Pasan los días de la vida, todos distintos, todos sorprendentes, con sus momentos aciagos y y sus momentos brillantes, con sus tristezas y alegrías, sus enfermedades y sus euforias, con sus miedos y sus osadías. Llueve, ventea, hace sol o los nublados velan el cielo. Días de gloria y días de pasión. Dudas y certezas, cansancios y fuerzas. Un tiempo de ansiedad y al poco otro de sosiego.
Se escapa como un pajarito asustado un pensamiento bello y como una mariposa curiosa se planta otro momento para que te fijes en ella. Con la mente árida, con la mente fértil, con el corazón tierno y con el corazón duro. Sueños banales y sueños numinosos. Crisis y catarsis.
Todo es nuevo bajo el sol y todo es viejo. Todo es fijo y es móvil, vacío y lleno. Las palabras son humo. Por un momento crees comprender, pero al instante ya no comprendes.
Dos águilas cruzan el cielo claro y los rayos del sol del final de la tarde las iluminan. De pronto una seguridad, algo que exclama desde lo más hondo de ti. Huye de los que a sí mismos se llaman maestros. Usa si quieres el gorro de papa o de califa, pero no pretendas ser papa o ser califa por llevar un gorro.
Yo no creo en otro dios que en el que germina como amor en el alma humana.
¿De qué sirve saber cuando el saber no puede evitar el sufrimiento? La Tierra es una vorágine de seres que en confusión atroz van del sufrimiento al sufrimiento. ¿Quién puede ser feliz viendo el telediario? Alepo y Homs, cunas de sabios y mártires de la paz y de la luz, hoy muñones de cemento y ladrillo despedazados. Un hombre como tú y como yo, viejo, la ropa hecha jirones, anda doblado por una calle sembrada de cascotes, llevando su pena a cuestas. De pronto en la pantalla aparece el morro de un avión supersónico, un bombardero, brillante, rapaz plateada cargado de huevos de millones de serpientes dispuestas a matar.
Las imágenes son como pantagruélicos vómitos sobre las conciencias desalmadas.
Ahora es una columna de seres humanos que camina por barrizales bajo la lluvia. Expulsados que nadie quiere. ¿Y puede decir el ser humano que tiene entrañas? Europa está llena de casas de sobra, de alimentos de sobra. ¿Dónde está el papa, el califa o el rabino que diga, aquí está mi casa, que entren todos los que quepan?
El dolor del mundo es la única verdad. El dolor del hermano del Africa Negra, de Paquistán, de Bangladesh. ¿Dónde la humanidad?
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