La mente humana, en su intento de comprender, siempre se topa con el horizonte del misterio. Cuanto más comprende, más sabe lo poco que sabe y lo mucho que ignora. Igual que Jacob se rinde ante la fuerza del ángel, la mente humana se rinde ante el poder del misterio.
La impotencia de la mente ante el misterio deja atónita el alma del hombre.
miércoles, 11 de julio de 2012
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