martes, 17 de noviembre de 2015

¿Podemos seguir creyendo en la inteligencia del ser humano?

   ¿Qué locura es esa de bombardear un país de locos?
   ¿Qué locura es esa de inmolarse con sus enemigos?
   Mientras en París, en Madrid, en Roma o en Berlín
   suenan músicas arcangélicas entre vahos de alcohol
   en sus periferias retumban los tambores de Satán.
   El hombre es un animal sin seso y sin entrañas
   que mata a sus congéneres gritando viva la patria.
   ¿De verdad no hay manera de erradicar las guerras?
   ¿Para qué sirvieron todos los profetas de la paz?
   Mientras no entienda que la Humanidad es un solo cuerpo
   no podrá sentir que el dolor de uno es el dolor de todos.
   ¿Podemos seguir creyendo en la inteligencia del ser humano?
 

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