El aprendiz hace enérgicos esfuerzos por explicarse la realidad tal como es. Piensa y medita. Escribe y tacha. Intuye con toda claridad el origen de los males y los bienes de los hombres. Tan sencillo como ignorancia y egoísmo para aquellos, y consciencia y amor para estos.
Algo tan simploe no necesitaría ser explicado, porque la demostración estaría en la experiencia vital de cada ser humano. Se han escrito millones de pa´ginas sobre las virtudes del amor y los pecados del egoísmo, pero parece como que aún hubiese dudas. Palabras gastadas, pero no hay otras.
El aprendiz consulta el I-Ching.
Tâ Kwo: Excesos.
Dos líneas débiles en el primero y en el último lugar; el resto fuertes.
"Tiempo y situaciones excepcionales que requieren gran energía, porque su excepcionalidad es ambivalente. tonto pueden significar venturas como desventuras..."
Ya no se trata de una parte del planeta, se trata de una crisis de todo el planeta, del hecho humano en su conjunto. Los augures del mal pronostican guerras y enfrentamientos globales, de estados contra estados, de regiones contra regiones, de clases contra clases... Los particularismos culturales no son más que excusas del egoísmo: Yo, mi Nación, mi Lengua, mi Cultura, mi Religión, mi Raza, mi Gente... Los augures del bien pronostican que la consciencia de la común humanidad de los más sabios y más buenos, abrirá las puertas de un mundo más feliz.
"Es tiempo de ir más allá".
"Los hombres sabios y buenos saben ser grandes sin soberbia, saben ejercer el poder sin tirania, saben sufrir sin desesperarse. Es equilibrado y justo sin perder su dimensión humana, compuesta también de debilidades y miedos".
Todo es posible en este tiempo.
El mundo humano ha llegado a un punto en el que la mayoría de los hombres se encuentran cada vez más confusos, más perdidos, más desesperados. La hiperproducción agrícola e industrial, con sus secuelas de desertización y contaminación, no ha dado una seguridad de supervivencia saludable, pacífica y armoniosa. La mitad de la población mundial trabaja en exceso, lo que le produce insania física y mental, mientras la otra mitad lo hace en defecto, con consecuencias iguales..
Gran parte de la actividad humana que se hace es superflua e inútil, perfectamente prescindible, mientras hay otra gran parte necesaria y útil, imprescindible, que no se hace.
La tentación de pensar que no hay más solución que una nueva guerra mundial se extiende y se alarga como las sombras del atardecer..
El mayor peligro ideológico de los hombres es pensar que no hay otro remedio para los males del mundo y del hombre que la guerra. Volver a las hecatombes, a las masacres, al culto de Moloch, a los sufrimientos más exacerbados: al odio, a la ira, a la maldad desnuda y terrible.
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