Pena y dolor por una humanidad que se reduce a animal.
El hombre desalmado no siente el sufrimiento de los otros.
Solo, de sus egoístas designios, propiciatorias víctimas.
Nada más que carne mortal con deseo siempre insatisfecho.
Su mente en todo tiempo buscando enemigos que asesinar.
Imaginan las peores torturas y las muertes más viles.
Y rabian como perros devorados por su sed insaciable.
Se afligen con los bienes ajenos y con sus se males gozan.
Hipócritas que dicen lo que no piensan por las apariencias.
Y hacen con disimulo lo contrario de lo que predican.
¿Habrá suficientes justos para abreviar el fin de los tiempos?
¿Llegará pronto la hora o habrá que esperar mayores males?
¿Más guerras, más hambrunas, más peligros, más angustias, más miedos?

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