Se dice que el mundo va de mal en peor. En cualquier sitio se encuentran gentes que dicen que no hay más solución para la Humanidad que una guerra, que Darwin tenía razón.
El darwinismo, convertido en religión sin corazón, inficciona las mentes. La libertad humana sepultada bajo la creencia mayor de que el destino en forma de genes lo dirige todo, y que no hay más dirección posible que la guerra.
El virus del pesimismo se extiende y son aún muy pocos los que saben a ciencia cierta que los problemas de la Humanidad tienen su origen en la ética y la moral dominantes, y que bastaría subvertirla para solucionarlos. Por un lado se mantiene un discurso de libertad e igualdad de todos, pero en la práctica se alienta la lucha por poder y tener más que los otros.
domingo, 17 de junio de 2012
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