Estamos pesimistas, así que copiemos el comienzo de un cuento optimista inspirado por Santiago Davobe, contertulio de la confitería en la que Macedonio Fernández peroraba al fino oído de Borges.
Un mundo mejor
Dos mañanas antes había ocurrido el milagro. La Tierra y lo que en ella habita sin pensar, habían tenido unos cambios sorprendentes. De modo inesperado, todo lo que había a mi alrededor había crecido, todo menos los hombres. La tierra, como si se hubiese esponjado, había adquirido un tamaño diez veces mayor. Con ella, mares, ríos, selvas, desiertos, charcales, praderas, taigas, montañas...
Pero estas transformaciones no eran más asombrosas que las que habían ocurrido en la atmósfera, diez veces más ligera.
Aunque conservaban sus medidas los hombres también habían cambiado. sus sentidos físicos eran diez veces más potentes, lo mismo que los sentidos de sus consciencias.
miércoles, 6 de junio de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario