martes, 14 de septiembre de 2021

Aviso para meditadores incautos

   Cada día son más las personas que se acercan a la meditación buscando alivio a sus pesares. Y cada día son más los aprovechados que se intitulan maestros de meditación para ganar dinero. Para aviso de incautos, la meditación no es algo que se enseña sino algo que se practica. La práctica lleva a diversos estados que marcan el itinerario hacía la liberación de la ignorancia. Aunque todos los meditadores pasan por los mismos o parecidos estados, ningún maestro puede llevar a ningún discípulo a ningún estado. Cada meditador vive el estado que le corresponde en función del desarrollo de su conocimiento de la Realidad, de la recta intención de sus devociones y de la gratuita práctica de sus servicios a la Comunidad. Comprar y vender la liberación con dinero es como comprar y vender cosas materiales con oraciones.
    

domingo, 11 de julio de 2021

Rosa de Fuego

    La Rosa de Fuego exhala el perfume del misterio que se esconde en su interior.

    El eterno zumbido es la música de fondo en la visión de púrpura y de oro.

    Cuando se extinguen el miedo y el deseo,  la vida y la muerte, la sombra y la luz. 

    La nada en la que cabe todo y el todo en el que no cabe nada. La Realidad.

    

    

lunes, 26 de abril de 2021

Estamos contentos

   Estamos contentos con vino y sin vino. 

Ensalzados, humillados e ignorados

estamos contentos. Y si alguien pregunta 

de dónde venimos y hacía dónde vamos 

les responderemos que yendo y viniendo

y estando parados estamos contentos.                                                                                                         


   Estamos contentos. Nunca estamos solos.

Nos hace compaña el único Amor

que nunca abandona. Estamos contentos.

Cantando y  bailando. Haciendo caminos

por el mundo eterno. Estamos contentos

en los días claros y en los turbulentos.


   Alegría de vivir y de morir,

dando gracias por la muerte y por la vida.

En un instante cabe la eternidad.

Estamos contentos allá donde estamos.

Estemos cansados o estemos pletóricos, 

estamos contentos. Estamos contentos.


   Nosotros somos la gente del recuerdo.

El eco de las voces de los Amantes.

Somos rayos de luz en la oscuridad

deslumbrante de la humanidad enferma.

Recordamos que la Realidad es una

y diversa, y que lo que buscas hallas.


   Queremos  la Paz y tendremos la Paz.

Si queréis la guerra tendréis la guerra.

Si sembráis odio, odio recogeréis. 

Si amor sembráis, recogeréis amor.

La guerra y el odio son enfermedades.

La Paz y el amor son lo más saludable.


   Los locos tontos nos llaman locos tontos.

Los hipócritas temen nuestras verdades.

Los ciegos y sordos de alma nos celan.

Y estamos contentos a pesar de todo.

Sabemos lo que somos, ni más ni menos.

 Ni más que mendigos ni menos que reyes.






miércoles, 24 de marzo de 2021

Wu-wei. En memoria de un amigo que murió en olor de santidad.

   Hacíamos juntos el mismo camino espiritual. Indagábamos aquí y allá, en viejos libros de lejanos países, y descubríamos juntos las esencias del misticismo universal. En cualquier momento, como parte de nuestro aprendizaje, parábamos un momento y los dos decíamos: Wu-wei. Un trance en el que preveíamos que todo estaba bien, ahora mismo.
   Pacificar el alma puede resultar muy difícil, pero una vez pacificada, elevarla a la estación de la satisfacción puede resultar más difícil todavía. Dicen los que saben que la satisfacción ante cualquier situación en la que la vida ponga a un ser humano sólo puede ser lograda con el abandono total del ego en brazos de la Providencia Divina.
   Sé que mi amigo alcanzó la estación de la satisfacción y una más, la estación del alma satisfaciente. Su compañía bastaba en los últimos meses de su vida para que cualquiera sintiera la alegría de vivir. En medio de un mundo en el que el pensamiento dominante es egoísta, los santos se anihilan.
   Él estaba ya en su última luna de vida, ya no hablaba ni abría los ojos, solo respiraba, como si estuviera caminando el último tramo de la caminata de los sábados por las montañas y sus paisajes. Su cuerpo era  una estufa humana que emanaba un calor ideal. Cuando iba a verlo nos llevábamos una hora en silencio, 
absortos en un estado sin rastro de pena. 
   Toda su vida había sido un hombre de paz y de conciliación, por ello había recibido sablazos por parte de los unos y de los otros. El día que murió, por la mañana, estaba yo en la biblioteca solo. Trataba de escribir las sensaciones que tenía cuando volvía de ver a mi amigo. Era como si me dieran un chute de alegría.  Mas que volver andando volvía saltando y bailando, feliz de pasear por la calle que lleva a la estación de tren. En un momento comencé a oler un aroma de una intensidad extraordinaria. Me levanté de la silla, abrí la puerta y oteé el pasillo. Nadie en muchos metros a la redonda. Cerré otra vez la puerta y el aroma aún persistía.