El aprendiz tiene miedo de que su fe sea como una semilla vana, porque se siente débil e indefenso, perdido en una espesura de altos riscos y profundas gargantas y acantilados. Hacia el abismo, un alud sepultó la senda, hacia el cielo rocas que se erizan por todos lados, como un laberinto construido por la diosa Gea.
Creer que la Providencia te cuida es tener fe. El aprendiz lo sabe, pero duda.

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