viernes, 10 de septiembre de 2010
Reaparece el aprendiz
En realidad al que fuera aspirante a aprendiz está en otras cosas. Bien la Armonía de la Naturaleza, pero detrás de la Belleza o de la Salud, ¿ quien se esconde?, ¿qué se esconde? El aprendiz intuye que no hay quién ni hay qué, que la mente es incapaz de abarcar ni en lo más mínimo la trascendencia del mundo. La palabra puede explicar la creación, pero no puede decir nada que esté más allá de su principio y de su final. Eso es lo que realmente importa al hombre, porque no hay hombre que no aspire a la eternidad.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Paseos y encuentros
No hay rincón sin fuente en este pueblo y las laderas de las montañas están surcadas de acequias y barrancos. Agua bendita que mana y corre pura.
Los paseantes toman una senda baja, paralela al río, que sube y baja. Atrás van quedando cortijillos abandonados. En lo que llaman la Junta de los Ríos, frente a la loma de Enmedio, hay restos de una misteriosa construcción. Tres muros paralelos montados sobre la roca madre y en el de más arriba un arco de origen incierto. Nada más.
Atraviesan por un puentecillo de cuatro troncos paralelos el río Chico, y dejando a su drecha el río Grande bordean la loma. La senda se conserva en buenas condiciones. Ya no hay actividad humana a estas alturas. Los cortijillos de la pendiente de la loma de Enmedio están arruinados. La senda sigue subiendo hasta un camino alto y luego continúa, buscando el paso entre las cumbres, hasta el Sened, posiblemente la comerca más olvidada de España.
Las carreteras que atraviesan las alpujarras son estrechas, curvadas, en pendiente y mal señalizadas. Una mañana bajan a Juviles, luego pasan por Nieles y más tarde por Cástaras. Nidos blancos posados sobre barrancos verdes regados por acequias. Bajan hasta Almegijar, que se asoma desde un gran balcón al Guadalfeo. aparcan el vehículo y entran en un bar de la plaza de la iglesia y departen con su único cliente, el rico del pueblo:
- Yo estudié en Granada, arriba en el Sacromonte, en un colegio de primera, luego fui a la universidad. Entonces Granada tenía muy buenas facultades, sobre todo medicina y Derecho.
El hombre pasa de los setenta.
- Esto ha cambiado mucho, mi padre fue el primero en traer barcos de abono desde Barcelona hasta Adra. ahora el puerto casi no tiene actividad.
Los paseantes toman una senda baja, paralela al río, que sube y baja. Atrás van quedando cortijillos abandonados. En lo que llaman la Junta de los Ríos, frente a la loma de Enmedio, hay restos de una misteriosa construcción. Tres muros paralelos montados sobre la roca madre y en el de más arriba un arco de origen incierto. Nada más.
Atraviesan por un puentecillo de cuatro troncos paralelos el río Chico, y dejando a su drecha el río Grande bordean la loma. La senda se conserva en buenas condiciones. Ya no hay actividad humana a estas alturas. Los cortijillos de la pendiente de la loma de Enmedio están arruinados. La senda sigue subiendo hasta un camino alto y luego continúa, buscando el paso entre las cumbres, hasta el Sened, posiblemente la comerca más olvidada de España.
Las carreteras que atraviesan las alpujarras son estrechas, curvadas, en pendiente y mal señalizadas. Una mañana bajan a Juviles, luego pasan por Nieles y más tarde por Cástaras. Nidos blancos posados sobre barrancos verdes regados por acequias. Bajan hasta Almegijar, que se asoma desde un gran balcón al Guadalfeo. aparcan el vehículo y entran en un bar de la plaza de la iglesia y departen con su único cliente, el rico del pueblo:
- Yo estudié en Granada, arriba en el Sacromonte, en un colegio de primera, luego fui a la universidad. Entonces Granada tenía muy buenas facultades, sobre todo medicina y Derecho.
El hombre pasa de los setenta.
- Esto ha cambiado mucho, mi padre fue el primero en traer barcos de abono desde Barcelona hasta Adra. ahora el puerto casi no tiene actividad.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Alpujarras
Al poco la Ragua, y cuesta abajo, a la izquierda Bayárcal y a la derecha Laroles. Parada y café. El camarero habla en francés con un cliente y el viajero le pregunta:
- ¿Eres francés?
- No, soy belga, pero me quedé huérfano y me vine aquí con mis abuelos.
- Esto ha cambiado mucho. Hace treinta años, cuando tú aún no habías nacido, esto era otra cosa.
- Quedan cada vez menos pueblos como antes, pero aún se puede encontrar algunos. Almegijar por ejemplo.
