martes, 9 de julio de 2024

Viejas esperanzas

 El tiempo en la vejez galopa como un corcel árabe.

 Como una libélula que huye de un halcón vuela.

 El pasado se vuelve un titán cada vez más fuerte.

 Y el futuro un diminuto más débil y pequeño.

 Mengua la agudeza de los sentidos. La memoria

 es cada vez más lenta, y el olvido más veloz.

 Más cansado, más desengañado, más incapaz.

 ¡Las ilusiones cumplidas tan fugaces! Un rato

 de entusiasmo febril y otro de añoranza triste.

 Llega y pasa el tiempo como relámpago en el cielo.

 ¡Las ilusiones incumplidas tan largas, tan largas!

 Y el tiempo se padece en la impotencia y en la rabia.

 Pero a pesar del dolor de la mente y de la carne

 hay humanos que aún creen, esperan y aman. Libres

 de prejuicios, de intereses, de deseos... Libres

 de codicia, de soberbia, de ira y de pereza.

 Con el alma se empeñan en hacer en esta vida

salud, paz, armonía, verdad, justicia y amor.

  Viejos locos desertores de la maldad fatal,

de la guerra y del caos fatalales, de la mentira

fatal, de la injusticia fatal, del odio fatal...

   Hartos de vivir esclavos de un sino siempre aciago

emprenden sus caminos hacía un horizonte nuevo.

   


  

 


 

 

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