lunes, 27 de junio de 2016

Sin cambios en España

Las nuevas elecciones en España han dado más o menos las mismos resultados que las de hace seis meses con parecida participación. El único partido que ha ganado escaños, 14, sobre un Parlamento de 350, ha sido el partido del gobierno, el Partido Popular. Podemos, el nuevo partido de "izquierdas", ha mantenido sus escaños, pero ha perdido más de un millón de votos, el Partido Socialista ha perdido cinco escaños y el nuevo partido de centro, Ciudadanos, ha perdido ocho diputados sobre cuarenta que tenía.
La suma de lo que han perdido socialistas y centristas es lo que ha ganado el partido del gobierno.
Con estos números, el partido popular sigue sin tener mayoría, ni absoluta ni relativa. No le basta para gobernar con la ayuda de Ciudadanos, necesitaría el apoyo de canarios y vascos de derechas para empatar a diputados.
La mayoría de la población rechazaría ir a unas terceras elecciones por lo que parece casi obligado pensar en cuáles podrían ser las soluciones que adopten los partidos políticos para permitir que haya gobierno. Es imposible que Podemos apoye por acción o por omisión al Partido Popular y también lo es que los partidos independentistas catalanes lo hagan. La llave de la gobernabilidad está en manos del Partido Socialista. Podrían entrar en un gobierno tripartito con el partido popular y Ciudadanos o podrían abstenerse. El Partido Popular aboga por un gobierno tripartito, pero el Partido Socialista tiene dudas sobre qué es lo que más le conviene, si entrar en el gobierno o abstenerse y pasar a la oposición. En cualquier caso el partido Popular y su presidente Rajoy seguirían en el gobierno. La posibilidad de que Podemos, Ciudadanos y Partido Socialista puedan llegar a un acuerdo de gobierno son muy remotas.
¿Por qué el retroceso o el estancamiento de los partidos de la oposición? ¿Por qué la recuperación del Partido Popular? El Partido Popular se ha recuperado más que por méritos propios, por errores y fallos de los otros partidos. Los socialistas tenían muy difícil convencer a los electores porque sus últimos ocho años de gobierno llevaron a España al borde de la quiebra y a un 25 por ciento de paro. Su apelación al cambio que otras veces les ha servido, esta vez no ha sido apoyada más que por un 22 por ciento del electorado. La bajada de Ciudadanos tiene más que ver con su escasez de militantes y sus fallos de organización y propaganda que con los contenidos de sus propuestas de regeneración política y su disposición a pactar para conseguirlo. Podemos y sus aliados han perdido un veinte por ciento de los votos que han ido a la abstención la mayoría. La razón es su confusión ideológica. Hace un año el partido socialista era parte de la casta política contra la que se luchaba y ahora son aliados para cambiar España. Podemos se han mantenido por la ilusión remanente de una parte de la población, que esperaba acabar de una vez con las injusticias del sistema político y que ha cerrado los ojos y se ha tapado los oídos ante el espectáculo de transformismo político de sus dirigentes.


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