martes, 27 de julio de 2010

La torre de Babel

Los seres humanos se han comunicado a lo largo de la Historia en decenas de miles de lenguas. Con las lenguas ha ocurrido como con la evolución en otros órdenes como el económico, el social, el político o el ideológico. Ha habido épocas en las que las lenguas se han integrado, y épocas en las que se han disgregado. La descomposición del latín y la formación de las lenguas romances son ejemplos muy conocidos.
El proceso de integración-desintegración de instituciones políticas, sociales ideológicas y lingüísticas no es, como se suele pensar como un círculo vicioso, sino como una espiral dinámica. En el proceso de aglutinación-separación, el primer término es dominante en el tiempo y el segundo, recesivo.
No hubo en ningún tiempo histórico anterior una organización política tan integradora como la ONU, ni un sistema económico tan integrado como el capitalismo, ni un discurso ideológico tan extendido como el cientifismo, ni un idioma tan hablado como el inglés. Pero con la dinámica dominante, integradora, coexiste la dinámica contraria, separadora.
Regiones integradas en otras épocas históricas, como España, Yugoslavia o Bélgica sufren tensiones separadoras. En España, los tardonacionalismos, pugnan por imponer sus particulares lenguas, limitando el uso del español hablado por más de la mitad de sus respectivas poblaciones, al ámbito privado. Atiéndase que el español es hablado en todo el mundo por trescientos cincuenta millones de personas y el catalán, el más extendido de estos idiomas, por cinco millones.

La torre de Babel

lunes, 26 de julio de 2010

Las tribus tienen muy poca complejidad política, social e ideológica, los reinos más y los imperios mucha más. El grado de complejidad político, social e ideológico del momento presente es el mayor de toda la Historia. Nunca antes hubo tantos tipos de sociedad, tantas formas de estados políticos, tantas ideas.
En este marasmo parecería sumamente difícil alcanzar un acuerdo entre todos los hombres sobre una jerarquía de valores, universal y sin embargo no lo es. Los valores superiores son la Salud, la Paz y la Armonía. Hacia ellos se orienta el ser humano que habita la Tierra.
Todo ser humano, en cualquier lugar, tiene derecho a los alimentos necesarios para sobrevivir.
Todo ser humano, en el lugar que habite, tiene derecho a su propia vida, sin que ningún otro ser humano pueda arrebatársela por ningún motivo.
Todo ser humano, en el lugar que habite, tiene derecho a un medio ambiente saludable.

No hay Salud sin Vida, no hay Paz sin derecho a la Vida, no hay Armonía sin equilibrio entre naturaleza y civilización.

¿Por qué el nacionalismo trata de predominar sobre el universalismo?l?

Cualquiera al que haya interesado un poco la antropología sabe que a lo largo de la Historia del homínido sobre la Tierra, se han sucedido organizaciones sociales y políticas cada vez más complejas. De la familia, al clan, del clan a la tribu, de la tribu al reino, del reino al imperio.
Cuando el imperio, sea romano, sea iranio, sea chino o sea español, se fragmenta, se vuelve a los reinos, y cuando los reinos luchan entre ellos se vuelve a la autoridad del señor del castillo, para empezar de nuevo.
Con la desaparición de los imperios desaparece la esclavitud de hombres y reinos. Hombres y reinos se reubican en una nueva estructura jerárquica que establece una nueva sociedad, una nueva organización política y unas nuevas ideas.
La historia es una sucesión de ensayos de convivencia. Los hombres de cada época han de sacar consecuencias de ellos, si no quiere volver a caer en los mismos errores, sino quiere volver a equivocar el camino.
El proceso evolutivo del hombre es a veces errático y a veces bien orientado. La orientación histórica que quisieron imponer los fascismos y los comunismos, fracasaron. Fracasó el nacionalismo con vocación imperialista del tipo alemán, italiano, japonés o español y fracasó el internacionalismo de clase soviético o chino. Triunfó el nacionalismo imperialista de EEUU, pero no hay que ser profeta para atisbar su derrota. Su dominio económico, político, militar e ideológico ha entrado en una profunda crisis.

