La palabra no puede nombrarme.
El corazón no puede amarme.
Ni los ojos pueden verme ni los oídos escucharme.
No me puedes tocar, no me puedes oler, no me puedes gustar.
Pero yo sí puedo nombrarte y amarte.
Yo sí puedo verte y oírte.
Y tocarte y olerte y gustarte.
Déjate de pronombres y vive.
Vive como si murieras y nacieras a cada instante.
Piensa que nunca volverás a vivir este momento.
Ahora.
jueves, 18 de enero de 2018
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario