sábado, 11 de junio de 2011

El aprendiz pasa la mañana por las montañas de Valldemossa. Risas y bienestar con los compañeros. Disfruta del primer baño de mar en el Caló de S´Estaca. Agua limpia, serena y bella, entre rocas grises, bajo verdes pinos, junto a acantilados de tierra ocre. Bandadas de pececillos de tres o cuatro especies distintas acuden a la miga de pan que alguien lanza. Agua a la misma temperatura del medio ambiente, ni fría ni cálida, agua lustral. Por la senda por la que trajeron muerta a la pagesa Catalina Homar, amada del archiduque Luis Salvador de Austria, suben serenamente parándose en los viejos miradores arruinados a admirar la costa entre Banyalbufar y Sa Foradada.
No acaba de encontrarse en equilibrio el aprendiz. Sentimientos revueltos de sufrimiento y venganza le atormentan. Medita y se serena. La humildad nunca es suficiente para alguien como él que pensaba que ya estaba aprendiendo, cuando en realidad sigue siendo un aspirante a aprendiz.
Entonces conecta con una energía de comprensión, de perdón y de fe.

No hay comentarios: