miércoles, 22 de febrero de 2017

Cuando vivíamos como si fuéramos eternos

Añorar es revivir con pena tiempos alegres.
Cuando el paisaje claro de la verde campiña
era el mundo completo, cuando las noches
y los días pasaban sin fronteras ningunas,
cuando lo mismo daba dormir que despertar,
porque en sueños vivíamos una vida
y en vigilia vivíamos un sueño.
Cuando las estrellas no eran más que chispas de luz
y la luna una sandía blanca flotando en la vasta oscuridad.
Cuando el llanto sólo era agua pura del manantial de  nuestros ojos.
Cuando vivíamos como si fuéramos eternos.

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