lunes, 5 de marzo de 2018

La meditación 2

   La meditación es la facultad que permite al ser humano conocerse a sí mismo. Todas las religiones y filosofías clásicas hacen del conocimiento de sí la vía para entrar en el misterio del mundo.
   Es fácil empezar a meditar y darse cuenta de que cuanto más meditación más equilibrio físico y emocional. El meditador pasa por un período de limpieza interior más o menos largo.
   Luego se pasa a un estado nuevo. Curadas todas las heridas del pasado el meditador comienza a encontrarse sereno, tranquilo y apaciguado a todas horas.
   El meditador se da cuenta entonces que apenas acaba de empezar un camino desconocido que lo único que sabe es que lo tiene que llevar a un estado de complacencia permanente.
   En el camino se ha dado cuenta de que hay un yo profundo en cada ser humano que es extraordinariamente poderoso, que lleva a cada ser al destino que ha elegido.
   Pero por meditar no se deja de sufrir. Por meditar se es más comprensivo. Mientras el meditador no deja su pequeño yo como la culebra deja su camisa vieja, sigue sufriendo.
   Mientras el meditador no abandona todos los deseos no está del todo libre del miedo y la ansiedad. Cuando el meditador no desea otra cosa que lo que hace en cada momento ha cubierto otra etapa de su camino.
   La senda se hace cada vez más empinada pero el meditador tiene una inflexible determinación de seguir porque el misterio apenas acaba de despojarse de sus primeros velos.
 

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