Nunca hubo en la Tierra una consciencia planetaria tan extendida, nunca hubo una conexión tan estrecha entre todas las culturas del planeta, nunca hubo más paz y menos hambre que en los tiempos que corren. Sigue habiendo guerras, sigue habiendo hambre, pero en proporciones mucho menores que en en cualquier otro momento de la Historia.
Constelaciones de nudos de poder de decisión y de ejecución que tratan de favorecerse o perjudicarse en función de los intereses particulares de unas u otras constelaciones de nudos de poder. El poder en el mundo de hoy está concentrado en tres grandes nudos de poder: el que representa China, el que representa EEUU y el que representa Rusia. Podría decirse que el planeta está regido por este triunvirato de naciones. Son los tres sistemas culturales que más extendidos están.
Aunque nunca se diga, las economías de estas tres grandes potencias están cada vez más inter-relacionadas. Las tres grandes potencias saben que un enfrentamiento entre ellas llevaría a la humanidad a la prehistoria si es que quedaba humanidad. Esta es la razón por la que tratan de fijar unas zonas de influencia y unas normas muy claras en sus relaciones.
Podría pensarse que en el plano político hubiera diferencias importantes entre las tres grandes naciones, pero en la práctica, la elección de los dirigentes políticos se hace de la misma manera. Los nudos de poder más importantes de cada país proponen sus candidatos para las distintas funciones de mando político. Tal vez la única diferencia importante sea que la concentración de poder en manos del presidente es mucho mayor en China y Rusia que en EEUU.
En el momento presente el dominio militar, político, ideológico y cultural de USA sigue siendo incontestable, pero las contradicciones entre los nudos más importantes de poder tanto en los propios EEUU como en sus países aliados están sembrando dudas sobre la continuidad del sistema capitalista tal como lo conocemos hoy. El "brexit" del Reino Unido y la victoria de Trump parecen síntomas muy evidentes de que la globalización capitalista actual puede ser paralizada por los nacionalismos.
El cambio de rumbo de la política y la economía capitalistas puede darse a corto plazo. En Francia, Italia, Austria, Bélgica y Holanda el nacionalismo antiglobalizador puede dar la sorpresa y ganar en las elecciones. Llegados a ese punto, la Comunidad Económica Europea puede que no pase de golpe a la Historia, pero no concentrará el poder que concentra hoy.
¿Volver a los nacionalismos? Eso supondría una involución para Europa y no solo en el plano político, también en el económico y en el ideológico. ¿Seguir como hasta ahora? Eso significaría la cronificación de los males de un sistema que sitúa los intereses de las grandes corporaciones económicas por encima de los intereses de una cada vez mayor parte de la población que es condenada a un paro permanente y a la mera supervivencia .
Las alianzas políticas de las tres grandes potencias han cambiado. Tras setenta años de enfrentamiento entre Rusia y EEUU se ha pasado a un tiempo en el que ambas potencias pasan a ser aliadas. Trump y Putin se han dado cuenta de que continuar con la enemistad a la larga debilitaría a ambas potencias, al tiempo que reforzaría a China, que de ser la tercera potencia mundial ha pasado a ser la primera y sigue ensanchando las diferencias con sus competidoras principales.
Ante esta situación ¿cuáles serían las políticas a adoptar por la Unión Europea? ¿Reforzar sus lazos con EEUU y plegarse a los intereses de las grandes multinacionales? ¿Reforzar la propia Unión Europea con una unión política mayor? ¿Volver a los estados nacionales anteriores a la Unión?
La primera alternativa es la que se ha querido adoptar hasta el momento, pero que no ha acabado de ser llevada a término, en tanto que el TTIP aún no ha sido firmado. Esta alternativa sería la más conveniente para los intereses del capitalismo transnacional de EEUU y de las grandes potencias europeas y para las élites burocráticas de la Unión Europea que verían reforzado su poder frente a los poderes políticos de los estados miembros.
La segunda alternativa, la de reforzar la propia Unión Europea y caminar hacia una unión política más estrecha supondría reforzar la independencia política y económica de la Unión en competencia con
los poderes políticos y económicos de EEUU. No se puede olvidar que la población del conjunto de la Unión no dista mucho de la de EEUU ni tampoco su capacidad de producción económica.
La tercera posibilidad, la de volver a los estados nación, no sólo acabaría con la Unión sino que iniciaría un proceso de cambios drásticos en las políticas de las naciones independientes. En el caso de Francia, Reino Unido, Austria o Bélgica los derechos democráticos de la población disminuirían notablemente, llegando a parecerse más a las formas políticas de Rusia, Turquía o Irán que a las formas políticas de EEUU. Países como España o Italia verían reforzadas sus propias fuerzas centrífugas, en forma de crecimiento de los pequeños nacionalismos.
