sábado, 10 de septiembre de 2011

Guerra y Paz

En este mundo de hoy cualquiera podría acometer una masacre. Bastaría un rapto de locura. Lo mismo que cogen un avión y lo estrellan sobre dos torres, que ponen bombas en trenes, en metros o en mercados, podrían ponerlas en cualquier otro sitio donde hubiera mucha gente reunida.
Mientras haya una mayoría de la Humanidad que justifique la muerte de un congénere, por razones de cualquier tipo, existirá la posibilidad de que esa locura colectiva se condense en una mente o un grupo de ellas y se desencadenen guerras, guerrillas y atentados terroristas.
La paz es el verdadero progreso moral de la historia humana. Lograr cada vez mayores cotas de paz implica desarmar la ira en el interior de los seres humanos.
El discurso pacifista no entiende de guerras justas, ni preventivas, ni vengativas. El sufrimiento que genera la guerra no compensa ningún sufrimiento, al contrario, lo multiplica y lo ahonda.

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