tiempo, pero su mente vuelve a su paseo del día anterior.
Le cuesta un gran esfuerzo volver a plantarse en la misma puerta del primer edificio en el que vivió en la gran ciudad. Entonces le parecía un lugar limpio y tranquilo. En el primer piso había una academia de baile, en los dos restantes sendas pensiones. A ambos lados había dos cafeterías siempre bulliciosas donde los artistas del próximo teatro pasaban sus tiempo libre.
Estaban cerradas, sin rastro siquiera de sus nombres. El edificio amenaza ruina y sólo funciona aún la pensión de la Sagrada Familia.
La plaza a la que tanto amó, es hoy tan sólo la terraza de quince o veinte cafeterías todas nuevas, menos la suya de siempre, la Teutona. Pero ya no es el aspirante a escritor que fue, el joven rebelde y romántico. Una estatua de Lorca mira la fachada del teatro nacional.
Tiene ganas de tomar un café, pero no encuentra un sitio a su gusto en su camino hasta la plaza de las Cortes. Una pareja de policías gigantescos, musculados como dos hércules, hablan sobre educación física y el aspirante se queda con la copla y se siente ridículo en su cuerpo mercurial.
Le cuesta un gran esfuerzo volver a plantarse en la misma puerta del primer edificio en el que vivió en la gran ciudad. Entonces le parecía un lugar limpio y tranquilo. En el primer piso había una academia de baile, en los dos restantes sendas pensiones. A ambos lados había dos cafeterías siempre bulliciosas donde los artistas del próximo teatro pasaban sus tiempo libre.
Estaban cerradas, sin rastro siquiera de sus nombres. El edificio amenaza ruina y sólo funciona aún la pensión de la Sagrada Familia.
La plaza a la que tanto amó, es hoy tan sólo la terraza de quince o veinte cafeterías todas nuevas, menos la suya de siempre, la Teutona. Pero ya no es el aspirante a escritor que fue, el joven rebelde y romántico. Una estatua de Lorca mira la fachada del teatro nacional.
Tiene ganas de tomar un café, pero no encuentra un sitio a su gusto en su camino hasta la plaza de las Cortes. Una pareja de policías gigantescos, musculados como dos hércules, hablan sobre educación física y el aspirante se queda con la copla y se siente ridículo en su cuerpo mercurial.
El aspirante recuerda bares que treinta años atrás fueran parada en sus trabajos, pero ya no existen fisicamente.
Mira a las sirenas que otrora buscara, pero sus cantos ya no le seducen. Busca un banco en la plaza que hay al oeste de la calle de las venales, pero no lo encuentra, al final se sienta en el cerco de hormigón de un árbol, pero a la nada un pájaro se caga en sus pantalones. Se levanta y se dirige al último tramo de la calle que llaman como gorro de un torero. Hombres anuncios orientan a los paseantes hacia las casas de empeño.
Siente la angustia del paro y las necesidades económicas de las gentes que van y vienen y un resto de rabia abre un momento los ojos en su corazón.
La Gran Plaza del Pueblo, el lar, el hogar de todos los que se sienten solos está velada por una nube de polvo, en obras toda ella.
Mientras recuerda, el aspirante piensa y siente otras cosas que ayer, o acaso siente y piensa las mismas cosas pero con más consciencia. Se rebela contra la economía del despilfarro en la que los buitres devoran las últimas piltrafas.
No puede dejar de mirar el edificio en el que lo encerraron, por su osadía de libertad, cuando era joven.
Mira a las sirenas que otrora buscara, pero sus cantos ya no le seducen. Busca un banco en la plaza que hay al oeste de la calle de las venales, pero no lo encuentra, al final se sienta en el cerco de hormigón de un árbol, pero a la nada un pájaro se caga en sus pantalones. Se levanta y se dirige al último tramo de la calle que llaman como gorro de un torero. Hombres anuncios orientan a los paseantes hacia las casas de empeño.
