Está de moda entre los escritores de libros de auto-ayuda insistir en el tópico de que para ser feliz hay que vivir en el presente, como si el presente no fuese algo tan fugaz y etéreo como el pasado y el futuro.
El tiempo no es más que una convención, pero todo el mundo lo acepta como una realidad científica y filosófica. ¿Quién puede demostrar la existencia del tiempo? ¿Dónde está su materia? ¿Dónde su energía?
Se dice que el tiempo pasa porque los cuerpos y las mentes cambian, y de ello se deriva que es el tiempo el que hace que todo cambie. La razón se cree todopoderosa y si no encuentra explicaciones a sus preguntas inventa las respuestas, que a su vez se convierten en argumentos de razón.
Al cambio se llama tiempo, y se hace depender al cambio, del tiempo, incurriendo en evidente tautología. Si se llama al cambio tiempo y al tiempo se hace derivar del cambio no puede existir tiempo sin cambio. Si no hay nada ni nadie que no cambie habrá que establecer que el tiempo es infinito, y si el tiempo es infinito se podría derivar que hay algo que no cambia, el propio cambio.
Desde el momento que hay algo que no cambia, la lógica nos lleva a concluir que el tiempo no es infinito, porque si no hay cambio no hay tiempo. La razón humana toma el tiempo como medida de la vida, pero el tiempo en la realidad no existe, no es más que una idea humana. El hombre primitivo no tenía noción del tiempo como siguen sin tenerla los animales, como no la tienen los niños pequeños.
La idea del tiempo supone un cambio fundamental en la evolución de los seres humanos. Sin la noción del tiempo no hubiese habido agricultura, ni ganadería, ni civilización urbana. El hombre hubiese seguido siempre un animal nómada buscando comida. No estamos diciendo que la idea de tiempo no haya contribuido a una mejora en la adaptación de la especie humana a su medio, estamos diciendo que el tiempo no es real en el sentido en el que es real aquello que existe fuera de la mente del hombre. Y fuera de la mente del hombre el tiempo no existe. La realidad son miríadas de galaxias que voltean en un espacio vacío de materia, átomos tan solo de otra realidad que el hombre desconoce.
jueves, 3 de noviembre de 2016
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