Conocer el mundo es una vía para conocerse a sí mismo.
Camino de Zaragoza por la autopista que llega a Barcelona.
Los paisajes industriales dominan el horizonte hasta pasada Guadalajara. Luego la meseta seca, árida y desarbolada. Medinaceli se levanta a la izquierda sobre un montículo se puede ver su arco romano. Enclave mágico y misterioso. Un poco más adelante, a la derecha, Santa María de Huerta. El refectorio del monasterio impone por sus dimensiones. Hubo de haber muchos monjes en otros tiempos. Calatayud con su río, con su vega y con sus iglesias mudéjares, y tambien con su historia de lugar de encuentro de sabios en la profunda Edad Media. Aquí se encontraron los mayores sabios judíos, musulmanes y cristianos de su tiempo para compartir sus conocimientos.
Firme consciencia de que la realidad mejor del mundo está en la paz y la peor en la guerra.
martes, 24 de julio de 2012
Medinaceli, Santa María de Huerta, Calatayud.
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