¿Qué tipo de persona, de ser humano, con qué tipo de creencias, de esperanzas, de virtudes queremos ser, quieren ser los jóvenes de este tiempo? Las creencias dominantes: el culto al dinero, al poder y al lujo ya no le seducen. La ética del individualismo tampoco. No tienen grandes esperanzas, su sencilla esperanza es poder vivir sencillamente, en libertad, sin ser avasallados y engañados por un sistema que no les hace felices.
En el fondo, todas las circumvoluciones del hombre sobre la tierra se orientan al logro de un mayor grado de felicidad. El Dios Capitalismo ha permitido unas posibilidades materiales de supervivencia extraordinarias pero el malestar en la cultura no ha dejado de crecer. El Dios Capitalismo no ha logrado hacer del mundo un lugar de paz, de justicia y de libertad, sino que ha usado esas altas aspiraciones de los seres humanos para justificar guerras, abusos y prohibiciones, todos inicuos. Ya no cuela lo de las guerras justas cuando me benefician y guerras injustas cuando me perjudican. La guerra es la barbarie.
El Sacrosanto Capitalismo con sus Sumos Sacerdotes: banqueros, políticos, militares, policías, economistas, jueces, propagandistas... Todo un sistema sobre el que los ciudadanos, el demos, el pueblo, la mayoría de la gente no tiene el más mínimo control. Los indignados quieren ser dueños de su destino y no meras piezas de un sistmea en el que unos pocos se arrogan el derecho a tener de sobra mientras condenan a otros a no tener ni lo necesario.
Los indignados no son cuatro locos, son millones en todo el mundo dispuestos a pensar y a hacer un mejor modelo de persona y de sociedad. El 11-M no es más que uno de los epicentros de un movimiento de fondo en la consciencia de los seres humanos, que tiene concomitancias con otros epicentros en todo el mundo.
Dolores de parto.
domingo, 12 de junio de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario