jueves, 5 de julio de 2012

Egoísmo

   El presente es una vorágine de movimientos, sentimientos, pensamientos y sueños que nos hacen más o menos dichosos, más o menos desgraciados. Apenas somos conscientes de las profundidades y alturas del mundo físico y del mundo espiritual. Para desgracia de toda la Humanidad y para mayor desgracia de ellos mismos, la mayoría de los hombres no miran más allá de su propio egoísmo.
   Cuando los valores dominantes son el ser, el tener y el estar mejor que los otros, a nadie debería extrañar que los políticos, los banqueros y los jueces, como los profesores, los médicos o los administradores, cada cual en su nivel, acaparen prebendas, sueldos y monsergas, a costa de los débiles e inocentes. Darwinismo en estado puro.

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