viernes, 23 de julio de 2010

Fe

El aprendiz apenas alcanza a sentirse, con mucho orgullo por su parte, el último fiel. Pero no fiel a una religión, ni a un dogma, ni a un dios mental, sino a lo que no se nombra y que emana salud, paz, armonía, alegría, felicidad, amor en suma. Todas estas emanaciones alcanzan una calidad cada vez más alta, hasta alcanzar la fuente original de la que todas manan.
El aprendiz tiene miedo de que su fe sea como una semilla vana, porque se siente débil e indefenso, perdido en una espesura de altos riscos y profundas gargantas y acantilados. Hacia el abismo, un alud sepultó la senda, hacia el cielo rocas que se erizan por todos lados, como un laberinto construido por la diosa Gea.
Creer que la Providencia te cuida es tener fe. El aprendiz lo sabe, pero duda.

jueves, 22 de julio de 2010

El sanador

El sanador vive en un pueblo a unos treinta kilómetros del suyo, como no tiene coche va en tren. Ensimismado, encogido, asustado, apenas un cuerpo y una mente con el piloto automático. Toma un diario, se sienta y se pone a hacer un sudoku fácil. Nada, pone algunos números y se da cuenta de que se ha equivocado. No mira a nadie, de mala gana echa un vistazo por la ventanilla y ve casas y campos que no le hacen sentir nada. Rumiando su malestar se baja del vagón y luego de situarse un momento, se pone a andar cansinamente por una calle larga hasta una plaza, luego gira a la derecha y encuentra la casa del sanador.
Es una casa humilde. Llama. Desde la ventana del primer piso una mujer le dice que su marido aún no ha llegado de la huerta, pero que suba y lo espere arriba. El deprimido se sienta, nervioso, a esperar, en una silla. Además de la mujer del sanador hay otras personas, pero apenas las mira, ansioso porque llegue el sanador. Cuando por fin llega, da las buenas tardes y dice que pase a una paciente. El tiempo se le hace eterno, pero al fin le llega el turno.
El sanador es un viejo fibroso y moreno, sin apariencia de ningún tipo. Se saludan en un estrecho pasillo y entran en una pequeña habitación con un par de sillas de respaldo recto y una camilla estrecha.
- Todo me cansa, nada me estimula, no veo salida.
- Yo no curo. Cura quien cura, pero yo he visto tardar a alguien cinco minutos en subir las escaleras y he visto como han sanado. Lo tuyo no es gran cosa, aunque llevará su tiempo. Tú vas a tener que decirme en casa sesión como te encuentras, de verdad, si no notas mejoría ninguna me lo dices, si notas un poco también.
- ¿Qué me pasa?
- Te pasa que la energía no fluye en ti. Siéntate. No cruces las piernas ni los brazos.

Apuntando al Hombre Universal

El Hombre Universal es tan material como espiritual, tan inmanente como trascendente. No niega la materia que captan los sentidos, ni niega el espíritu que capta la intuición. No es Hombre Universal aquel que niega lo trascendente para afirmar en exclusiva lo inmanente, ni tampoco el que afirmando lo trascendente niega lo inmanente. Ni materialista, ni espiritualista. Integrador.

Uno de los polos del Universo es el cambio y el otro la permanencia. El Hombre Universal, como el Tao, conjuga en Armonía.

El Hombre Universal y la Hembra del Mundo son la misma carne y el mismo espíritu.



El aspirante a aprendiz hace poco tiempo que se convirtió en aprendiz, al menos es lo que intuye, aunque si lo piensa siquiera un momento, se da cuenta de que no se lo merece, porque sigue siendo dominado por sus pasiones. Una cosa es lo que intuye y otra lo que él es realmente, si acaso aprendiz retrasado, cerdito de la última teta. Para nada un Hombre Universal.