Siente la angustia del paro y las necesidades económicas de las gentes que van y vienen y un resto de rabia abre un momento los ojos en su corazón.
La Gran Plaza del Pueblo, el lar, el hogar de todos los que se sienten solos está velada por una nube de polvo, en obras toda ella.
Mientras recuerda, el aspirante piensa y siente otras cosas que ayer, o acaso siente y piensa las mismas cosas pero con más consciencia. Se rebela contra la economía del despilfarro en la que los buitres devoran las últimas piltrafas.
No puede dejar de mirar el edificio en el que lo encerraron, por su osadía de libertad, cuando era joven.
El aspirante sale a la ciudad y se adentra entre obras por el centro. Calles estrechas entre altos edificios que le niegan el cielo. Viejos comercios por la zona oeste del barrio Arco Iris.
El ruinoso colegio vacío, el padre de todos los colegios de los curas que fueran sus maestros, al lado de la iglesia donde se guarda un místico cuadro del sordo de Fuendetodos.
Unos albañiles de allende los mares empujan un artilugio estropeado, mozos de tiendas y almacenes con vetustas carretillas, gentes que van y vienen entre los coches y las vallas.
Libros de último saldo, bellos, que un tiempo fueron caros. Mil catedrales por seis euros y mil plantas por el mismo precio.
Torciendo y retorciendo, como navegando un río de la selva, desemboca en la calle donde meretrices de todas las pintas se exparcen por las esquinas.
El ruinoso colegio vacío, el padre de todos los colegios de los curas que fueran sus maestros, al lado de la iglesia donde se guarda un místico cuadro del sordo de Fuendetodos.
Unos albañiles de allende los mares empujan un artilugio estropeado, mozos de tiendas y almacenes con vetustas carretillas, gentes que van y vienen entre los coches y las vallas.
Libros de último saldo, bellos, que un tiempo fueron caros. Mil catedrales por seis euros y mil plantas por el mismo precio.
Torciendo y retorciendo, como navegando un río de la selva, desemboca en la calle donde meretrices de todas las pintas se exparcen por las esquinas.
martes, 14 de julio de 2009
Cada ser humano tiene su propio camino marcado en las espirales de los mundos. Todas las vías acaban en el mismo vórtice, pero, mientras tanto, enredados en los espinos, entretenidos por las sirenas, huyendo de los fantasmas o persiguiendo a las quimeras en espacios y tiempos limitados, la mayoría de los hombres se acomoda al comer, beber, dormir, trabajar y fornicar.
El tiempo y el espacio son elaboraciones mentales, cruz de los caminos de los humanos. Con el tiempo y el espacio la humanidad marca su mundo. El hombre, en el centro del espacio y del tiempo que se cruzan, no es más que un esclavo de su mente.
Pero si prescinde de la cruz espacio-tiempo, ¿qué le queda al aspirante a prendiz?
Intuye, acaso vive, un mundo de relojes parados y espacios vacíos. Nada es nuevo o viejo, cercano o lejano.
El Amor está en todos los caminos que sacan al hombre del mundo de los Miedos y la Infelicidad
y lo llevan allá donde no hay pena ni dolor.
El tiempo y el espacio son elaboraciones mentales, cruz de los caminos de los humanos. Con el tiempo y el espacio la humanidad marca su mundo. El hombre, en el centro del espacio y del tiempo que se cruzan, no es más que un esclavo de su mente.
Pero si prescinde de la cruz espacio-tiempo, ¿qué le queda al aspirante a prendiz?
Intuye, acaso vive, un mundo de relojes parados y espacios vacíos. Nada es nuevo o viejo, cercano o lejano.
El Amor está en todos los caminos que sacan al hombre del mundo de los Miedos y la Infelicidad
y lo llevan allá donde no hay pena ni dolor.
domingo, 12 de julio de 2009
Trata el que aspira al aprendizaje de encontrar un logos que le inspire, pero no encuentra más que frases insignificantes o incomprensibles.