Cuando llegan a Cherín, en lugar de dirigirse a Cádiar por Yátor, porque no encuentran señal por ningún sitio, lo hacen por Válor, y se comen curvas y más curvas, atravesando pueblecitos blancos colgados de la montaña. A Yegen, el pueblo en el que viviera muchos años Geral Brenan, ya ha llegado el turismo. Bérchules es el final del trayecto.
Los viajeros se pillan un departamento en una pequeña urbanización en lo alto del pueblo, desde cuya terraza se contempla el valle entre montañas que baja de las fuentes del río Guadalfeo que acabará muriendo en Salobreña luego de sestear entre Sierra Nevada y la Contraviesa hacia el oeste, y luego hacia el sur. En este valle las gentes viven de las huertas que riegan las acequias que toman el agua arriba, casi en las cumbres. Se cultivan judías verdes y tomates cherry, y no faltan los árboles frutales: castaños, nogales, cerezos, manzanos, perales, melocotoneros, morales, ciruelos...
El balcón se abre al sur, abajo Bérchules, a la derecha Alcútar en la ladera del Peñabón, a la izquierda las de Cerro Gordo, al frente el cauce del Guadalfeo y Cádiar. Al fondo la Contraviesa y a la espalda las fuentes de los torrentes que discurren por las laderas de montañas que rondan los tres mil metros. Aún, agosto mediados, se puede ver el último pozo de nieve.
El tiempo cambia mucho en esta ladera sur de Sierra Nevada, y lo mismo un día se puede ver el cielo completamente sereno, que otro día, sólo una cúpula azul sobre un anillo de nubes. Al atardecer la niebla lo cubre todo.
Los viajeros pasan sus horas entre paseos en coche y paseos andando, con algunos ratos de descanso contemplando el panorama desde el balcón.
El primer día, andando por un camino, se toparon con una plantación de judías tan verde y tan espesa de lo más sorprendente. El hortelano les hizo pasar por entre los arcos y columnas verdes:
-Coged las que queráis.
- ¿Eres francés?
- No, soy belga, pero me quedé huérfano y me vine aquí con mis abuelos.
- Esto ha cambiado mucho. Hace treinta años, cuando tú aún no habías nacido, esto era otra cosa.
- Quedan cada vez menos pueblos como antes, pero aún se puede encontrar algunos. Almegijar por ejemplo.
Cuando llegan a Cherín, en lugar de dirigirse a Cádiar por Yátor, porque no encuentran señal por ningún sitio, lo hacen por Válor, y se comen curvas y más curvas, atravesando pueblecitos blancos colgados de la montaña. A Yegen, el pueblo en el que viviera muchos años Geral Brenan, ya ha llegado el turismo. Bérchules es el final del trayecto.
Los viajeros se pillan un departamento en una pequeña urbanización en lo alto del pueblo, desde cuya terraza se contempla el valle entre montañas que baja de las fuentes del río Guadalfeo que acabará muriendo en Salobreña luego de sestear entre Sierra Nevada y la Contraviesa hacia el oeste, y luego hacia el sur. En este valle las gentes viven de las huertas que riegan las acequias que toman el agua arriba, casi en las cumbres. Se cultivan judías verdes y tomates cherry, y no faltan los árboles frutales: castaños, nogales, cerezos, manzanos, perales, melocotoneros, morales, ciruelos...
El balcón se abre al sur, abajo Bérchules, a la derecha Alcútar en la ladera del Peñabón, a la izquierda las de Cerro Gordo, al frente el cauce del Guadalfeo y Cádiar. Al fondo la Contraviesa y a la espalda las fuentes de los torrentes que discurren por las laderas de montañas que rondan los tres mil metros. Aún, agosto mediados, se puede ver el último pozo de nieve.
El tiempo cambia mucho en esta ladera sur de Sierra Nevada, y lo mismo un día se puede ver el cielo completamente sereno, que otro día, sólo una cúpula azul sobre un anillo de nubes. Al atardecer la niebla lo cubre todo.
Los viajeros pasan sus horas entre paseos en coche y paseos andando, con algunos ratos de descanso contemplando el panorama desde el balcón.
El primer día, andando por un camino, se toparon con una plantación de judías tan verde y tan espesa de lo más sorprendente. El hortelano les hizo pasar por entre los arcos y columnas verdes:
-Coged las que queráis.
martes, 7 de septiembre de 2010
Días de vacaciones
Madrid. Ocho de la mañana. Autovía hacia el sur. La luz se exparce sobre la Mancha despertando los colores de la tierra. Es comarca que hoy en día se cruza a toda velocidad, casi sin mirarla, con el prejuicio de que es monótona. si los viajeros fuesen más despacio se darían cuenta de su diversidad.
