La maldad humana, entendida ésta como causante de sufrimiento, tiene su asiento en el egoísmo, que a su vez tiene como raíz la inconsciencia o ignorancia.
La historia de la maldad humana se traduce en guerras, masacres y violencias de todo tipo; en abandono de los "débiles"e "inservibles"; en explotación económica y en abusos de poder; en injusticias de toda índole; en engaños, calumnias y mentiras...
Se tiende a pensar que la maldad humana es innata y que acompañará a la Humanidad hasta el fín de sus tiempos, pero también puede pensarse que no es más que un mecanismo desadaptativo, que perjudica a la especie en su conjunto y a las demás especies.
Hagámonos una pregunta: ¿La maldad humana, ha crecido, ha menguado o se ha mantenido a lo largo de la historia de los seres más cambiantes de todos los seres vivientes? La guerra más primitiva no tomaba prisioneros, no había supervivientes, pero desde la extinción de los Neandertales hasta el momento no ha habido más extinciones absolutas de variedades de hombres. A las guerras de extinción de pueblos y tribus suceden las guerras que hacen esclavos. Las guerras coloniales de España y Portugal en América del centro y de sur hacen siervos en la mayoría de los casos. Aunque no se cumplieran todas las leyes de defensa de los indígenas, es un hecho que no fueron esclavizados. Por contra sí que lo fueron los indigenas africanos negros de piel. Españoles, portugueses, franceses, ingleses y holandeses en distinta medida participaron en el comercio de esclavos africanos, pero desde principios del siglo XVIII, desde el tratado de Utrech, fueron los ingleses los que monopolizaron en la práctica todo este comercio. A principios del siglo XIX la esclavitud es abolida en Inglaterra y EEUU, a mediados la ilegalizaron franceses y holandeses, y a finales lo hicieron españoles y portugueses.
El siglo XX es un siglo de grandes guerras mundiales y de grandes guerras regionales. No contempló la Historia matanzas humanas en tan gran número. Se podría pensar que la maldad humana no sólo no ha menguado, sino que ha crecido, cuando en realidad ignoraríamos que en cualquier otro siglo de la Historia, en comparación con la población mundial, se produjeron mayores mortandades por causa de la maldad humana.
Pasada una década larga del siglo XXI, la guerra sigue estando presente en el Cercano Oriente, en el Oriente Medio y en algunas zonas de África, pero en lo que va de siglo son más las guerras que han cesado que las que se han iniciado. Nunca fue tan fuerte la consciencia pacifista en el mundo.
La locura de la guerra podría volver a prender en la inconsciencia humana, porque no toda la consciencia pacifista es auténtica y el poder del militarismo sigue siendo inmenso. El desarrollo del movimiento pacifista mundial, cada vez más cargado de razones intelectuales y sentimientos compasivos, será en última instancia decisivo.
miércoles, 13 de febrero de 2013
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