Huía de un mundo del que había sido expulsado por amar a Eva la Tentadora, la Única mujer.
Adán el Fugitivo y Eva la Tentadora, enlazados para siempre jamás, se amaron en la oscuridad.
Fuera del Paraíso, por fin libres como dioses. Pero la otra y el uno no dejaban de pensar en el Paraíso.
La luz del sol, que los abrasaba, era una chispa, comparada con la aquel otro Sol, que habían perdido.
Una nostalgia triste y pesada invadía el rincón más oculto de sus corazones batidos por la pasión.
En el idioma de los suspiros se hablaban los amantes de sus hondas penas y de sus efusivas alegrías.
Pensaba Adán, si en verdad había escuchado la voz de Dios, o solo la de uno de sus ángeles mensajeros.
Eva a su vez pensaba si fue la serpiente que le habló o fue la voz de un genio ardiente de su interior.
Si el que Es no nos hubiera creado no existiríamos, pero sin nosotros en esta tierra no habría nadie.
El puso la semilla del Amor en nuestro ser más íntimo, para que nos amemos como nos ama El.
Memoria viva de un mundo sin espacio y sin tiempo, ubicuo y eterno, antes de todo pronombre.
Sueños de Dios son todos los mundos, y en ellos, nosotros esclavos de un destino, que muda y muere.
Pensar lo que no puede ser pensado, y sentir lo que puede ser sentido, nos ponen en el rastro del Amado.
Cuando Lo buscas se esconde y cuando tú te escondes te busca. El Amor es el misterio definitivo.
Tú, el Único, el Generador de Todo. ¿Por qué me maldijiste? ¿Qué esperabas de un hombre de barro?
Tú, de Maravillas y Prodigios Hacedor. ¿Por qué me maldijiste? Solo soy la mujer del hombre de barro.
¿Cómo podrías Tú, Amor y Misericordia, maldecir a los hijos que hiciste a tu imagen y semejanza?
Revela tu Secreto a tus hijos y a tus hijas que te imploran, los labios en la tierra, a todas las horas del día.
Os fue dicho muchas veces que no cabe en todos los mundos y cabe los corazones de sus fieles.
Cada ser humano hallará lo que libremente ha buscado en esta vida. Solo los Amantes hallaran el Amor.
Por Amor se atraviesan desiertos solitarios donde acechan los tigres salvajes y por Amor se llega a Ti.

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