martes, 4 de junio de 2024

Feria de libros en el Retiro de Madrid

 Subimos al Retiro por la puerta, que pongan donde pongan su estatua para mí es la puerta de don Pío el Impío que llamaban mis queridos padres escolapios. Me acompañan mi hijo menor, su mujer japonesa y su bebé. El paseo principal es un torrente de gente, así que me oriento a la izquierda y zigzagueando acabamos en la famosa estatua del "Ángel caído". La han vallado, seguramente por miedo de que los satanistas, que están muy de moda, hagan sus misas negras. Luego La Rosaleda. Hace dos años, por las mismas fechas las rosas estaban en su momento de mayor lozanía, hoy están la mitad medio muertas mientras la otra mitad  aún conservan la belleza y el olor de la madurez.

  Habíamos visto publicado que la feria se abriría al público a la una, pero eran las doce y media y el flujo de gente era ya muy considerable. Empezamos por el pasillo de la derecha y a las pocas casetas mi hijo reconoce a un cineasta al que admira firmando libros. Alrededor de la caseta se apiñan media docena de personas, la avanzadilla de una fila no corta. Saca una foto para mandársela a su hermano cineasta. Yo olvido al momento el nombre del susodicho y avanzando lentamente con la marea veo un cartel que pone que firma Pablo D´ors un jesuita que promueve la meditación. Me hacía ilusión compartir alguna palabra con él, pero seguramente había leído el mismo aviso que yo de que la feria empezaba a la una. Otra vez será.

  La siguiente fila de gente está delante de una caseta en la que firma su primer libro una cantante de éxito  y fama efímeros. La había visto en el Pasapalabra hacía poco anunciándolo. Me pareció una chica no demasiado inteligente, bastante presuntuosa y de parla pobre. Me pregunto qué buscarán en su libro la gente que espera comprarlo con una firma dedicada. Hay gente pa tó. La impresión desaparece en el momento en el que llegamos a la exposición de fotografías que cada año se organiza en la feria. Fotos de todo el mundo con temáticas que cambian cada año. Muchas de ellas excepcionales. 

  La de este año me ha gustado más que ninguna anterior. Arte en estado original. El tema es el fondo del mar. No se especifican las localizaciones. Mundos nuevos de unas formas y colores que parecen de otro mundo. Impresionantes, extasiantes, maravillosas, originales, puras... Plantas y animales en armonía perfecta. Enganchan y sorprenden. Me llevan a otro mundo y me sacan de éste. Fotografías de gran tamaño que hablan de universos mínimos imposibles de percibir por el ojo humano. Al aire libre y gratis. Enhorabuena a los organizadores de esta inolvidable exposición.

  Nos apartamos un poco de la feria. La madre da de comer al niño mientras yo me lío un cigarro y mi hijo ayuda a su mujer. Volvemos a la riada de gente hasta que llegamos casi al final. Entonces torcemos a la izquierda y empezamos a bajar por el otro pasillo. "Papá, una amiga tuya". "¿Una amiga mía? ¿Dónde?"."Tú mira". Delante de mí hay un montón de gente agolpada en torno a una caseta que continúa con una larga fila. En la jaula de madera está ella, la escritora, la presentadora de televisión y ganadora del premio literario de mayor dotación económica de España. 

  Esta mujer representa lo más corrompido del periodismo, lo más ruin, los más falso, lo más hipócrita. Gana un premio amañado y encima dice que fue una sorpresa para ella ganarlo. ¡Uf!. Como su vecina de canal, la otra "escritora" condenada por plagio, se ofenden cada día por delitos menores y blanquean la imagen de ladrones de miles de millones de euros. Se entristecen falsamente por la víctima de un crimen y ni referencia hacen de las guerras, las hambrunas y las injusticias que promueven los que les pagan. Corifeas de un sistema basado en la mentira y la total falta de ética y moral. 

  Hacemos un nuevo descanso bajo un enorme árbol. El niño gatea alegremente por la yerba y se entretiene cogiendo palitos. Padre y madre se relajan y yo me dedico a observar uno a uno los árboles que nos rodean. Recuperados, volvemos al río de gente que dada la hora de la comida, ha menguado bastante. Hay una pequeña aglomeración frente a la caseta de un auto-erigido gurú que lleva toda la vida escribiendo libros sobre las religiones de la India. Un farsante que aprovecha su estatus para satisfacer su libido. Al poco me fijo en un hombre alto vestido con una túnica negra y un extraño gorro en la cabeza. "¿Te has fijado?". "¿No sabes quién es?". "Ni idea". "Es el exorcista más importante del mundo". "Ah".

  "Papá. Este te gusta". "¿Quién es?" "El de aquel programa de debate que nos gustaba ver". "Ya". Detrás de la gente, metido en una caseta estaba un hombre de algo pasada la mediana edad, alto y fuerte pelín fondón. Nos saludamos con la mirada. A mi entender es el pensador español más profundo del momento presente. No siempre ha sido el hombre libre y coherente que es hoy. Por lograr fama y audiencia frecuentó amistades influyentes de baja catadura moral. Se arrepintió y ahora va por libre expandiendo su prodigiosa cultura y dando muestras de su afilada inteligencia. 

  Cada vez había menos gente y nosotros estábamos cansados, así que salimos del recinto de la feria y tomamos a la derecha hasta avistar de nuevo la estatua del Angel Caído. Antes no había recordado que en ese lugar, coincidiendo con la feria del libro de hace cuarenta años, me había parado con Borges. Fue un encuentro a distancia donde simplemente nos reconocimos. Yo he leído mucho al Homero del siglo XX. Sus primeras obras me aburren, el resto casi todas me admiran, en especial sus poemas. No comulgo con su militarismo añejo y trasnochado, lo que no me impide coincidir con muchos de sus gustos artísticos y literarios.

  Tenemos hambre y zigzagueando pretendo que acabemos exactamente en la puerta de Baroja. Pero me perdí y acabamos en el lugar mas oculto del Retiro. Un estanque de aguas semi-pantanosas al que se baja por un talud de césped. El sol apenas penetra en el lugar. Un ganso echa a volar a nuestro lado. Una pareja de patos nada lentamente. Una libélula grande pasa rauda delante de mis ojos. Y abajo, en la misma orilla del diminuto pantano hay un hombre negro sentado ensimismado. Para mí fue el momento más mágico del paseo.

  
































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