Yo tiemblo, como trigal recién nacido al menor viento.
Tú resistes, inmutable, cual negro farallón, al huracán.
Yo tengo miedo de todo y tú no tienes miedo de nada.
Yo apenas encuentro un poco de libertad en los sueños.
Tú haces siempre todo lo que quieres en la realidad.
La vida me coge por el cuello y me arrastra por el lodo de las dudas.
En los labios la vida te besa y en el beso encuentras todas las certezas.
Yo sufro porque el tiempo me ha robado las fuerzas.
Tú gozas porque con tus fuerzas has derrotado al tiempo.
¿De qué me sirven quejas y lamentos?
¿De qué, dudas y miedos?
Tú no te haces preguntas.
Cantas y ríes.
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