El aprendiz de todo y maestro de nada sueña en la última hora antes de la vigilia del día.
Camina por una calle acompañado de uno se sus hijos. en la calle hay puestos en hilera, pequeños refugios para dormir. De uno de estos acababan de salir dos personas. Se asentaron en él y pasó un tiempo. De pronto aparecen Cristiano Ronaldo y un amigo, que eran los anteriores ocupantes del refugio. El aprendiz ya sabía que era de ellos y se lo trataba de explicar a su hijo. Los dos sentían una especie de satisfacción sencilla por poder compartir vivienda con Cristiano Ronaldo. Fuera ya de este escenario, en Sevilla, de donde es originario el aprendiz, uno y otro hablan e intentan entenderse.
Es un sueño curioso, vive Dios, que podría tener muchos niveles de interpretación. Un freudiano entendería que no es más que un mecanismo de compensación por el que un pobre infame, como el aprendiz, comparte riqueza y éxito con un rico y famoso como Cristiano Ronaldo. En el fondo, vendría a sostener esta interpretación, todos los de las acampadas del 15-M no aspiran a otra cosa que a ser como Cristiano Ronaldo, ricos y exitosos. Pero Freud siempre tendía a sobrevalorar los aspectos negativos del alma humana. También podría interpretarse en clave sociológica, simplente son en el inconsciente del soñador los dos titulares más repetidos por los medios de comunicación. Irrelevante.
Tal vez se pudiera hacer una interpretación algo más profunda sobre el éxito y el fracaso, sobre el movimiento de los indignados y el movimiento de los consumidores de espéctaculos.
El movimiento de los indignados es un impulso hacia un mayor grado de felicidad. Los que reducen el hecho a su aspecto político están equivocados. Es verdad que es una aspiración aún difusa, sin principios filosóficos claros, pero que va a permitir que haya un debate sobre qué tipo de personas queremos ser y sobre qué tipo de cultura queremos crear.
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