Las dudas me embrujan
obstinadamente.
¿La muerte es para siempre?
¿No hay más vida que esta vida?
¿Nunca volveré a ver a los que amé?
La fe en la providencia me dio valor,
ánimo, fuerza, tenacidad y resistencia.
Y ahora dudo, cuando siento desatados
legiones y legiones de genes egoístas.
Robots biológicos, condenados
a obedecer a un ominoso amo.
Los pensamientos, los sentimientos,
los movimientos y los sueños,
bajo el control de un caprichoso demiurgo,
que sortea alegrias y penas.
¿Al dictado escribo?
¿Soy la voz de un dictador?
¿Quién diseñó el mundo?
¿Quién lo guía?
¿El azar o la providencia?

No hay comentarios:
Publicar un comentario