Pero el mundo no se reduce a estas tres grandes estados y a sus aliados. Fuera de su control quedarían aún más de la mitad de la población del planeta que vive en Latinoamérica, en los países de profesión musulmana, en la India y en Africa; los territorios con menos desarrollo económico y donde en general los derechos humanos son una entelequia. Sería en ellos donde las tres grandes potencias y la CEE tratarían de extender sus tentáculos políticos, sociales e ideológicos y donde podrían producirse fricciones si no se llega a acuerdos globales.
Los peligros para las democracias liberales y sus valores son más que evidentes. La tendencia al autoritarismo en lo político y a la xenofobia y la intolerancia en lo social es un hecho más que constatable en todo el mundo. Los derechos humanos pueden acabar en papel mojado si la tendencia general hacia regímenes cada vez más dictatoriales se consolida.
A poca gente se le escapa que una tercera guerra mundial sería el fin de la civilización humana sobre la tierra; entonces ¿por qué propone Trump una política de rearme nuclear? Si las armas nucleares se usan la vida humana desaparecerá sobre la Tierra, y si no se usan, ¿para qué se fabrican? ¿No estarían mejor empleados los presupuestos de Guerra en presupuestos de Paz?
En la coyuntura actual del mundo es muy complicado hacer pronósticos, porque hay nudos y redes de poder con un gran potencial de crecimiento que no sólo quieren un mundo sin hambre y en paz, sino que también quieren un mundo más libre y más justo. Si estas fuerzas no son capaces de contrarrestar las de los nudos de poder autoritarios y nacionalistas, la libertad será severamente restringida como ocurre en China, Rusia, Irán, Turquía, Venezuela , Cuba o Singapur, por recordar las más importantes.
Muchos de los derechos humanos podrían ser suprimidos si el populismo autoritario acaba haciéndose con el poder en Europa. Sería un paso atrás.
domingo, 25 de diciembre de 2016
martes, 20 de diciembre de 2016
Las raíz del mal
La raíz de todo mal es la ignorancia.
Todos los grandes benefactores de la humanidad lo han dicho.
Si todos los hombres se conociesen a sí mismos conocerían a Dios.
El reino de Dios está dentro de vosotros, dijo Jesús.
El que se conoce a sí mismo conoce a su Señor, dictó Mahoma.
Conócete a ti mismo enseñó Sócrates.
La felicidad suprema está en el Conocimiento pensó Aristóteles.
Cuando el hombre intenta conocerse a sí mismo se da cuenta de que no está solo.
Se percata de que ni tan siquiera existiría si no fuera por lo otro y por los otros.
Y entonces, ese "sí mismo" que quiere conocer, se expande y tiende al infinito.
El hombre que no se conoce a sí mismo como un todo en el Todo sufre.
Amar a los enemigos no es una plúmbea ocurrencia de un pánfilo Jesús.
Amar a los enemigos es amarse a sí mismos.
El enemigo no es más que una parte de nosotros que no conocemos.
El egoísmo es la primera consecuencia de la ignorancia.
El egoísmo es el desconocimiento de la esencia de la vida.
Todos los grandes benefactores de la humanidad lo han dicho.
Si todos los hombres se conociesen a sí mismos conocerían a Dios.
El reino de Dios está dentro de vosotros, dijo Jesús.
El que se conoce a sí mismo conoce a su Señor, dictó Mahoma.
Conócete a ti mismo enseñó Sócrates.
La felicidad suprema está en el Conocimiento pensó Aristóteles.
Cuando el hombre intenta conocerse a sí mismo se da cuenta de que no está solo.
Se percata de que ni tan siquiera existiría si no fuera por lo otro y por los otros.
Y entonces, ese "sí mismo" que quiere conocer, se expande y tiende al infinito.
El hombre que no se conoce a sí mismo como un todo en el Todo sufre.
Amar a los enemigos no es una plúmbea ocurrencia de un pánfilo Jesús.
Amar a los enemigos es amarse a sí mismos.
El enemigo no es más que una parte de nosotros que no conocemos.
El egoísmo es la primera consecuencia de la ignorancia.
El egoísmo es el desconocimiento de la esencia de la vida.
miércoles, 14 de diciembre de 2016
Nostalgia
Nostalgia de los días vacíos,
inerme ante el incierto destino,
con toda una vida por delante.
Nostalgia de las músicas tristes
que te encogían el corazón.
Nostalgia de bohemia angustiada.
Nostalgia de tiempo sin preguntas,
de total abandono al instante.
Nostalgia de los días de piedra,
a la ansiosa espera del amor.
inerme ante el incierto destino,
con toda una vida por delante.
Nostalgia de las músicas tristes
que te encogían el corazón.
Nostalgia de bohemia angustiada.
Nostalgia de tiempo sin preguntas,
de total abandono al instante.
Nostalgia de los días de piedra,
a la ansiosa espera del amor.
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