Hay tiempos que se graban como rayos sobre la enhiesta roca, dejando hondas marcas en la memoria.
Dias de martirio, para el cuerpo y el alma, que reaparecen pasados muchos años, intensos como entonces.
Minutos que son horas, horas que son días, días que son meses, meses que son años, años que son vidas.
El cuerpo y el alma en sus delirios se proyectan como halcón sobre su presa sobre el definitivo misterio.

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