El origen de las crisis económicas está en la avaricia; no hay más. Mientras la avaricia no sea considerada un vicio antisocial y no una virtud social, las crisis no dejarán de ser un azote permanente, tanto mayor cuanto mayor sea el grado de avaricia que se consienta.
Lo más lastimoso de todo este asunto de las crisis es que pueden ser evitadas con sencillas medidas correctoras de las desigualdades sociales y laborales, de forma que la riqueza y el trabajo sean repartidos con equidad. No hay más.
Lo otro son retahilas de palabras que esconden la verdad: AVARICIA.
viernes, 6 de julio de 2012
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