sábado, 28 de septiembre de 2019

Manifestaciones de masas en España. De las primeras a la última.

    He asistido a muchas manifestaciones en mi vida. Desde mediados de los setenta cuando éramos cuatro gatos los que corríamos delante de los grises. Aquello era pura emoción. Varios días antes ya se tenía previsto cuántas personas y donde se iba a dar el primer salto a la calle. Cuando se lograba juntar un grupo de medio centenar de personas ya era un éxito. No se solía pasar de ahí, porque al momento los hombres de gris tiraban de gases lacrimógenos y pelotas de goma y todo se iba en nerviosas carreras buscando las bocas del metro con el corazón a doscientas pulsaciones por minuto. Se solía tener previsto el sitio en el que reunirse luego de la desbandada, para contarnos unos a otros, jadeantes y aún acobardados, los palos que nos habían dado o los palos que habíamos evitado.
   La primera gran manifestación legal en Madrid fue la que se convocó en rechazo del asesinato político de cinco abogados laboralistas. La gente se apretaba como en latas de sardinas por el Paseo de Prado y la calle Génova. Momentos de absoluto silencio junto a momentos de murmullos y momentos de gritos. VOSOTROS FASCISTAS SOIS LOS TERRORISTAS... LIBERTAD LIBERTAD LIBERTAD…En el fondo de la tristeza colectiva germinaba una semilla de esperanza.
   Las marchas a Torrejón en contra del ingreso de España en la OTAN, cada año más numerosas eran ya más parecidas a una romería. La gente comía, bebía, fumaba y charlaba entre gritos de OTAN NO. BASES FUERA. Marchas alegres de personas que se reencuentran. Risas  y chanzas. Cuando las marchas pasaron a ser manifestaciones en la ciudad, el número de asistentes se multiplicó por cuatro y hasta por seis. Pero muchos ya nos olíamos que la batalla estaba perdida.
   La manifestación por el envenenamiento de más de 25.000 personas con trescientos muertos y miles de afectados de gravedad fue inolvidable. No he asistido a una manifestación en la que hubiera más rabia contenida. La plaza de la Beata y sus calles aledañas eran una olla a presión donde se apretaban  decenas de miles de personas. Al principio un silencio sobrecogedor, luego murmullos, más tarde un clamor inarticulado. Hasta que una mujer primero y un hombre después comenzaron a gritar GOBIERNO ASESINO. Una y otra vez hasta enronquecer.
   Las manifestaciones en contra de la guerra de Irak las viví en Palma de Mallorca. La más grande fue única. Ni una sola pancarta ni un solo símbolo partidista. Miles de personas desde la Plaza de España hasta el Parque de la Mar o acaso fuera a otro parque. Silencio de procesión de Semana Santa. Jóvenes, mujeres, viejos, parejas con niños en carrito, gente de los pueblos sobrecogida por la multitud pacífica y ordenada.
   Este recuerdo viene a cuento porque ayer estuve en la última manifestación. Convoca una organización multinacional. Digamos que para poner freno al cambio climático que amenaza con destruir los equilibrios naturales del planeta Tierra. En teoría era una organización de jóvenes que invitaba al resto de la personas a unirse a ellos en sus denuncias. Desde Atocha a la puerta del Sol subiendo por el carril central del Paseo del Prado hasta Cibeles y subiendo por la calle Alcalá. A la hora en punto prevista para la salida de la marcha, espero en un lateral del Paseo del Prado a que se forme la cabeza de la manifestación. Estoy rodeado de gente con cartelitos de cartón con frases, la mayoría repetidas. Grupos dispersos. Me meto en el carril central. Esperando la salida varios coches de policía normal y corriente, nada de antidisturbios, y cámaras de televisión. La cola de gente esperando entrar en el Museo del Prado es larga y muy numerosa. Por fin se forma una cabecera con una pancarta en inglés y una animadora que también grita consignas en inglés. El seguimiento es mínimo. La mayoría de la gente no entiende y sigue enarbolando sus carteles sin mucho entusiasmo. La gente no marcha apretada, sino espaciada, en pequeños grupos separados. Conforme avanza la multitud los grupos se hacen un poco más grandes. Mucha gente mirando. De vez en cuando pequeñas bandas de tambores que animan el gélido ambiente. Todo muy desangelado, como piezas de un puzzle sin componer. Alguien me dice que es una manifestación con el fin de que la gente presione en favor del cambio de la energía del petróleo por la energía de la electricidad. Curioso que hoy los periódicos de la "derecha" o no recojan la noticia de la manifestación o la recojan como algo sin importancia, mientras los de "izquierda" la recojan como noticia principal.
   Yo esperaba un discurso que fuera al fondo de la errónea política ecológica mundial, que pusiera de relieve la importancia de entender la Tierra como un todo y las consecuencias que las políticas agrícolas, ganaderas e industriales sobre el conjunto del medio ambiente. Esperaba un discurso alternativo, pero de momento solo un sentimiento difuso de miedo al futuro y poco más.

jueves, 12 de septiembre de 2019

El gran fingidor

   Las oraciones de los hipócritas son más perniciosas que las blasfemias de los impíos.
   Cuando de las religiones se apoderan los hipócritas los impíos multiplican sus blasfemias.
   "Por sus obras los conoceréis". Decir el bien y obrar el mal. "Haced lo que ellos dicen, pero no hagáis lo que ellos hacen".
   Dicen lo que no piensan y hacen lo que no dicen. Su dios es el gran fingidor.
   Caen en sus propias trampas y acaban esclavos de sus mentiras. Con temor y pesar.
   Son trinitarios  del dinero, la fama y el poder. Pero el dinero les pudre el corazón, la fama les enloquece y el poder los desalma.
   Para ellos no hay más vida que la de la materia sensible. No hay nada, más allá de la muerte.
 
 
 

viernes, 6 de septiembre de 2019

TRÍPTICO DE LA REVELACIÓN


Aunque lo hayas olvidado
no eres sólo un cuerpo-mente
que apareció un día
y otro desaparecerá.
Hay un alma en los seres
que nunca nació
y nunca morirá.

Aquel amor que sentiste un día.
Aquella amistad.
Aquel sol rojo al amanecer.
Aquel atardecer dorado.
Aquella belleza sublime 
en la naturaleza y en el arte.
Despierta mujer. Despierta hombre.

Derriba las murallas
que encarcelan tu alma.
Sé viento con el viento,
águila con el águila.
Abraza a tu enemigo
en las entrañas de ti mismo.
Y el misterio se te revelará.

domingo, 24 de marzo de 2019

Sobre la vida, el ego y la meditación.

   La vida sigue siendo una mezcla de momentos de duda, ignorancia y miedo con momentos de  confianza, certeza y valor. La mente es un campo de batalla en el que luchan sombras. Y si pasara esto, y si pasara lo otro, y si no pudiese hacer esto, y si no pudiera hacer lo otro, y si la vida me viene a la contra, y si me toca la lotería, y si… Tiempo perdido, vida desperdiciada.
   Los seres humanos somos un revoltijo de movimientos, sensaciones, emociones, sentimientos, pensamientos, intuiciones, sueños, meditaciones y ego. El ego es  aquello en el ser humano que trata de entender y ordenar la propia vida en confluencia con otras vidas humanas o no humanas. El ego no es algo estático sino que cambia en función de su entendimiento cada vez más acertado o más errado de la realidad de la vida. Si el ego sólo se mira a sí mismo y olvida la realidad de los otros y de lo otro, se equivoca, si se mira a sí mismo, a los otros y a lo otro, acierta.
   El ego errado desea, ansía y busca. No se conforma, siempre quiere más, siempre aspira a más, siempre se siente solo e incompleto. El ego sabio ni desea ni ansía ni busca. Se conforma a su realidad en la realidad, ama su vida tal cual es, no aspira a nada, siempre se siente parte de todo y completo. Envolviendo al ego está la consciencia. La consciencia envuelve a todos los egos. Para situarse en la consciencia hay que salir del ego. Pero, ¿cómo se puede salir de uno mismo? Meditando.
   El camino de la meditación es largo, pero no es difícil. Para empezar, cualquier tipo de meditación de cualquiera de las religiones vale. Todas orientan en la misma dirección. Se puede meditar en cualquier postura, centrándose en la respiración, en el pitido del oído o en los latidos del corazón. Se puede meditar con mantra o en el vacío. Sólo hace falta determinación.
   Los beneficios de la meditación para el bienestar físico y anímico son indudables. El meditador sale de sí mismo y es consciente de sus actos erróneos y de sus actos acertados. El error deja siempre mal cuerpo, el acierto deja  buen cuerpo. La meditación detecta las raíces del bien y del mal y el ego es libre de regar el primero y secar el segundo.
   Consideremos a una persona iracunda que no medita. Cada cierto tiempo deja escapar su rabia gritando, golpeando, insultando o amenazando. Luego se siente mal, pero siempre encuentra una justificación para su locura. Una persona iracunda que comienza a meditar se da cuenta de que la ira es una respuesta equivocada y que su ira le produce malestar a él y a todos los que la sufren.
 
 
 
 

domingo, 17 de marzo de 2019

El ego es la serpiente tentadora

 
La inconsciencia es la raíz de todos los males.                                                                                          Nadie consciente procura su propio mal.
Ser consciente es trascender el egoísmo.
El ego es una idea irreal, una fantasía de la mente.
Nada ni nadie vive por sí y sólo para sí.
Todo necesita de todo. Todo está en todo.
El inconsciente cree que el mal que provoca no le afecta.
No sabe que el verdugo y la víctima sufren por igual.

La verdad es sencilla. Los humanos son egoístas porque son inconscientes.
La verdad es sencilla. Los humanos son partes de un mismo cuerpo.
Un humano solo, es un humano muerto.
Los seres humanos son tanto más infelices cuanto más egoístas son.
El humano que se alegra con el mal de otro humano es infeliz.
El humano que se entristece con el bien de otro humano es también infeliz.
El humano que se entristece con el mal de otro humano es feliz.
El humano que se alegra con el bien de otro humano es también feliz.
Ya puede ser rico como un Craso que si un humano es egoísta, es un desgraciado.
Ya puede ser bello como un ángel que si es egoísta es un desgraciado.
Pobre o feo, deforme o paralítico, ciego o torpe, si es consciente es feliz.












lunes, 11 de febrero de 2019

Cierto

   Los seres humanos están poseídos por un ansia devoradora. Nada los calma, nada los llena, nada los sacia. Siempre insatisfechos. Los que llegan a lo más alto y los que llegan a lo más bajo experimentan la misma sensación. Ni el éxito es tan dulce, como esperaban, ni el fracaso tan amargo. Los triunfadores se acostumbran a su triunfo y los fracasados a su fracaso.
 
 

lunes, 28 de enero de 2019

No añores, no ansíes

No añores los días del pasado,
ni ansíes los del porvenir.
Agradece poder vivir
un día más. Enamorado.

Luces que ya se apagaron
o que aún no se encendieron
ni iluminan ni calientan.
No lamas heridas viejas.
No te duelas de lo incierto
del futuro imaginado.

Entra en tí mismo.
Sal de tí mismo
Entra en tus penas.
Sal de tus penas.
Entra en tu miedo.
Sal de tu miedo.

Pregúntate por qué sufres.
Pregúntate por qué gozas.














martes, 22 de enero de 2019

Si el destino está en los genes, la libertad es un mito.

   Hay momentos en los que pensamos el mundo como un misterio indescifrable. Momentos en los que nos sentimos ignorantes en grado superlativo. Pensamos que de nada sirve el conocimiento, que de cada respuesta surgen cien preguntas nuevas. En la inextricable complejidad del mundo en el que vivimos hay momentos en los que nos sentimos absolutamente inermes, sin capacidad alguna de cambiar nada. Y tenemos la tentación de dejarnos llevar, de abandonarnos a lo que venga, sea lo que sea lo que venga.
   Somos tentados para que aceptemos que nada podemos hacer por cambiar nada, que somos esclavos de los genes y que la vida humana no es distinta de la vida de cualquier otro animal. Los seres humanos que tienen mejores genes son los que mejor viven y no hay más. La ética y la moral no son más que subterfugios, maneras en que los fuertes han dominado a los débiles por ley de vida. Tentados de aceptar que ser bueno o malo, virtuoso o vicioso, veraz o embustero no depende de nosotros, sino de nuestros genes, o de nuestro destino grabado en los agujeros negros.
   Los modernos diablos nos dicen que la libertad es un mito, que nadie escapa a sus genes o a su destino, que nacer pobre o rico es una pura casualidad, que nadie elige, que todo le es impuesto. ¿Libertad? Todo está predestinado. ¿O acaso pudiste elegir ser tonto o listo, guapo o feo, alto o bajo, valiente o miedoso? Por más vueltas que le des no encontrarás ninguna salida, porque no hay salida. Nadie puede escapar del mundo que le ha tocado vivir. Debes renunciar a esa absurda idea. La libertad no existe más que en tu mente.
   Toda la vida es un puro azar. Los genes se organizan y disponen de una manera precisa y reaccionan de una manera precisa. No son más que máquinas biológicas programadas por el azar. No puedes escapar del miedo, de las dudas, de la insatisfacción, de las preocupaciones por el futuro y de las heridas del pasado. No hay hacía donde escapar. Las religiones son todas falsas, no hay ningún dios, ningún camino. La felicidad y la alegría no dependen de tu voluntad. El sufrimiento tiene su origen en los genes y no hay sendero que lleve a su extinción.