Cuesta no dejarse llevar por el sentimiento de frustración que padece la sociedad española. Un año sin gobierno por la ineptitud manifestada por sus políticos, más interesados en su imagen electoral que en los problemas de España. Su única preocupación es cómo conseguir más parte de la tarta electoral. Tienen dos meses para ponerse de acuerdo o convocar terceras elecciones en un año.
España es un estado con una democracia otorgada. No hubo ruptura con la dictadura de Franco en lo fundamental. El viejo rey Borbón tiene tatuado el dedo del generalísimo. España lleva ya más años en el Régimen de democracia otorgada que en el Régimen de Franco. En este período se han venido incubando todo tipo de problemas, y a la presente, no se baja del veinte por ciento de paro. La sensación de inseguridad en el futuro es generalizada. Un miedo difuso se extiende por toda la sociedad.
La gente está harta de la farsa grotesca que representan los políticos en un Parlamento que no ha aprobado ni un artículo de una sola ley en las dos últimas legislaturas. Todo va manga por hombro que se decía antes. Las cosas funcionan por inercia, pero la inercia no es eterna. No se decide nada, todo se deja para mañana. Triste realidad de un pueblo tardo en aprender, más valiente que inteligente. En el parlamento se repite la farsa con el mismo final.
Hablan de la urgencia de pactos, pero llevan un año ya sin ponerse de acuerdo. Ni una sola palabra sobre las soluciones a los problemas de la sociedad. No hablan de las medidas a tomar para acabar con el paro o la precariedad laboral, sólo hablan de lo que les interesa a ellos, que es cómo se reparten el poder y sus beneficios. No tienen ideas nuevas, proyectos que arrastren, líderes que convenzan. Seguir siendo peones en la Comunidad Europea y hacer lo que les manden.
Es triste ver a la gente trabajar cada día en sus negocios y empresas con miedo de perder su poder adquisitivo y pasar a sumar en la lista de los pobres de solemnidad, los que se buscan la vida en la caridad o en la marginalidad. La mayoría de la gente que tiene ingresos y puede sobrevivir sin muchas angustias ve en la televisión programas basura. La mayoría de la gente sabe más sobre la vida de la prima segunda de la cuñada de la criada de una tonadillera que sobre Napoleón o sobre Jesús de Galilea. La incultura en España es epidemia.
Es difícil encontrar un país en el mundo en el que la opinión pública se deje llevar con tanta facilidad como en España. Basta con las televisiones que crean y difunden opinión para las masas. Los nacionalismos irredentos de España han rebrotado luego de muchos años de unidad con España. Catalanes, vascos y gallegos reivindican su independencia. No son mayoría en sus territorios, pero son la minoría más unida.
La organización del estado que se dio el Régimen de democracia otorgada ha entrado en una profunda crisis por esta causa. Cuando en la Comunidad Europea cada vez son más fuertes las voces que abogan por volver a los nacionalismos. Peligro de fragmentación en Europa y peligro de fragmentación en España. Mientras tanto un cuarto de la población en la economía en negro.
Los gobiernos de España habidos en los cuarenta años de Régimen de democracia otorgada, han organizado la economía de tan mala manera que de aquellos polvos vienen estos lodos. Todo ha sido capitalismo salvaje, gobernaran las derechas o las izquierdas, el sector público ha ido cada vez a menos. Ni una simple ocurrencia han tenido para crear un sector público que dé trabajos útiles a los parados.
Pena de juventud sin horizontes, de ancianidad azarosa, de infancia triste. Pena de una España de incierto futuro en manos de unos políticos inconscientes.
domingo, 4 de septiembre de 2016
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