domingo, 1 de octubre de 2017

128. Extinción.

Cuando el alma en coma goza la ausencia de los sentidos,
sin colores, sin olores, sin sabores, sin sonidos,
insensible la piel, el humano se convierte en piedra,                                                                               en  agua, en aire, en fuego, en éter y en luz pura.
Cuando el alma en coma goza la ausencia del pensamiento,
sin conceptos, sin ideas, sin juicios, sin preceptos,
vacía la mente, el  humano se extingue en la nada,
en la que explotan todas las vidas y todas las muertes.

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