La sinergia social me impele, el yo no se resiste, a seguir al equipo español en el campeonato mundial de futbol. Los partidos más importantes los veo por la televisión en un piso de Madrid entre Colón y Cibeles.
Me gusta el entrenador, Vicente del Bosque, sobre todo por su personalidad, tan sosegada, tan buenaza, una mezcla de Sancho y Quijote, de ojos pícaros y sonrisa profunda. como buen maestro, lo que más le importa es que sus chicos se lleven bien, que no vayan de chulitos y que sean buenos compañeros.
Veo el partido con Alemania con ánimo sesudo y me maravillo con la disciplina táctica del equipo español. Me parece estar viendo una batalla del Mahabaratta. Los españoles hacen sus mejores jugadas una tras otra, sin que los alemanes puedan hacer otra cosa que defenderse con el orden que la tradición futbolistica les atribuye como esencial mérito. El catador de fútbol se coge un puntazo con la añada del 2008. Lo excelso es la mezcla perfecta de tipos de jugadores. La jugada a balón parado del gol de Puyol nos retrotrae al antiguo mito de los Zarra, los Marcelinos, los Santillanas.
Disciplina y entusiasmo, compañerismo y pundonor, autenticidad y modestia. Por ese camino no hay quien transite sin frutos. Esta vez, por fín campeones del mundo con la nobleza de los caballeros.
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