lunes, 19 de julio de 2010

Memoria breve de una depresión

Cada día se levantaba más cansado. El cuerpo y la mente agotados. Sabe que acaba de entrar en una depresión que lo invalida para seguir trabajando. Va al médico cuando ya no puede más y éste le da la baja para largo. Le da unas pastillas y le dice que pida cita para el psiquiatra.
Su estado es lamentable, noches de pesadillas y días de acidia. La acidia es un estado mórbido de abulia (agotamiento de la voluntad, se dice en el I-Ching), de descreimiento, de desesperación, de abandono, de engaño y de lo mismo da que da lo mismo, de nada le importa, nada le afecta, ni para bien ni para mal.
Siente como que la vida lo ha molido hasta el extremo de la total insensibilidad. Se rebela contra la mujer que lo abandonó, contra los hijos que aún dependen de él, contra el ambiente del trabajo, contra todo lo que ha ido minando su salud hasta convertirlo en nada. Sólo salir a la calle le produce pavor.
Piensa que ha fracasado en la vida pero no le importa nada. Sufre porque ni siente ni padece y ese es un sufrimiento mucho peor que todos los sufrimientos físicos y mentales que ha tenido antes. Ni el dolor de muelas que lo llevó a la alucinación, ni el de riñón que lo tuvo encorvado horas y horas, ni las costillas rotas, ni tan siquiera el abandono de su mujer alcanzaban todos juntos al dolor que sentía.
Se tomó dos pastillas y le dio la sensación de que lo convertían en un tonto feliz, así que las dejó. Pasó cerca de un mes antes de que lo recibiera el psiquiatra. Lo escuchó y le aumentó la dosis de fármacos. Por el seguro de la empresa lo llamaron para que lo viese otro facultativo, en su caso una mujer. Se sinceró con ella y le dijo que no estaba tomando las pastillas, porque pensaba que en lugar de curarlo, bloquearían el proceso de curación. Ella lo entendió y le dio el número de teléfono de un sanador.

jueves, 15 de julio de 2010

El amo de la Tierra

Desde el Renacimiento el hombre se ha sentido en Occidente el centro del Universo, ha pensado que Todo estaba a su servicio. Se ha hecho el amo y ha dispuesto de todo lo que ha podido en su supuesto beneficio. El hombre ha colonizado casi toda la Tierra, ha flotado en el aire mucho mejor que las aves y en el agua mucho mejor que los peces.
El hombre se ha aprovechado de la Tierra como si ella fuera un cuerpo inerte que se mueve alrededor del sol. Hoy pocos ignoran ya que la Tierra es un ser vivo sometido al envejecimiento y a la muerte.







miércoles, 14 de julio de 2010

Incertidumbre, incerteza

Cuando se vive a gran velocidad por grandes distancias el tiempo tiende a cero. El tiempo es no más que la constatación de nuestra finitud. El hombre se extingue.
En esta vida pasamos un tiempo, siempre incierto. Tenemos miedo a la muerte, a que nuestro tiempo se acabe, a que no hagamos todo lo que tenemos que hacer.
Necesitamos respirar, dormir, beber, comer, refugiarnos y comunicarnos. Lo demás no es necesario más que se oriente a lo que sabemos sin ninguna duda que lo es.
La Tierra es un corpúsculo diminuto en un universo al que no se le han encontrado los límites. Los hombres no somos más que un fenómeno de los innumerables fenómenos del Universo.
Sin Universo no hay hombre. El hombre que se dice hombre sin sentirse universal no es más que un animal territorial. Si fuésemos de verdad hombres, no habría guerras, ni sed, ni hambre, ni miseria, ni explotación.
Un hombre es tanto mejor hombre cuanto más universal.

lunes, 12 de julio de 2010

Campeones del mundo en futbol

La sinergia social me impele, el yo no se resiste, a seguir al equipo español en el campeonato mundial de futbol. Los partidos más importantes los veo por la televisión en un piso de Madrid entre Colón y Cibeles.
Me gusta el entrenador, Vicente del Bosque, sobre todo por su personalidad, tan sosegada, tan buenaza, una mezcla de Sancho y Quijote, de ojos pícaros y sonrisa profunda. como buen maestro, lo que más le importa es que sus chicos se lleven bien, que no vayan de chulitos y que sean buenos compañeros.
Veo el partido con Alemania con ánimo sesudo y me maravillo con la disciplina táctica del equipo español. Me parece estar viendo una batalla del Mahabaratta. Los españoles hacen sus mejores jugadas una tras otra, sin que los alemanes puedan hacer otra cosa que defenderse con el orden que la tradición futbolistica les atribuye como esencial mérito. El catador de fútbol se coge un puntazo con la añada del 2008. Lo excelso es la mezcla perfecta de tipos de jugadores. La jugada a balón parado del gol de Puyol nos retrotrae al antiguo mito de los Zarra, los Marcelinos, los Santillanas.
Disciplina y entusiasmo, compañerismo y pundonor, autenticidad y modestia. Por ese camino no hay quien transite sin frutos. Esta vez, por fín campeones del mundo con la nobleza de los caballeros.