sábado, 11 de febrero de 2017

Sequedad

Seca, el alma, como una piedra negra del desierto.
El corazón, seco, como los huesos al sol de un perro
muerto. Seca, la mente, como rosa de cementerio.
El alma, que  vivía feliz en las fuentes del sueño.
El corazón, que  anhelante de amor latía en el  pecho.
La mente, que era un fresco jardín de hermosos pensamientos.

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