Despeñaperros es paso que antes deslumbraba a los viajeros con la aparición de sus moles rocosas cubiertas de ese liquen amarillo que tan raro es de ver en la península. Los viajeros se alejan del valle del Guadalquivir y se adentran en un mar de olivos. Jaén es una ciudad vieja bajo un castillo viejo. Olvidada ciudad de paso. su catedral barroca es perfecta en su estilo. Rotunda, apesar de la cortedad de sus naves. Columnas singulares, sólidas y hermosas. Sus tesoros no son muchos, un pequeño cuadro de Valdez Leal y un retablo renacentista son los más memorable. Tascas abiertas y restaurantes cerrados.
Los viajeros paran en Alcaudete en una casita rural al pie de una iglesia y de un castillo, desde cuyo emplazamiento se domina un olivar que se extiende por kilómetros. Alcaudete es un pueblo que se enrosca alrededor de una colina baja protegida por colinas más altas. El castillo y la iglesia tienen un buen rato que mirar. Desde la época del califato en que empezaron a construirse hasta el siglo XIX en el que la demolición se aceleró, vestigios de muchos tiempos.
Alcalá la Real es un pueblo al pie de un castillo fortaleza que tuviera funciones militares y religiosas. a medio reconstruir, desde fuera se puede atisbar su gran belleza.
Hacia Guadix se pasa por Pinos Puente, Albolote y Atarfe, y luego se rodea Sierra Nevada en dirección este. El paisaje de cárcavas que se ofrece poco antes de llegar al pueblo sede de la diócesis más antigua de la península Ibérica, atraen la mirada de los viajeros.
Guadix es una ciudad alrededor de una catedral, con restos de murallas almohades y una sorprendente plaza renacentista.
Los viajeros toman en dirección sur en busca de la Calahorra, con su castillo de ensueño que se guarda las espaldas con toda la Sierra Nevada. Una mirada a la misteriosa comarca del Sened, con sus minas de hierro: Alquife, Aldeire, Ferreira, Jérez...
Al frente Sierra nevada, con sus neveros del norte bajando delas altas cumbres: El Picón, la Alcazaba, el Muerto, los Lobos... El viajero recuerda los tiempos en los que se alzó hasta las cimas de estas cumbres y disfrutó de sus lagunas y neveros en pleno verano.
Despeñaperros es paso que antes deslumbraba a los viajeros con la aparición de sus moles rocosas cubiertas de ese liquen amarillo que tan raro es de ver en la península. Los viajeros se alejan del valle del Guadalquivir y se adentran en un mar de olivos. Jaén es una ciudad vieja bajo un castillo viejo. Olvidada ciudad de paso. su catedral barroca es perfecta en su estilo. Rotunda, apesar de la cortedad de sus naves. Columnas singulares, sólidas y hermosas. Sus tesoros no son muchos, un pequeño cuadro de Valdez Leal y un retablo renacentista son los más memorable. Tascas abiertas y restaurantes cerrados.
Los viajeros paran en Alcaudete en una casita rural al pie de una iglesia y de un castillo, desde cuyo emplazamiento se domina un olivar que se extiende por kilómetros. Alcaudete es un pueblo que se enrosca alrededor de una colina baja protegida por colinas más altas. El castillo y la iglesia tienen un buen rato que mirar. Desde la época del califato en que empezaron a construirse hasta el siglo XIX en el que la demolición se aceleró, vestigios de muchos tiempos.
Alcalá la Real es un pueblo al pie de un castillo fortaleza que tuviera funciones militares y religiosas. a medio reconstruir, desde fuera se puede atisbar su gran belleza.
Hacia Guadix se pasa por Pinos Puente, Albolote y Atarfe, y luego se rodea Sierra Nevada en dirección este. El paisaje de cárcavas que se ofrece poco antes de llegar al pueblo sede de la diócesis más antigua de la península Ibérica, atraen la mirada de los viajeros.
Guadix es una ciudad alrededor de una catedral, con restos de murallas almohades y una sorprendente plaza renacentista.
Los viajeros toman en dirección sur en busca de la Calahorra, con su castillo de ensueño que se guarda las espaldas con toda la Sierra Nevada. Una mirada a la misteriosa comarca del Sened, con sus minas de hierro: Alquife, Aldeire, Ferreira, Jérez...
Al frente Sierra nevada, con sus neveros del norte bajando delas altas cumbres: El Picón, la Alcazaba, el Muerto, los Lobos... El viajero recuerda los tiempos en los que se alzó hasta las cimas de estas cumbres y disfrutó de sus lagunas y neveros en pleno verano.
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