Hace unos días Juan Manuel de Prada escribía su artículo favorito en el Dominical de ABC. El intelectual vuelve cada cierto tiempo a sacar a la luz sus objeciones al credo dominante, el evolucionismo materialista radical de los secuaces de Dawkins, que no de Darwin al que el sujeto anterior simplifica y reduce a genes egoístas y machos alfa.
Lo curioso del asunto es el argumentario de los ortodoxos del credo dominante. Sus réplicas son largas y tediosas, mezclas de insultos, ninguneos y desprecios a los que no comulgan con sus ruedas de molino. Pero más que nada son agresivas, como si las ideas de los infieles les hirieran personalmente. Abrigados por la bandera de la ciencia son profundamente anticientíficos.
Además acusan a sus "enemigos" de hipócritas, que en realidad mienten porque tienen intereses ocultos y conspiran para llevar al mundo a las tinieblas. Inquisidores.
