martes, 20 de diciembre de 2016

Las raíz del mal

La raíz de todo mal es la ignorancia.
Todos los grandes benefactores de la humanidad lo han dicho.
Si todos los hombres se conociesen a sí mismos conocerían a Dios.
El reino de Dios está dentro de vosotros, dijo Jesús.
El que se conoce a sí mismo conoce a su Señor, dictó Mahoma.
Conócete a ti mismo enseñó Sócrates.
La felicidad suprema está en el Conocimiento pensó Aristóteles.
Cuando el hombre intenta conocerse a sí mismo se da cuenta de que no está solo.
Se percata de que ni tan siquiera existiría si no fuera por lo otro y por los otros.
Y entonces, ese "sí mismo" que quiere conocer, se expande y tiende al infinito.
El hombre que no se conoce a sí mismo como un todo en el Todo sufre.
Amar a los enemigos no es una plúmbea ocurrencia de un pánfilo Jesús.
Amar a los enemigos es amarse a sí mismos.
El enemigo no es más que una parte de nosotros que no conocemos.
El egoísmo es la primera consecuencia de la ignorancia.
El egoísmo es el desconocimiento de la esencia de la vida.

No hay comentarios: