Podemos es el partido emergente en España. Un veinte por ciento de los que votan lo hacen por Podemos. Con apenas cuatro años de vida tiene ya una cuota de poder importante en gobiernos y parlamentos. Preparan su segundo congreso. El líder y el vice-líder del partido compiten por ganar a sus afiliados y simpatizantes con sus respectivos programas.
El vice-líder, Íñigo Errejón, ya ha hecho público el borrador de su propuesta de programa para gobernar España. Comienzo a leer y me cuesta, pero cuando me encuentro con la palabra "dicotomizar" me paralizo. Sigo leyendo y al poco encuentro subrayada una frase. "Pasar de la máquina de guerra electoral al movimiento popular". ¡Cáspita! Me ofende el lenguaje belicista. Los errores gramaticales son continuos con joyas como que "el 20 de diciembre de 2015 se produjo un parteaguas en la historia de Podemos." ¡Arrea! Es que este Íñigo no para de parir monstruos. Más allá de la "pulsión destituyente". ¡Uf! Terminaremos con un último palabra feo. "Subaltenizarse." Para empezar, el lenguaje que se gasta Errejón no es que sea muy popular que digamos. Los horrores lingüísticos parecen no tener fin.
RESISTIR o AVANZAR, este es el primer dilema que plantea nuestro escritor profesor de universidad. Está claro. Él está por AVANZAR. Y quiere crear un orden nuevo. ¡Qué miedo! ¿Este político no sabe quienes utilizaron este mismo par de palabras en sus discursos políticos? Según Errejón este orden nuevo es "una alternativa para los que vibran con la épica y los que necesitan garantías." ¿Ustedes entienden algo? Por momentos no sé si siento lástima, pena o rabia.
"Hay una crisis de Régimen pero no de Estado." Confuso. "Tenemos la obligación geopolítica de ganar." ¿De ganar qué y para qué? Luego de unas divagaciones históricas triviales le sale de la sesera el "BLOQUE HISTÓRICO". La gente que va a aupar a Podemos al poder. "Un Podemos democrático, popular, patriótico, plurinacional y feminista." Se supone que para construir un Estado con esas características. La explicación que hace de estas características es de una pesadez mayúscula. Hasta que le sale que hay que "mantener las instituciones". Pero ¿cómo se puede cambiar el estado manteniendo las instituciones?
A la hora de explicitar las medidas políticas y económicas a tomar, Errejón apuesta por el IDI, por las renovables, por la Energía Pública y por el Estado Emprendedor. La Renta Básica Universal la deja para el horizonte. Paja y más paja. Y para que no se piensen sus lectores que se van a librar escribe "entes subalternizados".
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