Ha sido elevado alguna vez al estado en el que se comprende sin palabras, pero sus sentidos espirituales están tan poco desarrollados que no ha logrado mantenerse en él.
Todos los maestros han advertido contra el deseo de pedir signos. Los que piden signos no creen.
La iluminación en una hora dice Wilber que se logra con el método de alguien que no recuerdo. Pensaba el aspirante que se conseguía en un instante.
Lo difícil no es sentirse iluminado un instante, lo sobreheroico es sentir permanente la iluminación.
Busca el estado de la satisfacción permanente, lo que los sufíes llaman el estado del alma satisfecha, pero aún no está preparado.
Ha sido elevado alguna vez al estado en el que se comprende sin palabras, pero sus sentidos espirituales están tan poco desarrollados que no ha logrado mantenerse en él.
Todos los maestros han advertido contra el deseo de pedir signos. Los que piden signos no creen.
La iluminación en una hora dice Wilber que se logra con el método de alguien que no recuerdo. Pensaba el aspirante que se conseguía en un instante.
Lo difícil no es sentirse iluminado un instante, lo sobreheroico es sentir permanente la iluminación.
Busca el estado de la satisfacción permanente, lo que los sufíes llaman el estado del alma satisfecha, pero aún no está preparado.
sábado, 11 de julio de 2009
Los seres humanos se meuven para evitar el sufrimiento, y piensan para evitar el sufrimiento.
El aspirante recuerda su formación cristiana y piensa si en algún momento, Jesús, muestra alegría mientras sufre, y no encuentra un solo versículo en los Evangelios que afirme que Jesús encuentra felicidad en el sufrimiento.
El aspirante no conoce sin embargo un hombre en la historia que no haya sufrido.
El aspirante se distrae en la multiplicidad del mundo y olvida por unos momentos la Nube del Desconocer.
En el fondo sólo quiere aprender a ser feliz, pero en la forma siempre imagina para su vejez plantar un huerto-jardín. Ya tiene una idea general del diseño. Es su imaginación más recurrente.
Sobrio o ebrio el aspirante concentra su atención y da gracias por todo lo que ocurre.
Puede que la cabeza se le expandiese un instante, pero un miedo profundo lo atacaba. Vano miedo.
No es aún perfecto en el amor y sin esa condición nadie puede aprender el camino que lleva al Primer Paraíso.
El aspirante está mareado, pero respira hondo e intenta percibir el gozo de vivir.
No son los mejores estados éstos por los que el aspirante se halla, pero muchas veces un estado no agradable deja paso a un estado agradable.
Es propio del aspirante que entre en contradicción, que vaya del más leve de los infiernos al Primer Cielo a través de la Nube del no Saber.
El aspirante recuerda su formación cristiana y piensa si en algún momento, Jesús, muestra alegría mientras sufre, y no encuentra un solo versículo en los Evangelios que afirme que Jesús encuentra felicidad en el sufrimiento.
El aspirante no conoce sin embargo un hombre en la historia que no haya sufrido.
El aspirante se distrae en la multiplicidad del mundo y olvida por unos momentos la Nube del Desconocer.
En el fondo sólo quiere aprender a ser feliz, pero en la forma siempre imagina para su vejez plantar un huerto-jardín. Ya tiene una idea general del diseño. Es su imaginación más recurrente.
Sobrio o ebrio el aspirante concentra su atención y da gracias por todo lo que ocurre.
Puede que la cabeza se le expandiese un instante, pero un miedo profundo lo atacaba. Vano miedo.
No es aún perfecto en el amor y sin esa condición nadie puede aprender el camino que lleva al Primer Paraíso.
El aspirante está mareado, pero respira hondo e intenta percibir el gozo de vivir.
No son los mejores estados éstos por los que el aspirante se halla, pero muchas veces un estado no agradable deja paso a un estado agradable.
Es propio del aspirante que entre en contradicción, que vaya del más leve de los infiernos al Primer Cielo a través de la Nube del no Saber.
