Perpiñán es ciudad sencilla, amable y hospitalaria, de gentes cultas, educadas y políglotas. De viejas calles estrechas, pero limpias y bien conservadas. Por el centro hay una señorial logia gótica, con un palacio del mismo estilo que hace de ayuntamiento. Bien surtida por los Pirineos de carnes, pescados y verduras, su gastronomía es excelente.
Machado, Antonio, ¿quién no lo sabe?, pasó la frontera con Francia en la triste caravana de los vencidos con su anciana madre a horcajadas. ¡Qué ejemplo de piedad filial!
No llegó a un mes la estancia del poeta en Collioure. Mirando al oriente levantarse el sol, escuchando el rumor del agua y el ulular del viento vivió hasta el último suspiro, intentando descifrar la voluntad de Dios en las estelas de la mar.
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