Uno de los polos del Universo es el cambio y el otro la permanencia. El Hombre Universal, como el Tao, conjuga en Armonía.
El Hombre Universal y la Hembra del Mundo son la misma carne y el mismo espíritu.
El aspirante a aprendiz hace poco tiempo que se convirtió en aprendiz, al menos es lo que intuye, aunque si lo piensa siquiera un momento, se da cuenta de que no se lo merece, porque sigue siendo dominado por sus pasiones. Una cosa es lo que intuye y otra lo que él es realmente, si acaso aprendiz retrasado, cerdito de la última teta. Para nada un Hombre Universal.

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