lunes, 2 de noviembre de 2015

Y la muerte y la vida

La vida de los seres humanos transita entre dos muertes. ¿Quién sabe lo que fue antes? ¿Quién sabe lo que será después? ¿Es la vida la cáscara de la muerte, o es acaso la muerte la cáscara de la vida? Lo esencial. ¿Está en la muerte o está en la vida? Pudiera ser que la vida no fuera más que un aprendizaje para la muerte. ¿Se muere para la eternidad? Luego de unos trabajosos años con sus movimientos, sentimientos, pensamientos, sueños y meditaciones, adquiriendo algo de consciencia, ¿nos espera una eternidad parada, seca, vacía, silenciosa, sin memoria y sin imágenes? Eso es lo que creen los materialistas.
  ¿ Uno se muere y se acabó lo que se daba o acaso uno se muere y empezó lo que se recibirá?
Ni atomistas ni animistas, ni materialistas ni espiritualistas, pueden demostrar sus hipótesis.
   Comamos y bebamos que mañana moriremos. No comas y no bebas y morirás antes.
   La vida es un laberinto que hemos de recorrer buscando la salida que es la muerte.
   Los seres humanos tenemos miedo a lo desconocido, por eso tenemos miedo a la muerte, la gran desconocida.
   ¿Cuándo moriré? ¿Cómo moriré? ¿Sufriré? Pensar en la muerte es un viejo ejercicio de hombres y mujeres espirituales de todas las grandes culturas. Hay quienes piensan en la muerte para poder soportar la vida y los hay también que piensan en la muerte para ensalzar la vida.
   Dicen los místicos de la luz, que en el cuerpo se halla encerrada una luz que escapa con la muerte como la mariposa de su imago. Dicen que la vida en la luz en comparación con la vida en la vigilia es como la vida en la vigilia en comparación con la vida en el sueño profundo. Dicen los místicos de la luz que si los hombres pudiesen liberar en vida su propia luz de de su cuerpo opaco, toda la creación se transmutaria en una nueva creación plena de belleza, alegría, bondad y sabiduría.
    Si no fuera porque aún quedan hombres y mujeres sobre la Tierra que descubren el origen de sus vidas en las incontables emanaciones  de la Luz Primordial la Humanidad habría perdido para siempre su alma original en el interior de la materia.
  































  
   .

No hay comentarios: