martes, 11 de noviembre de 2014

Miscelánea histórica de España

 


   En la vorágine de los acontecimientos que se suceden día a día, es imposible un juicio profundo sobre  la realidad de España en este momento histórico.
   Por buscar una referencia temporal reciente, a partir de la cual se producen cambios fundamentales en los planos políticos, económicos, sociales e ideológicos, nos remontaremos al instante en el que España pierde sus islas lejanas. A partir de este momento, entra a formar parte de los estados mundiales contemporáneos. En muy pocos años se crean las grandes empresas industriales, los grandes bancos y las leyes laborales fundamentales. De las trece horas y media de trabajo del último año del siglo XIX a las nueve horas muy pocos años más tarde. De la nulidad política, la clase obrera industrial, campesina y de servicios a organizarse política y sindicalmente para la defensa de sus intereses.
   Cuando Joaquín Costa predica su credo regeneracionista los españoles lo escuchan con ilusión y todas las clases sociales, con excepción de la rancia nobleza, la rancia jerarquía de la Iglesia Católica y la rancia aristocracia del Ejército, parecen comulgar con el espíritu del "profeta".
   La monarquía muda de la regente María Cristina al rey Alfonso XIII y los partidos del turno, conservadores y liberales, cambian de ideólogos. Antonio Cánovas promueve su regeneración desde arriba, y se arroga la representación de una mayoría social que quiere un cambio para evitar una revolución. Maura es el representante de una derecha moderna y modernizadora que se dota de leyes nuevas que se adaptan al progreso. El liberal José de Canalejas es más radical en su regeneracionismo, pero su talante personal es muy conciliador. Su muerte por los tiros de un anarquista en la misma Puerta del Sol de Madrid, es un durísimo golpe a la posibilidad de una entente política en la que todas las clases sociales puedan salir beneficiadas. La división de España en dos bloques sociales e ideológicos, con el añadido de las reivindicaciones soberanistas de algunas partes del territorio, como Cataluña y las Vascongadas, empieza a manifestarse en el plano político, dejando cada vez menos espacio a las ideas conciliadoras. Frente al sistema caciquil de turno de partido hay una débil oposición republicana y una fortísima oposición sindical encabezada por la CNT y en menor medida por la UGT.
   Para hacerse a una idea de la fuerza de la CNT nada mejor que compararla con la fuerza que en la actualidad tiene Podemos. Los afiliados a la CNT en el año 1919 pasan de los seiscientos mil. Podemos no llega a los doscientos mil. Contando que la población española era poco mayor que la mitad de la población actual nos daremos cuenta de que la militancia en la CNT era como cinco veces mayor que la afiliación de hoy a Podemos.
    Al lado de la burguesía modernizadora e ilustrada de Maura y Canalejas hay en España una intelectualidad de altos vuelos que no puede ser reducida a una mera generación literaria. La generación del 98 es una apuesta por la libertad de pensamiento y de juicio,  por la justicia social y sobre todo por un cambio de valores éticos y estéticos  de la población. Médicos y maestros en gran número se implican en esta apuesta, y tras ellos millones de personas que liberan sus mentes y dicen por fin adiós a las cadenas.
   La inestabilidad política de las dos primeras décadas del siglo XX no debería tapar los decisivos avances sociales, económicos y científicos que se producen en esos años. La otra cara de España es la que representan los militares con mentalidad decimonónica y la monarquía, que pretenden preservar sus privilegios y ocultar sus chanchullos. El tema militar es básico en el programa de todos los partidos, de los de dentro del sistema y de los de fuera. La proporción entre mandos y soldados es de irrisión, comparándola con las de países como Alemania,  Francia o Reino Unido. Un oficial para cada cinco soldados. Aunque no lo parezca, la mayoría de la oficialidad y muchos jefes están por regenerar el Ejército, por organizarlo de una forma más eficaz. El Ejército libra sus batallas políticas y militares; en cuanto a las primeras, sin duda que con victorias, en cuanto a las segundas, las derrotas no pueden ser ocultadas. La política neoimperialista del norte de Africa es de pena. ¡Sálvese quien pueda! Una guerra por fosfatos. Se quiera o no, en ese momento histórico, España apostaba por la regeneración y ello exigía la modernización, en especial de la agricultura, y eso sólo se podía hacer con fosfatos. Tuvo que ser el general Primo de Rivera en los años veinte, luego de sucesos tan luctuosos como los del barranco del Lobo o el desastre de Anual, el que lograra un acuerdo digno de reparto del sangriento fosfato con los marroquíes.
   Décadas apasionantes de la Historia de las gentes que habitaron este rincón de Europa. Décadas de entusiasmo por los valores morales: por la honradez, por la dignidad, por la formalidad, por la libertad, por la justicia, por el trabajo bien hecho, por la educación, por la higiene… La gente quería en estos tiempos el progreso sobre todas las cosas, el progreso sobre una situación anterior de oscuridad y tinieblas. Pero como diría el buen Machado, armó la envidia pelea. Y en estos términos, de la España neutral en la gran guerra primera se pasó a una España que peleaba contra sí misma.
   Han pasado cien años y por el mundo pasó una guerra más grande aún, y muchas revoluciones y cambios en todos los órdenes de la vida. Europa es un ente político y económico de primer orden, pero en su interior hay muchos intereses contrapuestos. Los países deudores del sur, en especial Italia, España, Grecia y Portugal no se sienten cómodos en un sistema que les está perjudicando gravemente en especial en forma de paro crónico y precariedad galopante.
   ¿Comparar aquellos años regeneracionistas con los años que corren en la actualidad en España?. Años en los que no ha habido nada más allá del vil metal, de los millones y millones de euros que se han repartido entre políticos, financieros e industriales en perfecta armonía. Y para los demás lo que caía. El porcentaje y el pago en negro han sido práctica común entre todas las clases sociales. De enchufismo ya ni hablemos. No se ha salvado de la corrupción ni la monarquía. Y en esta tesitura aparece un partido nuevo con tintes regeneracionistas: Podemos.
   Podemos surge como una rebelión cívica contra los abusos del sistema, contra la corrupción, contra lo que ellos llaman la Casta. Pero en su dimensión histórica Podemos recoge todo el movimiento pacifista de los años de las  manifestaciones contra la guerra y de los años de manifestaciones contra la miseria económica. Son esas personas que participan en las movidas contra el sistema militarista y capitalista injusto las que se organizan para llevar sus quejas al Parlamento. Nada que no se haya visto ya en Italia y en Grecia con la aparición de partidos parecidos. Podemos, a pesar de las encuestas, es un partido recién salido del cascarón, con una organización aún muy débil. Sobreestimar la fuerza de Podemos podría llevar a su aniquilación. Hay muchos precedentes históricos de fuerzas que parece alumbrarán el futuro que quedan en fuegos fatuos. El mejor activo de Podemos en comparación con los políticos de la Casta son su grupo de dirigentes, que la gente empieza a valorar como personas vivas, lógicas y claras y dan la impresión de gente sencilla.
   Como proyecto de futuro a medio plazo, Podemos carece de un gran ideario, pero tiene ideas simples y fáciles de llevar a cabo y cuadros técnicos suficientes para ello. La limitación de sueldos y la universalización de una renta básica ya se lleva a cabo en otros países europeos desde hace muchos años. Si "Podemos" sólo fuera eso no debería ser considerado más que como un partido reformista del Sistema, por mucho que lo critiquen.
   El problema de España hoy no es un problema de falta de una identidad común. La única identidad reconocida en los años de la monarquía parlamentaria ha sido la del negocio. En ese punto el acuerdo ha sido de máximos. Cuanto más, mejor. TODOS, desde el más alto al más bajo, y sálvese el que pueda, porque no pudo, y el que pudo y no lo hizo, que hasta en momentos históricos de corrupción generalizada sigue habiendo gentes honestas y decentes.
   La mayoría de la gente en España se manifiesta claramente por acabar con este Régimen de corrupción y manipulación y sustituirlo por otro en el que haya más justicia, más libertad y más transparencia. Las gentes de España tienen un nivel de comprensión de la realidad muy alto, son deudoras de muchos años de historia, son pacientes en muy alto grado, constantes y apegados a sus tradiciones, pero al mismo tiempo audaces y abiertos a la aventura. ¡Hay tantas cosas que se pueden mejorar! Las gentes quieren, pueden y saben cómo mejorar.
   Cada día es una nueva oportunidad de empezar a pensar de otra manera, no en términos de beneficio dinerario sino en términos de beneficio vital, de mayor bienestar en suma. Cambio de valores éticos y morales. Consciencia universalista. Superar el miedo a la libertad de elegir el futuro.
   Cada día es una oportunidad perdida para la gente que sigue viviendo en el fútbol o en la telebasura.
   Las gentes que habitan este bastión de Europa son muy diversas, y dentro de estas gentes, cada persona humana es única y diferente. ¿Hay que favorecer política y económicamente  a unas gentes sobre otras? ¿A unos ciudadanos sobre otros? ¿Tan difícil es integrar libertad y justicia?
   El problema definitivo y de cuya solución va a depender el alcance de la regeneración es el de las penas que deban cumplir aquellos que han usado las arcas públicas en beneficio privado. Si no hay devolución de lo robado o comisionado, y reprobación ciudadana de los ladrones de guante blanco, por mucho que se prometa decencia, no se obtendrá otra cosa que más corrupción.
   Grave momento de España.
 
 
 


 


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