El aspirante intenta reunir los añicos de su voluntad, para seguir, pero no logra orientarse en el fondo de la Nube del Desconocer.
Busca señales leyendo a Ibn Arabí, pero duda.
Piensa que tal vez se encuentra bajo el influjo del Oculto.
Entre la estación del alma pacificada y la estación del alma complacida o satisfecha existe un abismo sin dimensiones ni tiempo. En este abismo se hace sentir la espiración del Oculto.
La razón es la dueña de una sola de las esferas del Universo. Pero además de la esfera sobre la que la razón reina hay otra esferas en laas que la razón no entra.
En la tierra viven hoy seis o siete mil millones de seres humanos. en el alma de un santo viven sei o siete mil millones de soles.
Sólo en la Nube del no Saber puede reflejarse el Saber. No se crea algo sin que antes no haya nada.
Pero hay otras esferas donde lo vacío y lo lleno nada significan.
El aspirante recuerda que el Tao del que se habla no es el verdadero Tao.
Como no sabe medita sobre aquella idea de su maestro de imaginarLo como un aire que espira y aspira.
El que Es.
Las metáforas son sólo metáforas.
Busca señales leyendo a Ibn Arabí, pero duda.
Piensa que tal vez se encuentra bajo el influjo del Oculto.
Entre la estación del alma pacificada y la estación del alma complacida o satisfecha existe un abismo sin dimensiones ni tiempo. En este abismo se hace sentir la espiración del Oculto.
La razón es la dueña de una sola de las esferas del Universo. Pero además de la esfera sobre la que la razón reina hay otra esferas en laas que la razón no entra.
En la tierra viven hoy seis o siete mil millones de seres humanos. en el alma de un santo viven sei o siete mil millones de soles.
Sólo en la Nube del no Saber puede reflejarse el Saber. No se crea algo sin que antes no haya nada.
Pero hay otras esferas donde lo vacío y lo lleno nada significan.
El aspirante recuerda que el Tao del que se habla no es el verdadero Tao.
Como no sabe medita sobre aquella idea de su maestro de imaginarLo como un aire que espira y aspira.
El que Es.
Las metáforas son sólo metáforas.
jueves, 9 de julio de 2009
El aspirante pensaba que cada día escribiría una entrada o varias, pero resulta que no tiene nada que decir. Por eso es por lo que sigue leyendo al shayj al-Akbar, aquel Muhammad al que parieron en Murcia y fue el viajero más intenso y más extenso de su tiempo y de muchos tiempos.
Un cielo de sal, de cal, de nieve, de humo de sándalo, de nube sin agua. Un universo blanco, sin mezcla de color o de luz, algo así, pensaba, el que fuera llamado el más grande de los maestros, que era el barzaj que separaba la consciencia ordinaria de la consciencia sutil.
Pero el aspirante aprendiz no sabe si el estado en el que se encuentra muchas veces en sus meditaciones es o no es lo que otro sabio, este sin nombre, nombrara la nube del No Saber.
En los últimos días la nube desaparece y como un tonto o como un cobarde se rinde al sueño.
Un cielo de sal, de cal, de nieve, de humo de sándalo, de nube sin agua. Un universo blanco, sin mezcla de color o de luz, algo así, pensaba, el que fuera llamado el más grande de los maestros, que era el barzaj que separaba la consciencia ordinaria de la consciencia sutil.
Pero el aspirante aprendiz no sabe si el estado en el que se encuentra muchas veces en sus meditaciones es o no es lo que otro sabio, este sin nombre, nombrara la nube del No Saber.
En los últimos días la nube desaparece y como un tonto o como un cobarde se rinde al sueño.
jueves, 2 de julio de 2009
Se han borrado dos entradas, por alguna razón habrá sido. Probablemente el aspirante a aprendiz habrá querido hacer de maestro.
El aspirante vive en el mundo, en el bajo mundo. Por sus esforzadas batallas contra la soberbia, la ira, la avaricia, la envidia y la pereza ha sido recompensado con un estado casi permanente de serenidad.
Necesita el aspirante separarse, no afectarse por los comportamientos humanos que más parecen de animales miedosos.
El aspirante puede sufrir con los sufrimientos de los que sufren con sus bajos impulsos porque él ha sufrido con su egoismo y su inconsciencia estos mismos impulsos bajos.
Se pregunta por el sufrimiento y no encuentra respuesta en ningún sitio. No entra en su mente racional que alguien tenga que sufrir para que otro alguien sea perdonado de sus culpas.
Puede resultar extraordinariamente atractivo pensar que alguien puede cargar con nuestras culpas, como un carro carga con nuestras pertenencias materiales.
No hay un sólo ser humano que quiera sufrir, todos los seres humanos evitan el sufrimiento a no ser que ese sufrimiento les sirva para obtener un placer.
El aspirante quiere saber un camino a la felicidad que no pase por la ciudad del sufrimiento. ¿O acaso el sufrimiento es una parada obligada en el camino de todos los seres humanos? Si no es para evitar el sufrimiento humano, ¿ para qué han vivido tantos y tantos sabios y santos que en el mundo han sido?
El aspirante vive en el mundo, en el bajo mundo. Por sus esforzadas batallas contra la soberbia, la ira, la avaricia, la envidia y la pereza ha sido recompensado con un estado casi permanente de serenidad.
Necesita el aspirante separarse, no afectarse por los comportamientos humanos que más parecen de animales miedosos.
El aspirante puede sufrir con los sufrimientos de los que sufren con sus bajos impulsos porque él ha sufrido con su egoismo y su inconsciencia estos mismos impulsos bajos.
Se pregunta por el sufrimiento y no encuentra respuesta en ningún sitio. No entra en su mente racional que alguien tenga que sufrir para que otro alguien sea perdonado de sus culpas.
Puede resultar extraordinariamente atractivo pensar que alguien puede cargar con nuestras culpas, como un carro carga con nuestras pertenencias materiales.
No hay un sólo ser humano que quiera sufrir, todos los seres humanos evitan el sufrimiento a no ser que ese sufrimiento les sirva para obtener un placer.
El aspirante quiere saber un camino a la felicidad que no pase por la ciudad del sufrimiento. ¿O acaso el sufrimiento es una parada obligada en el camino de todos los seres humanos? Si no es para evitar el sufrimiento humano, ¿ para qué han vivido tantos y tantos sabios y santos que en el mundo han sido?
miércoles, 1 de julio de 2009
Titubeos
El aspirante a aprendiz tiene miedo de ser rechazado porque su humildad no es suficiente. Que persevere en la insistencia y que no diga ni haga nada que no arraigue en la aspiración al conocimiento de la diversidad en la universidad y de la universidad en la diversidad.
El aspirante que ama el conocimiento acaba conociendo el Amor y el que conoce el amor acaba amando el Conocimiento.
¿Cómo sabe el aspirante que ha sido aceptado como aprendiz? Cada aspirante recibe su respuesta, no está en su propia voluntad el momento y el carácter de ésta.
Unos son admitidos en el aprendizaje de la santidad, otros en el de la profecía, muy pocos, todavía, en ambas.
Es aspirante lucha torpemente para librarse del peso del abatimiento y la inanidad.
Duda y sufrimiento antes de la extinción del yo egoista y separador y del yo panteista y caótico.
El aspirante que ama el conocimiento acaba conociendo el Amor y el que conoce el amor acaba amando el Conocimiento.
¿Cómo sabe el aspirante que ha sido aceptado como aprendiz? Cada aspirante recibe su respuesta, no está en su propia voluntad el momento y el carácter de ésta.
Unos son admitidos en el aprendizaje de la santidad, otros en el de la profecía, muy pocos, todavía, en ambas.
Es aspirante lucha torpemente para librarse del peso del abatimiento y la inanidad.
Duda y sufrimiento antes de la extinción del yo egoista y separador y del yo panteista y caótico.
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