Con malos materiales no es posible construir obras bellas y duraderas ni con malas personas sociedades justas y felices.
Toda aspiración a una civilización más saludable, más pacífica y más armoniosa, está condenada al fracaso si no se erradican, la enfermedad, la ira y la confusión en el interior de las personas que a ello aspiran. Sin aspiración a la virtud la aspiración a la justicia es engañosa.
Mientras lo seres humanos sigan pensando que por sus capacidades congénitas o adquiridas tienen más derechos que otros seres humanos pervivirá la injusticia.
lunes, 20 de junio de 2011
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